El polifacético Georges Louis Leclerc “Conde de Buffon”

El término ‘polifacético’ se refiere a aquella persona que presenta aptitudes y condiciones múltiples y si hubo una en la historia merecedora de ese calificativo fue Monsieur George Louis Leclerc al que el rey Luis XV lo distinguió con el título de conde de Buffon.

Fue un hombre mas bajo que el francés promedio de su época ya que media menos de 1.65 m de estatura, pero que supo elevarse en su mundo como un coloso ya que abarcó a lo largo de su vida tareas de redacción y estilo, legislación, historia natural, medicina , botánica, matemáticas, biología, geología, cosmología y astronomía. Una actividad multidisciplinar que lo llevó a ser uno de los genios más revolucionario del siglo XVIII planteando ideas para las que no estaban preparados los contemporáneos de su tiempo.

Nació el 7 de septiembre de 1707 en Montbard,una ciudad de la región de la Borgoña francesa, en el seno de una familia rica e influyente siendo el mayor de los cinco hijos que Benjamin Francois Leclerc, un modesto funcionario tuvo con Anne Cristine Marlin, una mujer, que en 1714 heredó de su hermano una enorme fortuna con la que compró todo el pueblo de Buffon, cercano a Montbard, obteniendo el puesto de consejero en el Parlamento local de Dijon. Al ser hijo de una familia rica e influyentes, nuestro personaje tenía el futuro asegurado con solo seguir la tradición familiar que encaminaría su vida hacia la administración pública. Comenzó sus estudios en el Colegio Jesuita de Gordans de Dijon a los 16 años (1723) y de allí salió con una licenciatura en Derecho en el año 1726.

Pero George Louis Leclerc era un muchacho que se diferenciaba bastante del perfil del hijo rico de familia acomodada y pese al descontento de su familia tomó la decisión de ir a estudiar Matemáticas, Medicina y Botánica a la Universidad de Angers en 1728 en donde leyó a Newton y siguió unos cursos de medicina bajo la tutela de Nathaniel Hickman, que era un miembro de la Royal Society de Inglaterra, y que lo enseñó a analizar y comprender el mundo de las ciencias.

En aquella universidad solo duró un par de años porque en 1730, tras enfrentarse a un duelo con un oficial croata, tuvo que abandonar la misma y refugiarse en Dijon y Nantes. Tras esto decidió hacer el ‘Gran Tour’, que era un viaje por Europa de los jóvenes caballeros para completar su formación y se unió con el Duque de Kingston, un joven aristócrata inglés y Hickman su preceptor y visitó La Rochelle, Burdeos, Toulouse, Béziers y Montpellier para continuar en Italia por Turín , Milan, Génova, Florencia y Roma. En esta última ciudad a principios de 1732, recibió la noticia de que su madre había muerto y le había dejado su inmensa fortuna por lo que, con solo 25 años se convertía en uno de los hombres más ricos de Francia.

Firma de Georges Louis Leclerc “Conde de Buffon”

Aquel joven rico se instaló en París y decidió seguir formándose en diversas disciplinas académicas. Conoció a Voltaire y a otros intelectuales, y fue elegido miembro de la Real Academia de Ciencias de París el 9 de enero de 1734. Por ese tiempo conoció a Jean-Frédéric Phélypeaux, conde de Maurepas, Secretario de Estado para la Marina del rey Luis XV que estaba reorganizando la marina francesa con la finalidad de mejorar la construcción de los buques de guerra y este le pidió que estudiase la resistencia a la tracción de la madera para ayudar a la construcción de aquellos buques. Así fue como Leclerc en 1734 examinando la mejora de las propiedades de la madera realizó un estudio muy completo sobre las propiedades mecánicas de la misma y la fuerza que la misma realiza ante dos tensiones de sentido contrario, presentando sus trabajos al citado conde en los que sacaba unas conclusiones que hacían que disminuyese la sección transversal pudiendo con ello aumentar la longitud de los buques. Sus trabajos gustaron tanto al Conde de Maurepas, que lo recomendó al rey Luis XV y fue nombrado ‘intendente del Jardin du Roi’ en julio de 1739.

Se le pidió también que hiciese una descripción metódica de las colecciones conservadas en aquel gabinete real, y nuestro joven de treinta y dos años se tomó aquel trabajo con tanta pasión que empezó a hacer descripciones muy metódica de las colecciones allí conservadas. Distribuyendo su tiempo entre París y sus propios bosques en Borgoña transformó aquellos jardines reales en un museo y un centro de investigación, y amplió considerablemente los mismos con la inclusión de numerosas plantas y árboles procedentes de todo el mundo. Su dedicación a la Historia Natural le absorbería los cuarenta y nueve años que le quedaban de vida.

Continuó sus trabajos en botánica (en particular fisiología vegetal) y en el sector forestal, publicando sus obras “Des différents effets que produisent sur les Végétaux, les grandes gelées d’Hiver & les petites gelées du Printemp” (1737), ”Moyen facile d’augmenter la solidité, la force et la durée du bois” (1738), ”Mémoire sur la conservation et le rétablissement des forests” (1739) y “Expériences sur la force du bois” (1740). También publicó una traducción de la obra de Newton Método de Fluxions y infinita serie en 1740 y entre los años 1734 a 1740 incrementó notablemente su considerable fortuna.

Naturalmente una vida no solo tiene luces sino también y él se ganó grandes enemigos como el matemático y filósofo Jean le Rond D’Alembert, una de las cabezas visibles de la ilustración francesa, conocido por crear L’Encyclopédie junto con Diderot y por sus aportaciones sobre las ecuaciones diferenciales y las derivadas parciales. También en su vida familiar no tuvo mucha suerte ya que contrajo en 1752 matrimonio con una mujer mucho más joven que él llamada Françoise de Saint-Belin-Malain

Marie Françoise de Saint-Belin Malain, Comtesse de Buffon

Esta mujer, que lo dejó viudo- ya que murió prematuramente- le dio un hijo el 22 de Mayo 1764 a que llamó Georges Louis Marie Leclerc de Buffon y al que él quiso dar una educación muy cuidadosa, dirigida especialmente a las ciencias, intentando inculcarle sus inquietudes científicas. Lo mandó a un viaje de exploración con Jean Baptiste Lamarck pero aquel hijo único y heredero resultó ser un fiasco porque nunca se interesó por la ciencia y prefirió la carrera militar. Su hijo vagó por la vida gastando el dinero de su padre y tuvo un mal final porque fue detenido como sospechoso en 1793, durante aquel periodo de la Revolución Francesa conocido como ‘el Terror’ . Un tribunal revolucionario lo condenó a muerte y aquel hijo yendo al cadalso se acordó de su padre gritando : “Ciudadanos, mi nombre es Buffon” pero la gloria de Leclerc no fue suficiente para salvar a aquel hijo de la guillotina.

Georges-Louis-Marie Leclerc de Buffon.

Los fracasos familiares no afectaron a las dotes y talento de Georges Louis Leclerc que fue invitado a formar parte de la Academia Francesa, donde en 1753, pronunció su famoso ‘Discurso sobre el estilo’ que define cómo debe escribirse correctamente un texto, pronunciando su famosa sentencia: “Le style est l’homme même”, que equivale a decir que “El estilo es el hombre mismo” y que viene a decir que el fondo [de un escrito] está fuera de la personalidad de quien lo escribe mientras que el estilo del mismo es el de su propio autor.

La obra más famosa de Leclerc fue su ‘ Histoire Naturelle, générale et particulière’ una de las más influyentes entre los naturalistas, pretendía ser un tratado ilustrado  sobre los tres reinos: animal, vegetal y mineral. Su proyecto original constaba de cincuenta volúmenes, pero él sólo pudo publicar en vida treinta y seis en cuatro entregas de quince volúmenes entre 1749 y 1767, siete entre 1774 y 1789), nueve entre 1770 y 1783) y cinco entre 1783 y 1788.

Portada de uno de los volúmenes del libro

Su intención era la de hacer una obra sistemática que compendiara todos los conocimientos de la época en historia natural, geología y antropología, pero finalmente tuvo que limitarla a los reinos animal y mineral. En ella las descripciones zoológicas son brillantes y bien explicadas gráficamente

Fue una obra, escrita con un estilo brillante, aunque Leclerc –en los primeros volúmenes– olvidó el citar a Dios al explicar la historia de la Tierra por lo que el 15 de enero de 1751, la Facultad de Teología de la Sorbona lo atacó en una enérgica carta exigiéndole una retractación. Su respuesta fue una nota de disculpa, diciendo que creía “firmemente en todo lo que se decía sobre la Creación [en el Génesis], tanto sobre la cronología como sobre las circunstancias de los hechos”, y que había presentado su teoría “como una pura suposición filosófica” publicando esta carta a la Sorbona en el inicio del cuarto volumen de su Histoire naturelle en 1753, y en todas las ediciones siguientes.

Pese a estos pequeños inconvenientes el estilo fluido, brillante, y divulgativo de Leclerc hizo de su obra una de las más conocidas del Siglo de Las Luces, y aunque recibió numerosas críticas procedentes de eruditos como Voltaire, d’Alembert o Condillac él engrandeció su ego y se situó por encima del mundo que le rodeaba con actitudes no exentas de soberbia. En su volumen más famoso, el 20, ‘Les époques de la natura’ (1778) planteó que el origen de los planetas se debía al choque del Sol con un cometa errante y discutió el origen del Sistema Solar en la forma en que estaba planteado hasta el momento atreviéndose incluso a contradecir al ilustre arzobispo James Ussher que había establecido el origen de la Tierra en el año 4004 a. C, manifestando que según sus cálculos, la edad de la Tierra era de, al menos, 75 000 años. De nuevo recibiría una amenaza de la Facultad de Teología de la Sorbona advirtiéndole de que sus conclusiones eran ofensivas y, de nuevo, tuvo que retractarse para evitar más problemas (todos sabemos cómo se las gastaba la iglesia en el siglo XVIII).

También fue el precursor de la anatomía comparada, y de la transmisión de características entre generaciones (herencia) con un planteamiento similar a la pangénesis de Darwin, hablando de la fertilidad de las especies y planteando el concepto de la lucha por la existencia. En su profundo “ego” llegó a plantear la teoría de que la naturaleza en las regiones de América era de inferior calidad a la que existía en el Viejo Mundo, con escasas criaturas grandes allí y personas menos viriles lo que provocó una virulenta reacción del presidente Thomas Jefferson que envió a un destacamento de soldados para que capturasen un ejemplar de alce toro y así demostrarle la majestuosidad de los cuadrúpedos americanos (e, indirectamente, la virilidad de sus ciudadanos bípedos)

Carta de Thomas Jefferson a Leclerc

La guinda del pastel de su soberbia la puso cuando se juntó con el antropólogo alemán Johan Friedrich Blumenbach (creador de la antropología física) y ambos propusieron que Adán y Eva eran de raza caucásica y que el resto de razas habían surgido por degeneración de la misma. Leclerc llegó a pensar que la reconversión racial se podía obtener en una única generación si se controlaba el clima y la dieta.

Es lo que tiene el estar siempre “en lo más alto” pero pese a estas meteduras de pata, hay que reconocer que el gran mérito de Leclerc fue el de ser el primero que planteó el principio de que pese a la similitud de los ambientes las especies que habitaban las distintas regiones eran distintas. Esto se conoció posteriormente como la Ley de Buffon y se convirtió durante más de un siglo en el paradigma de la Biogeografía. Dicha ley, también es conocida como ley alopátrica, afirmando que “entre el Viejo y el Nuevo Mundo no hay especies de mamíferos en común”, es decir que, a pesar de que existan lugares con condiciones climáticas similares en ambos continentes, lo que determina que haya especies diferentes en ambos lugares son las causas históricas. Por ejemplo, imaginemos un bosque de coníferas en México y otro en Alemania; aunque ambos pueden ser parecidos porque se encuentran entre ciertos intervalos de altitud y con un clima similar, las especies de pinos que los habitan son diferentes y esto implica que las especies de distribución restringida (endémicas) son la regla y las especies cosmopolitas son la excepción. Además, sugirió que determinadas especies (en particular los cuadrúpedos) podían sufrir mejoras o degeneraciones cuando estas se dispersaban y enfrentaban a hábitats distintos al de su origen.

Aquellas ideas para la época clásica que va de 1760 a 1860, eran totalmente revolucionarias y por ello a monsieur Leclerc se le considera el padre del evolucionismo, y un precursor de la teoría de la evolución de Darwin aunque ambas teorías luego se diferenciarían completamente ya que a pesar de las similitudes que encontró entre simios y humanos, Leclerc desechó la posibilidad de que ambos simios tuvieran un origen común posicionándose como un monogenista declarado, que defendía que el origen de los primeros seres humanos debía de estar en Asia, cerca del mar Caspio por el clima templado que favorecería la reproducción de estos primeros hombres.

Su obra profusamente ilustrada escrita en un estilo ampuloso, fue muy leída en toda Europa y tuvo el reconocimiento del Rey Luis XV que en 1773 le otorgó el título de Conde de Buffon. Fue un reconocimiento merecido ya que aunque él pecó en muchas ocasiones de soberbia y nunca fue un enciclopedista, siempre abogó por una labor científica no mediatizada por juicios apriorísticos (especialmente de índole religiosa). En su trabajo multidisciplinario, el mismo año que fue nombrado Conde comunicó a la Academia de Ciencias en París las soluciones de algunos problemas relacionados con diversos juegos de azar empezando con unas investigaciones sobre la teoría de la probabilidad.

En aquellos tiempos hablar de probabilidad era solo una entelequia y él se anticipó a esas leyes que en la actualidad están científicamente aceptadas, haciendo interesantes contribuciones a la misma en términos de planteamiento y solución de diversos juegos de azar. En su “Essai d”Arithmétique Morale“, sección 23, “Memoire sur le jeu de franc carreau“, se encuentra el famoso problema de la aguja de Buffon del que nace la teoría de las probabilidades geométricas desarrollada poco después por Laplace en su gran tratado Teoría analítica de las probabilidades (1812). Aunque vinculada inicialmente a los juegos de azar, dicha teoría originó luego la geometría integral o estocástica contemporánea, de interés para la matemática pura y aplicada.

Y aún nos queda la medicina porque Leclerc también fue pionero en un método para tratar la ambliopía, ese ojo, “vago” o “perezoso”, que no desarrolla su visión normal durante la primera infancia, con un método para tratar esta patología basado en hacer trabajar al ojo vago penalizando el ojo sano con un parche.

George Louis Leclerc al que el rey Luis XV lo distinguió con el título de conde de Buffon fue un gran polifacético que tuvo la osadía de no involucrar a Dios en la creación y que desafió a los hombres y a la iglesia en una época como la Revolución Francesa en donde por un ‘quítame allá esas pajas’ podías acabar (como acabó su hijo) con tu cabeza separada del tronco, pero él triunfó y dejó su legado falleciendo el 16 de Abril de 1788 a los ochenta años y recibiendo unos funerales que el pueblo reserva a los príncipes, con catorce caballos enjaezados, diecinueve sirvientes, sesenta sacerdotes y un coro de treinta y seis voces que acompañaron su marcha funeral mientras veinte mil espectadores lo acompañaban por las calles, ventanas y tejados.

En su autopsia (realizada por orden suya) se encontraron cincuenta y siete cálculos biliares y un cerebro “de un tamaño algo mayor que el de un hombre común” pero que no era nada del otro mundo. ¿Cual fue su secreto? Pues que pese a tener una vida marcada por la fama y la riqueza, su ritmo de trabajo era de catorce horas diarias, e incluso cuando los cálculos biliares y otras enfermedades de la vejez empezaron a hacer estragos en su vida, jamás se desvió de su intensa labor investigadora. Quienes trabajaron con él o estaban a sus órdenes tuvieron que adaptarse a un estilo de vida que para él se basaba en una sola norma: “no perder el tiempo”.

Fuentes:

Qique Royuela. Artículo en Principia

Wikipedia

RTVE A hombros de gigantes

Ha pasado

Al final don Pedro Sánchez se ha salido con la suya y pese a la polémica de su presunto copy-paste en su tesis doctoral, su partido decidió usar un slogan que ya estaba inventado hace tiempo por una empresa de cosméticos: el “make it happen”. Da igual porque en las elecciones generales al parlamento español del pasado 28 de Abril, el mismo ha obtenido un triunfo arrollador y esto mucha gente no lo ha entendido aunque era algo totalmente previsible.

El eterno debate entre los partidos de izquierdas y de derechas se remonta al tiempo de la Revolución Francesa” (finales del siglo XVIII) cuando la posición que ocupaban los integrantes de su parlamento estaba definida por su ideología: a la derecha se situaban los que defendían una organización social que favoreciese a personas o grupos con poder económico, político, religioso y/o militar apoyando el mantenimiento e incremento de su poder y riqueza, y a la izquierda estaban los que defendían la igualdad de derechos, libertades y oportunidades para todas las personas, sin diferenciaciones, discriminaciones o clasismos. Así fue como surgieron estos dos tipos de partidos que se califican según sus ideologías y cuando alguno las lleva hasta los extremos surgen la extrema izquierda o derecha

En España, a la mayor parte de los partidos políticos no les gustan las ‘etiquetas’ de izquierda o derecha y casi todos pretenden situarse en un supuesto centro político que se supone que es el espacio en el que están la mayoría de los votantes pero nuestro país siempre ha estado dividido entre la izquierda y la derecha desde aquellas elecciones municipales de abril de 1931, que provocaron la renuncia al trono de Alfonso XIII

La cosa hoy en día sigue siendo igual aunque tres de los principales partidos que se han presentado a las últimas elecciones (PSOE, PP y C’s ) intenten disputarse esa entelequia que se llama centro político. El PSOE, aunque presuma de supuesta centralidad solo lo hace “con las personas” y no con su ideario que mantiene una fuerte carga de izquierda.

En cuanto al PP es el único partido que pone rápidamente de acuerdo a todos en su ideología que se considera clara e indudablemente de derechas . Ciudadanos es otro partido que se esfuerza en que-desde la ambigüedad- parezca “progresistas” y aunque trata de distanciarse del PP coincide plenamente con él en muchos aspectos y cuando toma iniciativas las mismas se suele situar en el eje ideológico de la derecha.

Luego tenemos los extremos: Podemos que es un partido que se posiciona claramente en la extrema izquierda con gran parte de sus miembros reclutados de movimientos sociales y VOX al que por sus ideas todos colocan en las posiciones más extremas de la derecha y que de ser un partido marginal provocó un verdadero sismo político el pasado diciembre cuando obtuvo el 11% de los votos y 12 diputados de los 109 del Parlamento andaluz.

Cuando había bipartidismo votar era más sencillo ya que al final cada uno según su ideología se posicionaba junto al PSOE (izquierda) o PP (derecha) y así fue como de 1982 a 1993 el PSOE disfrutó de tres mayorías absolutas consecutivas y el PP logró dos en 2000 y 2011.Sim embargo en esta última don Mariano Rajoy se enajenó y no la supo gestionar y con sus errores propició el crecimiento de una marea independentista en España con nuevos partidos que empezaron a competir con los dos principales en los segmentos de las ideologías de izquierda y derecha.

Y los resultados de las elecciones del pasado 28 de Abril nos han mostrado que, de una forma u otra todos los partidos han competido por un mismo segmento electoral: bien en la izquierda o bien en la derecha.

Según los datos del INE, había 36,8 millones de españoles con derecho a votar, con 1,15 millones de nuevos votantes, lo que suponía 400.000 votantes más que en las generales de 2016. De estos 36,8 millones entre las opciones “de izquierdas”, había más de una docena de listas, que sumaban 12,718 millones. Las opciones “de derechas” contando al conservadurismo tradicional nacionalista sumaban 12,356 millones .Es decir que entre ambos bloques ideológicos apenas había una separación de 362.000 votantes pero don Pedro Sánchez ha tenido la habilidad de destrozar el bloque de la derecha asustando a los votantes con que habría una “involución” si gobernara una coalición de PP, C’sVox a los que llegó a denominar la derecha “trifálica”apoyado por la sin par doña Susana Díaz que llego a llamar el “trifachito” a estos tres partidos y nos pedía ese “HAZ QUE PASE” y que su izquierda llegara al gobierno, algo que le ha funcionado a la perfección

Estos son los números

El PSOE dentro del bloque de izquierdas ha conseguido en estas elecciones 7.480.755 votantes frente a los 5.443.846 que tuvieron en el 2016 lo que supone ganar 2.036.909 de votos ganados

De lis mismos 108.932 podrían haber venido de un trasvase de Podemos que- también dentro del bloque de izquierdas- ha conseguido 3.118.191 votos frente a los 3.227.123 que sacó en 2016 pero no se le puede negar el mérito de haber movilizado otro 1.927.977 de esa izquierda . Así es como los socialistas han crecido un 35 % (7,480 millones).

La destrucción de la derecha se resume en estas cifras:

El PP ha obtenido en 2019 4.356.023 votos frente a los 7.941.236 que tuvo en él 2016 lo que supone perder 3.585.213 votos. Se ha hundido ya que ha perdido un 42 % (de 7,941 millones a 4,356 millones ) de su electorado y su resultados se traduce en 66 escaños en lugar de los 137 que tenia.

Ciudadanos ha sido una de las candidaturas que ha aprovechado mejor la participación récord de estas elecciones (cifrada, finalmente, en 26,315 millones españoles) obteniendo en 2919 4.136.600 votos frente a los 3.141.570 que tuvo en 2016. Esto supone 995.030 votos ganados y aunque parte de ellos han sido robados al PP el señor Rivera no solo ha sido capaz de convencer a los ex afines del PP sino también a parte de los nuevos 400.000 votantes. Esa es la razón de su espectacular subida de 32 a 57 escaños pero es una victoria pírrica porque ni siquiera ha podido superar hoy en día los peores resultados del PP.

En cuanto a VOX ha obtenido 2.677.173 votos en 2019 frente al exiguo resultado de 47.182 que tuvo en 2016 lo que representa 2.629.991 de votos ganados. Gracias a la división de la derecha de aquellos 3.585.213 votos perdidos por el PP 2.590.183 se han ido posiblemente a sus filas pero buena parte de los electores que hoy han optado por el señor Abascal podrían volver a las filas de Casado si este lo hace bien. Es el ruego de pescar en caladeros ajenos. No obstante si hace una buena labor en el nuevo Parlamento y consolida su electorado. le auguro al PP un destino parecido al que tuvo la extinta UCD.

Las urnas de la pasada jornada electoral han desembocado en una aritmética parlamentaria en la que sólo se vislumbran como mayorías incontestables (mayorías absolutas, 176 escaños), la unión de PSOE con Ciudadanos ( algo poco probable) o la del PSOE con Unidas Podemos y ERC . Así es que nos esperan tiempos difíciles y-como en las buenas corridas/ habrá que decir eso de: “que Dios reparta suerte ” porque los españoles la vamos a necesitar

“Sinuhé, El Egipcio” y las tablillas cuneiformes de ‘El-Amarna’

En 1.945 el gran escritor finlandés Mika Waltari (1.908-1.979) escribió una novela ambientada en el llamado Imperio Nuevo o Segunda Época Tebana. Se trataba de “Sinuhé, El Egipcio” en la que nos contaba en quince libros una preciosa historia-escrita en primera persona- sobre la vida errante de un médico a lo largo del reinado de cuatro faraones: Amenhotep III, Amenhotep IV (más conocido como Akhenatón) Tutankamon y el general Horemheb. En el Libro V Sinuhé empieza a ejercer la medicina en Symira y trata a Aziru, rey de Amurrú, obteniendo su agradecimiento al cederle su esclava, Keftiú, de la que aquel el rey se había prendado. Al entrar en guerra Egipto con los khabiri, Sinuhé se incorpora como médico a las tropas del faraón, comandadas por Horemheb, a fin de conocer la guerra y estudiar las heridas producidas por las armas. Está presente en la batalla contra los khabiri, que son derrotados y los egipcios entran en Jerusalén. Sinuhé, tras una inicial resistencia, asiente a la proposición de Horemheb de que le sirva de espía en los países que fuera recorriendo.

Waltari nunca estuvo en Egipto, pero encontró en el Museo de Berlín, en 1.938, los llamados “Papiros de Berlín” que eran una serie de documentos egipcios del Imperio Medio, datados entre 2.160 y 1.700 a. C. y encontrados en Menfis. En los papiros 10499 (B) y 3022 (R), se encontraba “la historia de Sinuhé” uno de los más destacados aportes de la literatura egipcia antigua, y él adaptó aquella historia con aventuras/desventuras y horizontes geográficos y temporales distintos. Pero aquel “Sinuhé literario” creado por Waltari resulta que terminó aproximándose bastante al “contexto histórico real” del tiempo de su personaje tras el descubrimiento de las llamadas “cartas de Amarna“.

La imagen de portada es la carta referenciada como EA 161, una de las tablillas que reflejan la correspondencia entre aquel Aziru líder de Amurru y el Faraón Akhenatón (Amenhotep IV). Aziru,era un personaje muy intrigante, que está muy bien descrito por Waltari en su novela y «siervo de dos amos» con una ambigua política que se limitaba a sortear políticamente tanto a Hatti como a Egipto, y declarándose vasallo de una u otra potencia según exigían las circunstancias. Así fue como Amenofis IV, indignado, lo llamo al orden y le conminó a que se presentara en Egipto.

Todo esto se sabe hoy por “las cartas de Tell el-Amarna“. Tell el-Amarna, es un pequeño pueblo situado junto al Nilo a mitad de camino entre el Cairo y Luxor. En el año 1. 887, una aldeana fue allí, según unos, a buscar ladrillos antiguos con los que edificar su casa y según otros, para coger barro fertilizador para sus campos ( lo que en Egipto se llama “sebakh“, una forma doméstica de abonar la tierra). El caso es que, removiendo la tierra, encontró unas extrañas tablillas de barro, que sufrieron múltiples peripecias hasta ser reconocidas por los egiptólogos. Estaban escritas en idioma acadio y con los caracteres cuneiformes de la lengua Akkadian que era la lengua que los faraones egipcios y los reyes hititas usaban para comunicarse entre sí y resultaron ser todo un archivo histórico de la correspondencia del rey de Egipto con sus vasallos asiáticos y con los grandes reyes de su época.

Tras aquel descubrimiento el arqueólogo William Flinders Petrie en 1.891 recuperó con éxito 21 tabletas más y finalmente se encontraron un total de 388 tablillas que son las llamadas “cartas de Amarna” (a veces también referidas como “correspondencia de Amarna” o “tabletas de Amarna“) y de las mismas, 382 están catalogadas y repartidas en diferentes museos, abarcando un período que se extiende a la época de los reinados de Amenhotep III (1.402-1.364 a.C), Amenhotep IV (1.350-1.334 a.C) y Tutankamón (1.335- 1.325 a.C.) es decir, un momento histórico difícil y decisivo de aquellos tiempos.

Estas tabletas de arcilla, reflejan una correspondencia diplomática entre la administración egipcia y sus representantes en Canaán y Amurru durante  la etapa del Imperio nuevo tambien llamado Reino Nuevo. Aquel período de la historia del antiguo Egipto transcurre entre los años 1.550 y 1.200 a.C y abarca las dinastias XVIII, XIX y XX de Egipto. El imperio Nuevo fue el periodo más próspero de Egipto y marcó el cenit de su poder.

En el mapa siguiente se muestra la distribución. territorial de la zona durante el período en que se confeccionaron estas cartas mostrando las grandes potencias del periodo. Egipto (verde), Hatti (amarillo), Kassite Reino de Babilonia (púrpura), Asiria (gris) y Mittani (rojo).

Las “cartas de Amarna” se dispersaron de la manera siguiente:

203 están en el Vorderasiatisches Museum de Berlin

50 se ubican en el Museo de El Cairo

95 en el British Museum

22 en el Ashmolean Museum de Oxford

7 en el Museo del Louvre

9 en colecciones privadas

2 en el Metropolitan Museum de Nueva York

Para situarnos en el contexto histórico de las mismas debemos decir que El-Amarna fue una ciudad muy importante de aquellos tiempos, porque allí se ubicaba la ciudad-capital de Akhenatón. A lo largo de toda la historia de Egipto solamente hubo una época durante la cual se impuso un monoteísmo religioso y esta fue época del reinado del faraón Akhenaton. El sucesor de Amenofis III era Tutmosis, su hijo mayor, sin embargo, la muerte prematura del mismo, hizo que subiera al poder Amenofis IV (1.364-1.347 a.C,) hijo de Amenofis III y de la reina Tiyi, y este rey fue nombrado sumo sacerdote de Re en Heliópolis y coronado faraón en el templo de Amón en Karnak.

Durante los reinados de Tutmosis IV y de Amenofis III, el clero de Amón había sido desplazado por el de Re y se había introducido el culto a Atón,manifestación de Re Haractes. En el año cuarto de su reinado, Amenofis IV tomó el nombre de Akhenaton y construyó una nueva capital en un lugar nuevo, Akhetaton, la actual Tell-el Amarna y aquellas cartas fueron aparentemente “perdidas” cuando Amarna fue abandonada en el reinado de Tutankamón

 Levante Mediterráneo

Como antes dijimos, este archivo de correspondencia (en su mayor parte diplomática) refleja las relaciones entre la administración egipcia y sus representantes en las regiones de la zona conocida como el  Levante Mediterráneo  limitada al oeste por el Mar Mediterráneo, al sur por el desierto árabe y al este por Mesopotamia y desde un punto de vista histórico y cronológico, nos arrojan luz sobre las relaciones de Egipto con Mitanni, Asiria, los Hititas de Anatolia, Siria y hasta la isla de Chipre (Alashiya).

Aunque estas misivas no contienen fechas ni referencias cronológicas (quizás porque en el sistema diplomático vigente en ese época no había un único calendario genérico para todos y no era necesario fecharlas) pueden referenciarse históricamente, ya que hay casos en los que los trabajadores de la cancillería egipcia anotaban en escritura hierática las indicaciones del tiempo conforme a la costumbre de los escribas egipcios.

Se trata de cartas de personas notables de aquel citado Levante mediterráneo e incluso del propio Faraón e incluyen mensajes de Akenatón y su reina Nefertiti. La mayoría (más de trescientas) son de carácter diplomático, pero también existen algunas de carácter literario y didáctico. Como antes hemos indicado están escritas en acadio, el idioma que usaban y escribían aquel entonces los funcionarios egipcios .

¿Y de dónde viene el idioma acadio? Pues a finales del IV milenio a. C. los sumerios comenzaron a escribir mediante pictogramas, es decir, mediante dibujos que representaban palabras y objetos, pero no conceptos abstractos. Así surgió la escritura cuneiforme, que es una de las formas más antigua de escritura conocida por la humanidad. El adjetivo cuneiforme, viene del latín “cuneus” (cuña) y debe su origen al aspecto de de los pequeños trazos en los signos de aquella escritura mesopotámica.

La escritura cuneiforme procede del sur de Mesopotamia, y parece ser que fue inventada por los sumerios, heredada por los acadios, y difundida por toda Asia Menor, Siria, Persia, y terminó siendo la escritura utilizada en los documentos diplomáticos del imperio egipcio

Muestra de la extinta escritura cuneiforme de Akkadian

El pueblo de los acadios, fue uno de los más importantes de Mesopotamia y hacia el 2.340 a. C. su rey Sargón ya había fundado la ciudad de Acad o Agadé en las proximidades de Kish al norte mesopotamico, con un reino que se extendía por toda la cuenca del Tigris y el Éufrates llegado hasta el Líbano y controlando todo el comercio del golfo Pérsico

Extensión del Imperio acadio Fuente Wikipedia 

La escritura cuneiforme fue extendiéndose por toda esta región y hacia el 2.600 a. C. los símbolos pictográficos ya se diferenciaban claramente del ideograma, o sea, del signo que representaba la idea que se quería decir. En la siguiente imagen podemos ver cómo aquella escritura cuneiforme fue evolucionado desde una primera etapa pictográfica.

Para el que quiera saber más sobre la escritura cuneiforme en Mesopotamia. aquí  le pongo un estupendo enlace  de un trabajo de la Universidad de Zaragoza.

Y es precisamente durante la última edad de bronce (1.600 – 1.200 a.C) cuando la administración egipcia empleó masivamente esa escritura cuneiforme en tabletas escritas en acadio para comunicarse con los poderes locales del Levante mediterráneo y con las grandes potencias del antiguo Oriente próximo. Toda la información sobre las “cartas de Amarna” se puede encontrar en  este enlace  por lo que no me extenderé demasiado en relatar el contenido de las mismas. Simplemente hablaremos que nueve de estas cartas reflejan una correspondencia en la region cananeo-palestina como la de la siguiente imagen que es una carta de Tushratta, noveno rey de Mitani a Amenofis III en la que le ofrece amistad

Fuente:  Wikipedia 

En el artículo se analizan otras cartas diversas ( todas ellas dirigidas al faraón de Egipto Amenofis III ) como las del rey Alasiya (enviando regalos), la de Rib-Hadda alcalde Gubla (que implora en varias ocasiones al Faraón que le envíe ayuda) , la de Biridiya alcalde de Megiddo (que se queja de los ataques de Labaya contra su territorio) la de Abdi-Heba de Jerusalén (que defiende su nombre y pide ayuda contra los Hapiru), la de Yapahu de Gazru (indicando que su hermano menor se ha rebelado en su contra y ha entrado en Muhhazu) y una última de Amenonhotep III dirigida a Endaruta de Akshapa, para decirle que esté en guardia y custodie el sitio del rey

Las Cartas de Amarna nos cuentan la historia de Egipto. En las mismas se reflejan las relaciones diplomáticas, las guerras, las fidelidades y las traiciones y por ellas conoció el mundo la existencia de dos lenguas perdidas, la hitita (cartas EA 31 y EA 32) y la hurrita (carta EA 24). También nos hablan de las prácticas comerciales entre Egipto y los países libres (principalmente Babilonia, Mitanni y Alasiya), por ellas conocemos como eran los regalos protocolarios y la existencia de un comercio internacional firmemente establecido, en el que las grandes potencias conseguían las materias primas necesarias para su desarrollo y otros productos deficitarios en sus economías con intercambios comerciales entre productos deficitarios y sobrantes,

También nos hablan de préstamos internacionales y nos cuentan interesantes anécdotas sobre los matrimonios de estado de entonces, con los “precios de la esposa” reseñados minuciosamente con el peso de los metales preciosos y la cantidad de piedras empleadas en las joyas usadas. El exhaustivo cálculo de aquellos valores nos permite deducir que aquellos matrimonios eran verdaderos “intercambios comerciales” entre las cortes de países contrayentes.

Finalmente, se comprueba por las citadas cartas que durante la dinastía XVIII, Egipto dominaba Nubia y el País de Kush, lugares con extensas zonas auríferas y vemos que existía un intenso tráfico comercial entre las grandes potencias y que Siria y Palestina se veían atravesadas por espectaculares caravanas. Los lujosos séquitos de los mensajeros reales surcaban una y otra vez los caminos que iban de Hatti a Babilonia y desde Mitanni a Egipto. ¡Cómo habría enriquecido Mika Waltari su historia si hubiera tenido acceso a todas las “cartas de Amarna” !

Fuentes:

Egyptians and the Cuneiform Tradition. On the Palaeography oc the Amarna“. Jana Mynářová

Regalos, comercio y créditos internacionales según las cartas de Amarna“. Teresa Armijo Navarro-Reverter

The Amarna Letters, Baltimore: Johns Hopkins University Press” , 1992.William L. Moran

El gran genio soviético Léon Theremin

Todo aquel que ha tenido la oportunidad de acercarse a un Theremin ha quedado sorprendido por su magia, pues literalmente se trata de un instrumento musical que se toca sin ser tocado ya que solo hay que mover las manos en el espacio ubicado alrededor de sus antenas para que se generen sus sonidos. Su inventor fue un ruso de nombre Lev Sergeyevich Termen más conocido después como Léon Theremin y lo desarrolló en 1919.

Lenin

El tiempo en el que se desarrolló este invento fueron los primeros años del siglo XX en pleno apogeo de la Revolución rusa de octubre de 1917 en la que los trabajadores soviéticos que formaban el partido bolchevique, dirigidos por Vladimir Ilich Ulianov (más conocido como Lenin) constituyeron el primer gobierno socialista del mundo. En esta época de grandes cambios científicos Lenin sentenció su famosa frase en la que decía: “communism is soviet power plus the electrification of the entire country” ( “el comunismo es el poder soviético sumado a la electrificación del país completo” ). Así las cosas y en ese contexto revolucionario ruso se produjeron allí una serie de proyectos agresivamente modernos y uno de ellos fue este instrumento musical electrónico de peculiar sonido al que llamaron Theremin.

Su inventor Lev Termen a la edad de 17 años y en su último año de escuela secundaria, ya tenía su propio laboratorio en casa para experimentar con circuitos de alta frecuencia, óptica y campos magnéticos y con esa edad, el 9 de mayo de 1913, fue junto a su primo, un joven físico llamado Kirill Fedorovich Nesturkh, a escuchar la disertación de la tesis del físico Abram Fedorovich Ioffe que trataba sobre el efecto fotoeléctrico elemental, el campo magnético de los rayos catódicos y las investigaciones relacionadas. Desde aquel día ambos se hicieron amigos y aquel lo recomendó al investigador Karl Karlovich Baumgart, que estaba a cargo del equipo de laboratorio de física del recién formado Instituto físico-técnico de San Petersburgo que le reservó una habitación y un equipo para que continuara con sus experimentos sobre la fluorescencia gaseosa en diferentes condiciones.

Aquellas investigaciones se detuvieron cuando en 1916 Lev Termen comenzó su servicio militar, un período que aprovechó para diplomarse como ingeniero de radio militar en la Escuela de Graduados en Electrónica para Oficiales supervisando la construcción de un proyecto para una estación de radio de recepción internacional en Saratov que conectaba el área del Volga con Moscú. En 1919 viajó a Petrogrado para establecer otra estación de escucha internacional y allí su antiguo amigo Abram Fedorovich Ioffe lo llamó para pedirle que se incorporara al recientemente fundado Physical Technical Institute de esa ciudad.

Y la primera asignación para Lev Termen en aquel instituto fue la de construir un dispositivo para medir la densidad de los gases, por lo que construyó un oscilador de alta frecuencia para medir su constante dieléctrica con alta precisión agregando al mismo un circuito audible para medir los cambios sutiles en esta densidad. Cuando su jefe Ioffe vio el prototipo le instó a buscar otras aplicaciones para el mismo y Lev Termen comenzó a experimentar con la capacidad natural del cuerpo humano para conducir la electricidad y el almacenar cargas eléctricas. Su idea era la de que la capacidad corporal natural de una persona, cuando se encuentra cerca de un circuito eléctrico, podía interferir con la capacidad de este circuito, y provocar un cambio en sus parámetros. Esto le permitía activar un dispositivo de alarma por detección de movimiento, pero en las pruebas notó que el tono de su aparato cambiaba cuando su mano se aproximaba al mismo y emitía notas que le recordaban al sonido del violonchelo. Con esta idea empezó a experimentar con su aparato para obtener distintas formas de controlar su sonido agregando primero un simple pedal para el volumen y luego cambiándolo a una segunda antena. Así fue como entre los principios de 1920 y el otoño de aquel año desarrolló su novedoso instrumento musical.

Para noviembre de 1920, Lev Termen ya había dado su primer concierto público con aquel nuevo instrumento, modificado con una antena de volumen horizontal que reemplazaba el anterior control de volumen operado con el pie. Él llamó a su invento el “etherphone” y fue conocido en la Unión Soviética como el Терменвокс (Termenvox), para posteriormente ser denominado Thereminvox en Alemania, y más tarde como el ” theremin ” en los Estados Unidos de América.

El Theremin usa los mismos principios que la radio y es un dispositivo de radiofrecuencia que por medio de la interacción de dos osciladores produce una amplia gama de notas musicales con un hermoso sonido que se asemeja mucho al de un violonchelo. Los módulos de este aparato se representan en el esquema siguiente

La base de este instrumento son tres osciladores de tipo Colpitts , el primero usado como referencia de tono, el segundo para el control de tono que queda libre para verse influido por la  capacitancia  (impedancia ofrecida por un condensador al paso de una corriente eléctrica) de la mano de quien lo toca al acercarse o alejarse de la antena de tono del instrumento y el tercer oscilado sirve para el control de volumen. El equipo se completa con otros componentes como un mezclador, un circuito de volumen resonante con amplificador controlado por voltaje, un amplificador de audio y una fuente de alimentación.

Cada oscilador utiliza un inductor de núcleo de ferrita con tres condensadores como componentes para determinar la frecuencia. El funcionamiento en síntesis es el siguiente: las señales de los dos osciladores de tono se envían al mezclador en donde se producen los productos de suma y diferencia de estas señales. Después del filtrado, solo emerge la señal de diferencia de audio y esta se envía a un amplificador controlado por voltaje (VCA). La ganancia de este amplificador va variando según la señal de CC del detector en el circuito resonante de volumen y esta señal se produce a medida que el oscilador de volumen se aleja de su frecuencia que viene establecida por la capacidad que tiene la mano del ejecutante al acercarse o alejarse de la antena de volumen. El tono de audio del VCA se envía al amplificador y, finalmente, a un altavoz para reproducir el sonido.

El Theremin

El resultado final es una caja con dos antenas: una vertical y otra horizontal y la música se ejecuta cuando las manos del concertista se acercan o alejan a estas antenas. La antena derecha, recta y vertical sirve para controlar la frecuencia- es decir el tono- y cuanto más cerca está la mano del ejecutante de la misma, más agudo es el sonido que produce. La antena izquierda está dispuesta de forma horizontal y se utiliza para controlar el volumen, funcionando de forma similar a la del circuito de tono pero en este caso lo que se convierte es la frecuencia obtenida en una tensión estable controlada por un amplificador VCA. Así el funcionamiento se activa acercando y alejando las manos de las antenas pero sin llegar a tocarlas.

Cuando la mano derecha se acerca o aleja de la antena vertical se producen los sonidos y con la mano izquierda se controla el volumen siendo más bajo cuanto más cerca esté esa mano de la antena horizontal. Este curioso funcionamiento fue en su momento descrito como cosa de magia y produce un sonido fascinante cuando está bien tocado.

La vida de Lev Termen está ligada a la Unión Soviética de los tiempos en los que vivió y el 24 de mayo de 1924, se casó con su primera esposa Katia (Ekaterina Pavlovna) de 20 años, viviendo con ella en el apartamento de sus padres en la calle Marat pero no le duraría mucho la tranquilidad porque Lenin tras conocer su nuevo instrumento quedó tan fascinado por el mismo que decidió enviarlo de gira por toda Europa para mostrar la genialidad de los inventos rusos. La idea subyacente soviética era la de montar una estrategia de propaganda unida a otra de espionaje y Lev Termen era una estupenda excusa para ir registrando patentes por el mundo capitalista y abrir nuevas vías para extraer información, así es que nuestro hombre comenzó una gira internacional para mostrar al mundo esta nueva música eléctrica, que se suponía netamente soviética cambiando su nombre por el de Léon Theremin.

En 1925, Theremin viajó a Alemania para vender la patente de su Thereminvox a la firma alemana Goldberg and Sons. Tras esto realizó una larga gira por Europa en la que llegó a ejecutar conciertos en el Albert Hall de Londres y en la Ópera de París demostrando su invento a audiencias completas. Finalmente Theremin llegó a los Estados Unidos el 30 de diciembre. 1927 con su primera esposa Katia y allí realizó con su instrumento una demostración en la Orquesta Filarmónica de Nueva York en 1928 patentando su invento en los Estados Unidos en 1928 y otorgando los derechos de producción comercial a la RCA .

Clara Rockmore y Léon Theremin

Poco después conoció a Clara Rockmore, una joven lituana emigrada de Rusia tras la revolución que había estudiado en el conservatorio de San Petersburgo. Esta mujer era una prodigiosa intérprete del violín clásico y se convirtió en una intérprete virtuosa de su nuevo instrumento y él se enamoró de ella diseñándole uno especial que pasará a la historia de la música electrónica.

Después le pidió matrimonio pero ella lo rechazó aunque Clara Rockmore pasó a la historia como la mejor intérprete conocida del Theremin. Ella tocaba clásicos como ‘The Swan’ de Camille Saint-Saëns, ‘La Vie en Rose’ de Édith Piaf y el ‘Nocturne No. 20 in C-sharp minor’ de Chopin y en una entrevista mencionó que ‘estaba fascinada por la parte estética del instrumento, su belleza visual y la idea de tocar en el aire’,

Al final Leon Theremín pasó varios años en EE.UU. desarrollando variantes de su instrumento pensando que se vendería masivamente ya que todo el mundo podría aprender a tocarlo sin necesidad de solfeo, pero su idea era errónea, y la venta fue un completo fracaso. Aún así su genio desarrolló otras patentes pioneras de televisión y otras aplicaciones de tecnología inalámbrica y una de sus empresas incluso llegó a ganar un concurso para instalar los primeros arcos de seguridad en la prisión de Alcatraz, convirtiéndose en un espía que facilitaba información a Moscú. Para integrarlo más en los Estados Unidos el consulado soviético le favoreció el divorciarse de su primera esposa Katia y tras esto él contrajo un segundo matrimonio con la coreógrafa afroamericana Lavinia Williams.

Sin embargo en 1938 Leon Theremin regresó abruptamente a la Unión Soviética y se comentó que había sido secuestrado por funcionarios soviéticos. En realidad él se fue de firma voluntaria ya que tenía problemas fiscales y financieros en los Estados Unidos pero este regreso resultó sospechoso en la URRS de aquel entonces y cayó en las redes de la represión estalinista siendo encarcelado en la prisión de Butyrka y más tarde condenado a diez años de reclusión en las minas de oro del gulag de Kolyma,

De allí fue sacado tras la invasión alemana y lo pusieron a trabajar en una sharaska (un laboratorio-prisión en el sistema de campamentos gulag) junto con Andrei Tupolev y Sergei Korolev padres de la aeronáutica y astronáutica soviéticas, e igualmente presos.Durante su trabajo en aquella sharashka, Theremin creó el sistema de escuchas Buran precursor del moderno micrófono láser , que funcionaba utilizando un haz infrarrojo de baja potencia a distancia para detectar las vibraciones de sonido en ventanas de vidrio y por este invento que supuso un avance en la tecnología del espionaje soviético en 1947, recibió el premio Stalin. El mismo fue usado por Lavrentiy Beria , jefe de la organización de policía secreta NKVD (antecesora de la KGB ) para espiar a las embajadas británica, francesa y estadounidense en Moscú.

Theremin en su laboratorio del sharashka,

También inventó otro dispositivo de escucha llamado The Thing que los rusos colocaron en una réplica del Gran Sello de los Estados Unidos tallado en madera, que en 1945, fue presentado por niños soviéticos al Embajador de los Estados Unidos como un “gesto de amistad” .Se colgó en la oficina residencial del embajador americano en Moscú y allí interceptó conversaciones confidenciales durante los primeros siete años de la Guerra Fría hasta que fue descubierto accidentalmente en 1952.

Al final Theremin fue liberado en 1947, y se volvió a casar con María Guschina, su tercera esposa, que le dio dos hijos: Lena y Natalia. La Unión Soviética lo rehabilitó en 1956 y él, como buen ruso, continuó trabajando para la KGB hasta 1966. Luego trabajó en el Conservatorio de Música de Moscú durante 10 años y en la década de 1970 fue profesor de Física en la Universidad Estatal de Moscú. Tras 51 años en la Unión Soviética, con la llegada de la Perestroika al final pudo volver efímeramente a la primera línea y volvió a viajar, visitando Francia en junio de 1989 y Estados Unidos en 1991, acompañado por su hija Natalia. En Nueva York volvió a reunirse con Clara Rockmore e hizo un concierto de demostración en el Conservatorio Real de La Haya a principios de 1993 antes de morir en Moscú el miércoles 3 de noviembre de 1993 a la edad de 97 años

Leon Theremin fue un genio ruso muy mal pagado por el régimen stalinista pero leal a su país. No pudo trabajar al cien por cien en lo que más le apasionaba: la música, porque sus instrumentos no eran del agrado de aquel régimen pero gracias a su invento del theremin, tenemos un aparato que a través del tiempo se ha ido conformando como un instrumento de culto. Alfred Hitchcock lo utilizó para causar tensión en películas como Spellbound (1945), Enio Morricone logró manipular sus sonidos a la perfección con ‘The Ecstasy of Gold’ (1966) y Tim Burton también lo incluyó en varias de sus películas, una de ellas ‘Frankenweenie’ (2012), con el bello tema de Karen OStrange Love’.

Esta es la historia de un gran genio olvidado

Fuentes

Steven M. Martin. Theremin: An Electronic Odyssey. 1993

Theremin: Ether Music and Espionage del Dr. Albert Glinsky

Revolvy 

Misterios del siglo XX. ‘Las Piedras Guía’ de Georgia’

Hoy vamos a hablar de otro misterio del siglo XX: se trata del llamado “Stonehenge americano” también conocido como las “Guidestones” o “Piedras Guía de Georgia” que se ubican en el Elbert County, un pequeño condado del estado estadounidense de Georgia creado el 10 de diciembre de 1790 por el general Samuel Elbert, que comandó las fuerzas continentales del mismo durante la revolución americana.

La zona de Stonehenge se encuentra cerca de Amesbury, en el condado de Wiltshire, Inglaterra, a unos quince kilómetros al norte de Salisbury y nadie sabe cómo ni para qué fue construida. Hay teorías que incluso afirman que algunas de sus piedras más famosas y grandes no fueron arrastradas por el hombre, sino que ya estaban allí antes de que llegaran los humanos, sin embargo el enorme monumento de granito, al que llaman las “Guidestones” que imita a este monumento megalítico es de construcción muy reciente y se ubica en lo alto de una de las colinas del condado de Elbert

Wikipedia

El condado de Elbert está asentado sobre un lecho subterráneo de granito que fue identificado a finales del siglo XX como el Cinturón de Granito Azul Lexington-Oglesby. Mide aproximadamente quince millas de ancho por veinticinco de largo y el pueblo de Edelton, en Georgia es denominado como ‘la capital de granito del mundo

Fue allí cuando un día de junio de 1979, Joe H.Fendley presidente de una de las mayores empresas productoras de granito de aquella región, la Elberton Granite Finishing Company recibió la visita de un elegante forastero con aspecto de tener entre 70 y 80 años que le solicitó la construcción de un extraño monumento. Se identificó como Robert C. Christian añadiendo que representaba a un “pequeño grupo de leales americanos creyentes en Dios.” mostrándole los planes del mismo y pidiéndole precio por su construcción.

Las especificaciones estaban en el sistema métrico decimal (lo cual era bastante raro en los Estados Unidos del año 1979) y le indicó que se ajustaba a precisas coordenadas astronómicas. La finalidad de este monumento sería la de ser una especie de manual en piedra para los supervivientes de una era post-apocalíptica en la Tierra, por lo que su estructura debería de ser capaz de resistir los eventos más catastróficos, para que los restos destrozados de una presunta humanidad aniquilada (no sabemos si por una guerra nuclear o cualquier otra hecatombe planetaria) pudieran usar las guías del mismo para restablecer las directrices de una nueva civilización.

El señor Fendley escuchó las pretensiones de aquella persona que se identificaba con el seudónimo de R.C. Christian y lo tomó por loco. Además lo que le pedía era un trabajo descomunal que exigía preparar las piedras más grandes que nunca se habían cortado y el uso de herramientas especiales, equipo pesado y consultores pagados, pero aquel señor Christian le preguntó cuánto tardaría en construirlo a lo que Fendley le contestó que más de seis meses pero que no podría comprometerse a hacer ese trabajo hasta que supiera que el mismo podría ser pagado. Fue entonces cuando aquel señor Christian le preguntó si había un banquero en la ciudad que él considerara fiable.

Fendley, en un último intento por quitárselo de encima le dijo que el precio final sería muy alto esperando que aquel cliente no aceptara el mismo, pero-para su sorpresa- el coste estimado de ejecución de su proyecto no afectó lo más mínimo al señor Christian que se mostró dispuesto a pagar ese dinero (se habla de que fue del orden de los 400.000 $) por lo que finalmente decidieron ir a ver banquero de confianza del granitero Wyatt C. Martin presidente del Granite City Bank para proceder al pago. Antes de la visita advirtió a aquel banquero que aquel proyecto era extremadamente raro pero cuando Martin vio a aquel señor Christian, elegantemente vestido y con exquisitos modales lo tomó más en serio. Se trataba una persona culta que le dijo directamente que RC Christian era un seudónimo y que su grupo había estado planeando aquel proyecto en secreto durante 20 años. Cuando él le comentó que aquello le parecía un despilfarro su respuesta fue un lacónico: ‘No entiendes‘.

Aun así el banquero necesitaba saber el verdadero nombre de aquel señor R.C. Christian para poder verificar la operación y- finalmente- los dos negociaron un acuerdo: el señor Christian revelaría su nombre real a condición de que Martin le prometiera servirle como su único intermediario, y firmaran un acuerdo de confidencialidad que exigía el no divulgar sus datos y que tras la construcción se destruirían todos los documentos y registros. a lo que él accedió.

El dinero fue recibido desde diferentes cuentas para no poder ser rastreado y antes de marcharse el señor Christian contrató una avioneta para sobrevolar la zona y elegir la mejor localización posible para su monumento, seleccionando un pequeño terreno en el punto más alto de Elberton. Tras esto entregó a Fendley una caja de zapatos llena de documentos con todas las especificaciones que debía de tener su monumento y se despidió de él con estas palabras: “Nunca me volverá a ver“.

Tras recibir el cuantioso pago anticipado por aquel trabajo la Elberton Granite Finishing Company se puso a ejecutar este carísimo encargo y en nombre de RC Christian el banquero Wyatt C. Martin compró cincos acres de tierra de la colina elegida al granjero Wayne Mullenix pagando cinco mil dólares por este terreno. El señor Martin– actuando como contratista- encargo los cimientos del monumento y allí se colocaron las losas de granito cortadas, perforadas, grabadas y colocadas de acuerdo a las especificaciones, exigidas A partir de ese momento, el misterioso señor Christian se comunicó únicamente con el señor Martin, escribiéndole unas semanas más tarde para solicitarle que la propiedad de la tierra y el monumento se transfirieran al Condado de Elbert.

Wyatt C. Martin inspecciona las letras del monumento antes de la inauguración Foto: Cortesía de Fendley Enterprises Inc.

Construcción de las piedras en la Elberton Granite Finishing Company. Un trabajador usa un quemador especial para terminar una losa de granito azul piramidal. Foto: Cortesía de Fendley Enterprises Inc.

Joe H. Fendley posando en la obra terminada de las Guidestones. Foto: Cortesía de Fendley Enterprises Inc.

El extraño monumento fue inaugurado el 22 de marzo de 1980 fecha del equinoccio de primavera con la asistencia de unos 400 curiosos.

Nadie sabe que pretendía aquel extraño señor RC Christian ni a quienes representaba y su verdadera identidad tan solo fue conocida por las dos personas antes citadas: el encargado de la fábrica de granito Mr Joe H. Fendley y el banquero que lo representó en la obra Mr. Wyatt C. Martin y ambos se aferraron a un pacto de silencio entre caballeros para no revelar su verdadera identidad. Lo que si se sabe es que los mensajes grabados en las piedras contienen unas ideas muy controvertidas sobre el establecimiento de un gobierno mundial, el control de la población y las relaciones del hombre con la naturaleza,

Las Piedras Guías de Georgia

El imponente monumento, una vez terminado pesa 119 toneladas e imitando al megalítico de Stonehenge dispone de cinco columnas de granito de seis metros de altura, coronadas por una piedra angular. Las mismas están dispuestas con precisión geométrica y ofrecen tres puestos de observación astronómica que marcan las posiciones del sol y las estrellas. También se enterró bajo esta estructura una cápsula del tiempo, aunque no se sabe lo que contiene ni quiénes ni cuando deben de abrirla en el futuro

Disposición de las piedras

La figura muestra como se alinean estas columnas con unos criterios astronómicos que siguen un patrón hermético y ocultista. Para las especificaciones astronómicas, Fendley necesitó contratar a un astrónomo de la Universidad de Georgia para que le ayudara y el resultado final muestra a las cuatro piedras exteriores están orientadas en los límites del curso solar. La columna central tiene un orificio de 7/8 pulgadas perforado que a través de la piedra angular enfoca un rayo de sol que al mediodía señala el día del año. También existe un agujero taladrado por donde puede verse siempre la Estrella Polar, que indica el Norte terrestre y se alinea perfectamente con el Sol en los equinoccios y solsticios. Resulta curiosa la similitud del diseño de estas Guidestones con el famoso obelisco que nos presentaba Stanley Kubrick en su famoso film ”2001: una Odisea del espacio

En las Piedras se hallan grabados dos mensajes de texto. El primero se encuentra en la cúpula superior del monumento, y está redactado en 4 escrituras antiguas: babilónica y cuneiforme al norte, griego clásico, al este, sánscrito al sur, y escritura jeroglífica egipcia al oeste. El mensaje dice esto:

Dejad que estas sean Piedras Guía hacia una Edad de la Razón”.

Según los estudiosos esta frase es una referencia al libro “La Edad de la Razón” de Thomas Payne escrito entre 1793 y 1795 como respuesta a las actitudes extremas de los revolucionarios franceses que expulsaron a la religión por la puerta y la recibieron por la ventana. Esta obra es fiel a la idea de un dios newtoniano, como supremo arquitecto del cosmos que se rige por leyes científicamente aprehensibles.

El otro mensaje, más grande y que mejor se ve se refiere a diez lemas que son unos pensamientos orientadores, ofrecidos al mundo por los anónimos constructores de este monumento. Estos diez pensamientos-guía están escritos en 8 idiomas modernos (un idioma en cada cara de cada piedra), que son español, inglés, ruso, chino antiguo, árabe, swahili, hindú y hebreo. El texto reza así en castellano

Mensaje grabado en las piedras (español)

• 1. Mantener a la humanidad por debajo de los 500,000,000 en perpetuo equilibrio con la naturaleza.

• 2. Guiar sabiamente la reproducción, mejorando la condición física y la diversidad.

• 3. Unir la humanidad con una nueva lengua viva

• 4. Gobernar la pasión, la fe, la tradición y todas las cosas con la razón templada

• 5. Proteger a las personas y a las naciones con leyes justas y tribunales imparciales.

• 6. Dejar a todas las naciones gobernarse internamente, resolviendo las disputas externas en una corte mundial.

• 7. Evitar las leyes mezquinas y los funcionarios inútiles.

• 8. Equilibrar los derechos personales con las obligaciones sociales.

• 9. Premiar la verdad, la belleza y el amor, buscando la armonía con el infinito

• 10. No ser un cáncer para la tierra. Dejarle espacio a la Naturaleza

Y ahora viene la pregunta: ¿todo esto para qué?…

A unos pocos metros, al oeste del monumento, existe una losa de piedra que ofrece algunas notas aclaratorias sobre la historia y el propósito de estas Piedras Guía y que menciona a sus patrocinadores

Mensaje informativo

Traducción :

CARACTERISTICAS ASTRONOMICAS

1. El canal a traves de la piedra indica el polo celestial

2. La ranura horizontal indica el viaje anual de sol

3. El rayo de sol a traves del tope de la piedra señala el tiempo meridiano a lo largo de todo el año

AUTOR: R.C.Christian (un pseudonimo)

PATROCINADORES: Un pequeño grupo de americanos que busca la Edad de la Razón.

CAPSULA DE TIEMPO Localizada a 6 pies debajo de este monumento Para ser abierta el…

¿Y quienes son ese pequeño grupo de americanos que invierten cuantiosas sumas de dinero en un extraño monumento que, aparentemente no tiene ningún sentido lógico? Hay diversas teorías

Una de ellas es la formulada por un teórico de la conspiración: Jay Weidner, que ha señalado las similitudes entre el nombre de RC Christian y el del fundador apócrifo de los Rosacruces, Christian Rosenkreuz, nacido en 1378 y último miembro sobreviviente de una familia noble alemana asesinada. Se trata de una legendaria orden secreta que habría sido fundada, según la “Fama Fraternitatis” publicada en 1614, y que actualmente tiene su sede en San José, California. El nombre de Rosacruz proviene de Rosy Cross, un antiguo símbolo que ha sido adoptado por muchos grupos religiosos y paganos a lo largo de la historia.La organización Rosacruz moderna, se financia por donaciones: si les envía unos pocos cientos de dólares al año y ellos te envían lecciones impresas con las “claves de la sabiduría universal”.

Otros piensan que la verdadera identidad de aquel Christian podría ser la de Lafayette Ronald Hubbard el fundador de la Cienciología al que se ha vinculado con sectas ocultistas y organizaciones secretas que planean un nuevo orden mundial. También hay quien asocian a las Guidestones con el ‘Nuevo Orden Mundial Sionista’ (por aquello de la inclusión de hebreo en los mandamientos de las piedras) una organización secreta a la que se atribuye un elaborado plan conspiratorio para intenta monopolizar todas las estructuras del poder e imponer un gobierno único a nivel mundial.

Hay una última teoría que apunta a que los señores Joe H. Fendley y Wyatt C. Martin fueron los verdaderos patrocinadores de las Guidestones y que se inventaron la existencia de aquel extraño señor RC Christian para disimular su plan . Se sabe que Fendley era un masón de grado 32 y que varios de sus mejores trabajadores que participaron en la construcción también eran masones de su misma logia y para más abundamiento hay que añadir que la historia y la construcción de las Guidestones están disponibles con gran detalle, en un libro de 50 páginas publicado por la Elberton Granite Finishing Company, llamado “The Georgia Guidestones”. Si Fendley estuvo detrás de todo esto habría sido una estupenda publicidad para su compañía.

Portada del libro

Pero de ser así ¿quienes habrían sido los inspiradores de los diez mandamientos de las Guidestones? Porque aunque la mayoría de los mismos son bastante inofensivos, promoviendo leyes justas, coordinación mundial y ambientalismo, los primeros verdaderamente ‘echan leña al fuego’

De hecho el ‘primer mandamiento” es bastante impactante, ya que-básicamente- establece que la mayoría de las personas que viven actualmente en la Tierra no deberían existir. Si tenemos en cuenta que actualmente hay unos 7.300 millones de personas, viviendo en nuestro planeta, este mandato viene a decir que actualmente tenemos un excedente de población del orden del 93.15%. Unido a la última regla de las Piedras Guía, “No seas un cáncer sobre la Tierra, deja espacio para la naturaleza” el mensaje es extremadamente preocupante, ya que compara la vida humana con un cáncer sobre la Tierra.

Con ese estado mental, es fácil deducir que quienes han puesto este mensaje piensan que debería de extinguirse casi la totalidad de la población mundial. No creo que esto haya salido de la cabeza de una sola persona pero la despoblación masiva de la tierra es un objetivo del que se comenta que algunas élites ya han pedido abiertamente. Remito al lector a artículos como el del enlace siguiente que habla de “reuniones secretas” de cierta élite mundial para abordar este tema

La segunda regla pide la acción de los legisladores en la gestión de las unidades familiares. Si leemos entre líneas, se está pidiendo la creación de leyes de estructuración del número de hijos por familia. Esto se llamaba “eugenesia“, hasta que se convirtió en políticamente incorrecto por haber sido aplicado por el nazismo.

La mayoría de las demás normas de la Piedras Guía se refieren básicamente a la creación de un gobierno mundial, regido por una “minoría iluminada”, que regule todos los aspectos de la vida humana, en particular la fe, los derechos sociales, economía, etc. Esta idea ya fue planteada por Manly P. Hall en 1917.

En fin, que pretender entender el misterio de estas piedras, el desmesurado gasto de su construcción y sus crípticos mensajes parece algo parecido a lo que Groucho Marx en su inmensa genialidad dijo afirmando aquello de: “Claro que lo entiendo. Incluso un niño de cinco años podría entenderlo. ¡Que me traigan un niño de cinco años!”. Lo único cierto es que las Georgia Guidestones siguen en la cima de su colina, demostrado ser la atracción turística más importante de Elberton en Georgia

Fuentes:

Wikipedia

Skeptoid

Sitio Guidestones

Wired

El hombre con un cerebro a cuestas

El anciano de la figura es el patológo Thomas Stoltz Harvey. Un hombre que, obstinadamente empeñó toda su vida en la custodia del cerebro de Albert Einstein, una de las mentes más brillantes del siglo XX. La historia que relatamos hoy nos muestra como quien el que intenta saltarse las normas de la ética puede acabar muy mal

Todo comienza en la noche del 17 de abril de 1955 cuando el gran físico Albert Einstein de setenta y seis años es ingresado en el Princeton Medical Center de Plainsboro, Nueva Jersey, Estados Unidos aquejado de fuertes dolores en el pecho. A las 01:15 de la mañana del 18 de abril de 1955 murió y la enfermera de guardia-que no hablaba alemán- no pudo entender el significado de sus últimas palabras y estas se perdieron para siempre. ¿Fueron quizás las mismas la de transmitirle su último deseo? Podría ser, porque una cosa si es segura: Albert Einstein no quería ser enterrado en una tumba y que la misma se convirtiera en un icono mediático por lo que siempre manifestó su voluntad de ser incinerado y que sus cenizas se esparcieran en un río.

Pero sus deseos no se cumplieron porque el día de su muerte estaba de guardia el doctor Thomas Stoltz Harvey de 43 años que era el jefe de patología del Hospital de Princeton. Cuando fue llamado para hacer la autopsia de un cadáver fallecido siete horas antes él pensó que se trataba de un procedimiento de rutina y la identificación de la causa de la muerte le fue muy fácil : se trataba de una aorta reventada (aneurisma de aorta abdominal) pero, para su sorpresa se encontró con que el cuerpo que tenía delante era el cadáver de Albert Einstein.

En aquellos tiempos, una época sin ordenadores ni modernas tecnologías médicas, la única opción para estudiar un órgano consistía en tenerlo, literalmente, entre las manos y Thomas Stoltz Harvey que era un gran admirador de Albert Einstein siempre pensó que el gran físico poseía un cerebro excepcional. Por eso decidió contribuir a los anales de la ciencia facilitando a los investigadores el que pudieran identificar en dónde radicaba la gran inteligencia de aquel personaje. Supongo que esto le pareció un motivo más que suficiente para robar aquel cerebro ya que sin ningún tipo de permiso abrió el cráneo de Einstein y retiró de allí el cerebro del mayor héroe intelectual del siglo veinte.

Thomas Harvey cuando extrajo el cerebro de Einstein

Fuente: Getty images

Aquel patólogo justificó su decisión con estas palabras: “sabía que teníamos permiso para realizar una autopsia y asumí que íbamos a estudiar el cerebro” . Por eso y sin pensárselo dos veces, extrajo el mismo con sumo cuidado, lo pesó y tras tomar varías fotos lo colocó intacto en un frasco con un 10% de formol.

Foto del cerebro de Einstein recién extraído. Fuente: Nature News

La cremación de Einstein tuvo lugar al día siguiente en Trenton, Nueva Jersey, y en una ceremonia secreta, sus familiares y amigos dispersaron las cenizas del genio a lo largo del río Delaware.

Fuente: Depleted Cranium

Pero pronto los reporteros, descubrieron que el patólogo Thomas Harvey había actuado sin ningún tipo de permiso ni derecho legal para sacar el cerebro de Einstein y este hecho salió a la luz. El New York Times publicó en primera plana la noticia de que aquel cerebro había sido extraído supuestamente “para un estudio científico” de la inteligencia del gran físico nuclear y tras conocer esta noticia su hijo Hans Albert, se enteró de que el cuerpo de su padre ya no estaba intacto en el ataúd donde había sido incinerado y al día siguiente de la autopsia.

El Dr. Harry Zimmerman, médico personal de Albert Einstein llamó desde el New York Montefiore Medical Center a Thomas Stoltz Harvey y le pidió que le entregase el cerebro de Einstein a lo que él se negó afirmando que tenía intención de hacer un estudio muy minucioso del mismo y que su hijo Hans Albert le había autorizado telefónicamente para ello. Esto no era cierto porque-como dijimos antes- la reacción inicial de Hans fue la de ponerse furioso al conocer la noticia de que se había torcido la voluntad de su padre de ser quemado sin ninguna ceremonia pero luego, tras meditarlo mejor, recordó que su progenitor en algún momento de su vida, le había comentado que a él no le habría importado el que los científicos usaran su cuerpo para la investigación por lo que finalmente concedió el permiso a Harvey para que estudiase el cerebro de su padre.

Tras este consentimiento retroactivo de la familia del genio, Harvey les prometió que custodiaría su notable reliquia, y que la conservaría para la posteridad, añadiendo que también la protegería de los cazadores de recuerdos y de los buscadores de publicidad. También les aseguró que cualquier investigación sobre el cerebro de Albert Einstein aparecería solo en revistas científicas serias y que él trataría de reunir a los mejores especialistas del mundo con la finalidad de arrojar luz sobre uno de los misterios más grandes de la naturaleza: ¿que hace a un cerebro humano ser mas inteligente?

En los primeros años, tras aquella autopsia Harvey contó con el apoyo del albacea de Einstein, Otto Nathan, y del amigo del físico, el neuropatólogo Harry Zimmerman y su primer trabajo fue el de supervisar la división de aquel cerebro en 240 bloques, que fueron incrustandos en piezas de celoidina, (una forma dura y elástica de la celulosa usada para almacenar muestras biológicas) . También creó 12 series de 200 diapositivas que contenían muestras de tejido indexadas a los bloques y las mismas fueron entregadas-según lo prometido- a lo más granado en aquel entonces de la neuropatología de los años cincuenta: el Dr. Zimmerman (que originalmente había pedido que le devolviesen aquel cerebro), el Dr. Sidney Schulmau (destacado neurólogo de Chicago) y diversos centros universitarios especializados en neuroanatomía de Alemania, China, Japón y Venezuela.

Diapositivas del cerebro de Einstein en una exhibición de la Wellcome Collection de Londres, 2012. Fuente Getty Images

El director del hospital de la Universidad de Princeton, y jefe de Harvey el Dr. John Kauffman, lo apoyó en un principio pero pronto se encontró con un problema legal entre diversas instituciones y como aquella disputa parecía no terminar decidió pedirle a Harvey que le entregase lo que aún le quedase del cerebro de Einstein, pero este, en lugar de obedecer, colocó los trozos de cerebro en dos jarras de tupperware y se los llevó al sótano de su casa de Princeton.

Y en los siguientes 30 años Harvey estuvo vagando por los Estados Unidos, con aquel cerebro que ocultaba en refrigeradores de cocina o de hoteles y con el mismo a cuestas comenzó su declive. No tuvo éxito porque fueron pocos los investigadores interesados en estudiarlo e incluso el doctor Harry Zimmerman, que era poseedor de casi la sexta parte de aquel cerebro no encontró nada inusual en el mismo. A mayor abundamiento los escasos investigadores que respondieron a la petición de los análisis manifestaron que aquel cerebro no era muy distinto de otros cerebros normales, lo que reflejaba-al menos en parte-el primer resultado que obtuvo Harvey cuando tras pesar el cerebro de Einstein, descubrió que pesaba 1.230 gramos, lo que estaba en el límite inferior del rango de peso normal para los hombres de la edad de aquel gran físico.

Aún así Harvey no se convenció y siguió esperando a que aparecieran otros estudios que mostrasen diferencias dignas de un hombre excepcional y siguió proclamando, año tras año, que pronto publicaría resultados. De lo que no tenía ni idea era de que la celebridad de Einstein terminaría por engullirlo y que lo arrastraría los 43 años siguiente de su vida.

Meses después de sus autopsia, Harvey fue despedido del hospital de Princeton por negarse a entregarles su precioso espécimen y tras perder su trabajo también perdió su matrimonio, ya que su mujer lo amenazaba con tirar aquel órgano por lo que tuvo que optar por llevarlo desde entonces siempre consigo. Cuando un año después ella le pidió el divorcio, se marchó de Princeton y se fue a trabajar como supervisor médico en un laboratorio de pruebas biológicas de Wichita, Kansas.

Allí fue localizado en 1978, por un joven reportero, del New Jersey Monthly, llamado Steven Levy que fue a entrevistarlo y él le confirmó que toda la investigación realizada hasta entonces sobre el cerebro de Albert Einstein estaba dentro de los límites normales para un hombre de la edad del físico y cuando Levy le pidió ver aquel cerebro él sacó bajo un enfriador de cerveza una caja de sidra Costa Cidra en donde guardaba sus frascos de cristal con los restos que aún conservaba del mismo.

Foto aportada por Steven Levy en su reportaje, Fuente Getty images

El reportaje de Levy titulado I found Einstein’s Brain (“Encontré el cerebro de Einstein”) en el New Jersey Monthly batió todos los récords de venta y tras el mismo Harvey recibió una discreta fama e incluso la revista Science lo convirtió en una extraña celebridad. Fue entonces cuando comenzaron a llegarle nuevas peticiones de muestras de su posesión solicitadas por otros investigadores que él las mandaba en pequeñas piezas que cortaba con un cuchillo de cocina que solo utilizaba para ello. Las enviaba por correo postal en frascos de mayonesa Kraft Miracle Whip que ingería de manera compulsiva.

Con esto solo consiguió hacer más pequeño el trozo de cerebro de Einstein que conservaba pero no salió ningún resultado de los estudios que mostrasen la causa de su genio y varios años después Harvey se mudó a Weston, Missouri, donde siguió practicando la medicina mientras intentaba estudiar lo que le quedaba del cerebro de Einstein en su tiempo libre. Finalmente, perdió su licencia médica en 1988 tras un examen fallido y terminó en 1994 trabajando en Lawrence, Kansas, en una línea de ensamblaje de una fábrica de plástico.

Harvey trabajando la fábrica en 1994. Imagen extraída de la película documental de la BBC

Allí conoció a un vecino suyo, el poeta William Burroughs, ante quien se ufanaba de tener un trozo del cerebro de Einstein y tras casi 40 años desde su “famosa auptosia” Harvey aún seguía contando historias sobre el cerebro de Albert Einstein y se ofrecía o enviar fragmentos del mismo a cualquier investigador del mundo que se lo pidiera .

Regresó a Princeton, en 1997 donde un escritor de nombre Michael Paterniti lo encontró durmiendo en una cama plegable guardando lo que le aún le quedaba del cerebro del gran físico en un frasco de vidrio. Paterniti lo convenció para que se lo devolviera a Evelyn la nieta de Albert Einstein relatando el viaje en su libro Driving Mr.Albert (“Conduciendo al Sr. Albert”) en el que Paterniti describe a Harvey como un hombre excéntrico, con voz retumbante y el extraño hábito de reírse en los momentos más inapropiados.

Con él como conductor, aquellos dos hombres partieron con el cerebro de Einstein en el maletero del coche para visitar a Evelyn que vivía en Berkeley, California a casi cinco mil kilómetros de New Jersey. La extraña pareja formada por Paterniti y Thomas Harvey (que ya tenía 84 años) iba parando en hoteles baratos, y en cada parada Harvey sacaba ceremoniosamente una bolsa de lona, con un tupperware que contenía los restos del cerebro de Einstein y lo depositaba junto a su cama, no perdiéndolo nunca de vista. Tras un viaje de 10 días, por fin llegaron a donde vivía la nieta de Einstein, y tras celebrar una cena con ella, Evelyn decidió finalmente no quedarse con los restos del cerebro de su abuelo.

Thomas Harvey en 1994 con el cerebro de Einstein en un frasco de su cocina, 1994. Michael Brennan/Getty

Tras 42 años con el cerebro de Einstein a cuestas Harvey, ya con 85 años, fue filmado por la BBC que realizó un documental sobre la vida del patólogo y en donde nos lo mostraron como un octogenario vagando por el sótano de su casa con un frasco donde conservaba lo que aún le quedaba de “su tesoro”. Al final todo terminó en el mismo sitio donde la historia había comenzado cuarenta y cinco años antes y en 1998, Thomas Harvey entregó los 170 trozos de cerebro que aún mantenía en su poder al Dr. Elliot Kraus, patólogo principal del Centro Médico Universitario de Princeton en Plainsboro.

Harvey falleció el 5 de abril de 2007 a la edad de 94 años en Titusville, New Jersey, U.S y cinco años después, sus herederos donaron al Museo Nacional de Salud y Medicina de Maryland, un amplio conjunto de fotografías y diapositivas microscópicas. Hay otro lugar del mundo donde se pueden ver piezas del cerebro de Albert Einstein y es el Museo Mütter de Philadelphia que las recibió de distintas fuentes.

Es imposible saber desde aquel lejano mes de abril de 1955 cuantos trozos había cedido Harvey del cerebro de Einstein por lo que es factible pensar que hay un número desconocido de personas en el mundo que aún guardan en su casa una pequeña porción del cerebro del genio que dedujo la ecuación de la física más conocida en el planeta.

Pese a todo, el estudio del cerebro de Einstein no llegó a ninguna parte y quien quiera saber mas sobre este tema puede leer este estupendo reportaje de la BBC titulado The strange afterlife of Einstein’s brain en donde puede verse que no se han obtenido resultados significativos pero Thomas Harvey arruinó su vida por quedarse con aquel cerebro aunque cumplió la promesa que le hizo a su hijo Hans Albert de no venderlo ni nunca dejó de tratar de encontrar investigadores dispuestos a estudiarlo.

La moraleja de esta historia es parecida a la sinopsis de aquella novela de Joe Hill que se titula “El traje del muerto” cuando dice aquello de:

Tarde o temprano los muertos te alcanzan

Fuentes;

Michael Paterniti , Driving Mr. Albert: A Trip Across America With Einstein’s Brain (G K Hall & Co, December, 2000)

Carolina Abraham, Possessing Genius: The Bizarre Odyssey of Einstein’s Brain (St Martins Press, March, 2002)

Arsénico. El veneno silencioso

El arsénico (As), es el elemento número 33 de la tabla periódica, y es un metaloide ubicuo de origen natural que está presente en el aire, el agua y la tierra pero su variante más dañina, el arsénico inorgánico, es una de las sustancias más tóxicas del mundo porque una vez ingerido, el cuerpo humano lo asimila con gran rapidez y del aparato digestivo pasa al torrente sanguíneo, desde donde se distribuye por todos los órganos.

Su efecto tóxico se produce porque actúa mediante su unión con los grupos tiol -SH de las proteínas, deformando su estructura y alterando las membranas celulares con lo que modifica su permeabilidad. Esto ocasiona una fuerte variación de las concentraciones iónicas de sodio y potasio, y con ello se altera el estímulo nervioso. Además interfiere en el metabolismo de la glucosa y al ser un elemento de la misma familia que el fósforo, es capaz de suplantarlo en los fosfatos inhibiendo los enzimas oxidativos y desacoplando la síntesis del ATP, que es la base energética de la actividad humana.

La muerte sobreviene por un colapso cardiovascular y un shock hipovolémico y los efectos de una ingestión de arsénico incluyen la constricción de la garganta, dificultad para tragar, vómitos, diarrea y calambres musculares llegándose a un colapso circulatorio de coma y muerte. Con solo 0,15 gramos de arsénico se puede acabar con la vida de una persona de 75 kilos y por eso este veneno tuvo un uso muy extendido con fines criminales durante la Edad Media llegando a ser conocido como el “polvo de sucesión”.

En la Edad Media era un veneno muy difícil de detectar ya que por aquel entonces, las pruebas para descubrir un envenenamiento se basaban en la observación de las anomalías en la coloración del cadáver y de su putrefacción. Los síntomas de un envenenamiento con arsénico eran fácilmente confundibles con los producidos por algunas otras enfermedades infecciosas y por eso se empleó masivamente en aquellos tiempos y se llego a la sublimación en ciertos procesos de envenenamiento con personajes como aquella envenenadora siciliana llamada Toffana, a la que se le imputa la muerte de casi 600 personas ‐entre ellas las de los papas Pío III y Clemente XIV‐ con una preparación conocida como ‘Acqua Toffana’ que estaba constituida por arsénico y cantárida embotellados en frascos y cuya presentación las asociaba con propiedades curativas.

También hubo otros ‘envenenamientos creativos’ como el de Ladislao (1414), rey de Nápoles, de quien se dice que recibió el veneno al mantener relaciones sexuales con una mujer que, previamente se había inmunizado ella misma tomando pequeñas dosis progresivas de arsénico y una vez conseguido esto se introdujo en su vagina un algodón impregnado con este veneno.

El dudoso honor de ser llamada reina del arsénico se atribuye a Catalina de Mèdicis que usó su imaginación para asesinar a su yerno Enrique IV añadiendo este veneno a un tomo de cetrería (práctica a la cual la víctima era muy aficionada). Lamentablemente para ella aquel libro fatídicamente cayó en manos de su propio hijo, pero la idea de utilizar arsénico oculto entre las páginas de un libro ya se nos cuenta en ‘Las mil y una noches’ que es una recopilación medieval en lengua árabe de cuentos tradicionales del Oriente Medio, cuando el rey Yunán muere envenenado por un libro cuyas páginas encuentra pegadas y al mojarse los dedos para abrirlas, recibe el veneno.

Sobre esta idea desarrolló Umberto Eco su famosa novela “El nombre de la rosa “ que dio origen a una famosa película en la que se nos presentaba una época del contexto medieval del siglo XIV, en donde la Medicina y la Farmacia seguían la doctrina galénica marcada por una fuerte influencia religiosa.

En este film el fraile Guillermo de Baskerville y su aprendiz Adso de Melk tratan de resolver las misteriosas muertes de todos los frailes que habían accedido a un libro llamado “Tratado de la Risa” de Aristóteles. Se trataba de un libro considerado prohibido en aquel monasterio y tras una audaz y exhaustiva investigación ellos descubren que los monjes morían porque las páginas de aquel libro contenían arsénico aplicado a las zonas donde el lector cogía el volumen y al mojarse los dedos con la lengua para pasar las páginas las partículas del veneno se pegaban a sus manos y este era ingerido por el lector quedando fulminado.

El libro prohibido. Film Affinity

El monje Berengario ahogándose tras tocar el libro prohibido. Film Affinity

Actualmente el arsénico ya no se usa con fines crimínales porque es muy fácil de detectar con técnicas de análisis químico forense desde que el médico y químico menorquín Mateo José Buenaventura Orfila (1787‐1853) advirtió que este elemento formaba un precipitado de distinta coloración según se asociase con sustancias orgánicas o inorgánicas pero pese a ello ha seguido matando por azar a mucha gente y por eso puede ser llamado con propiedad: “el veneno silencioso”.

El caso de los libros envenenados ya no es una ficción porque este veneno se ha encontrado en libros reales. Los investigadores Jakob Povl Holck y Kaare Lund Rasmussen de la University Southern de Dinamarca lo encontraron en tres libros de los siglos XVI y XVII firmados por Polydorus Vergilius, Johannes DubraviusGeorg Maior que presentaban la extraña rareza de estar escritos en un raro latín cuya grafía no se podía identificar debido a un tinte verduzco que opacaba la escritura.

Uno de los libros envenenados

En la página web The Conversation se desvela cómo ese grupo de investigadores pudo detectar la alta concentración de arsénico en las portadas de estos libros mediante la realización de una serie de análisis de fluorescencia de rayos X (micro-XRF). Como los libros antiguos ahora se manejan con guantes la cosa no llegó a más pero aquel pigmento verde de las cubiertas de esos libros resultó ser un compuesto conocido como verde de Scheele el primer tinte sintético, de un bonito color verde inventado por un químico sueco llamado Carl Wilhelm Scheele en 1775.

La ropa del pasado era aburrida, y de colores pardos ya que extraer los tintes para colorearla era caro y laborioso. La materia colorante debía de extraerse de raíces, tallos, hojas y flores de distintas plantas o de ciertos insectos y moluscos, pero por medio de una serie de complejos procesos William Perkins Scheele inventó un método para obtener un tinte barato llamado “verde de Scheele”.

Hasta entonces el verde se extraía de la malaquita pero aquel nuevo pigmento era mucho más llamativo y brillante y encandiló a pintores y artistas de la época. Del “verde de Scheele” surgió un bonito verde esmeralda denominado ‘verde París‘ que fue un intento posterior de mejorar aquella mezcla consiguiendo un tono duradero que no se oscurecía y en la época victoriana aquel color causó furor y se usó masivamente en los papeles pintados que decoraban muchas estancias, y en el teñido de mucha ropa.

En realidad aquel color verde estaba compuesto fundamentalmente por arsénico (su composición era arsenito ácido de cobre CuHAsO3) cuya toxicidad ya era bien conocida en aquella época. Por eso se comercializaba con la advertencia de peligro en los botes de tinte y pintura pero esto no detuvo la moda de usarlo por una asunción errónea del peligro del arsénico que llevaba. Se pensaba que el mismo solo era peligroso solo si se ingería y ¿ quien iba a lamer las paredes de su casa o chupar el forro de su vestido?

El ‘verde Paris ‘ derivado del “verde de Scheele

Pero lo que la gente no sabía era que la humedad del ambiente extraía el arsénico de aquel compuesto y lo hacía pasar al estado gaseoso. Así los moradores de las casas y las damas victorianas con sus hermosos vestidos verdes morían ‘a cámara lenta’ al respirar la nube tóxica que los rodeaba.

Aquel tinte no solo afectó a Inglaterra, sino que hasta al mismísimo Napoleón Bonaparte murió por su culpa, al mandar forrar las paredes de su casa de Santa Elena con aquel ‘verde maldito’ .Fue tal la cantidad de muertes que se produjeron en Londres, que la Reina Isabel I, asustada, ordenó eliminar el papel verde de todas las salas del palacio de Buckingham tras enterarse de las cualidades letales de aquel “veneno silencioso”.

En la segunda mitad del siglo XIX, aquella variante verde del arsénico dejó de usarse como pigmento pero siguió empleándose como pesticida para las tierras de cultivo y algún curador de libros antiguos debió decidir usarlo en aquellos tiempos para proteger los mismos contra los insectos y parásitos bibliófagos que devoran literalmente sus páginas. Esta sería, posiblemente la explicación más plausible de la presencia de arsénico en aquellos libros de la University Southern de Dinamarca

Pero nuestro “veneno silencioso” sigue activo porque la producción industrial de aquel “verde Paris” se inició en Europa a principios del siglo XIX y los pintores impresionistas y postimpresionistas utilizaron diferentes versiones de este pigmento para crear algunas de sus vívidas obras maestras. Esto significa que muchas piezas en los museos contienen hoy en día este veneno y el arsénico solo va perdiendo sus propiedades venenosas con el paso de .. los siglos.

Fuentes

Jakob Povl Holck & Kaare Lund Rasmussen, This University Library Discovered Three of Its Books Were Poisonous.

The Arsenic Century. James C Whorton

Kathryn Hughes’s The Short Life and Long Times of Mrs Beeton.Harper Perennial.

Jiménez MR, Kuhn GR. Toxicología fundamental. Madrid: Díaz de Santos; 2009.

El nombre de la rosa (1986). FilmAffinity [Internet]. [Consultado el 5 de noviembre de 2018].

How we discovered three poisonous books in our university library. Jakob Povl Holck, Kaare Lund Rasmussen, University of Southern Denmark

Juanelo Turiano. Un gran genio del Renacimiento muy mal pagado en España

Dicen que la ingratitud es un distintivo de la naturaleza humana y en España tuvimos una muestra de la misma con un gran genio del Renacimiento llamado Ianellus Turrianis o Giovanni Torriani, que fue conocido aquí como Juanelo Turriano. Aquel hombre que en 1584 ya era llamado por sus contemporáneos como “gran Matemático, singular relojero, mecánico, astrólogo e ingeniero” estuvo muchos años viviendo en la ciudad imperial española del Toledo renacentista del siglo XVI en donde murió a la edad de 85 años, pero completamente arruinado, en la más absoluta indigencia y acosado por enormes deudas. Y todo ello por el egoísmo y la ingratitud de sus contemporáneos españoles que lo llevaron a esta situación pese a haber sido uno de los mayores ingenieros de su tiempo y haber servido a señores y reyes durante toda su vida.

Podemos afirmar, sin exagerar, que Juanelo Turriano tuvo con la ciudad de Toledo, la misma relación que Leonardo da Vinci tuvo con la Florencia renacentista italiana, pero nuestro hombre tuvo menos suerte que la de aquel polímata florentino. En Toledo destacaron dos personajes que no eran ni siquiera españoles de nacimiento y uno de ellos El Greco nos dejó obras que han perdurado hasta nosotros de forma notoria pero las de Turriano han sido muy poco valoradas por nuestra cultura.

Aunque los datos de su biografía no son muy exactos, se sabe que nació alrededor del año 1500 en la ciudad de Cremona o en alguna otra aldea cercana de la Lombardía italiana y que su padre Gherardo Torresani, era un humilde molinero que explotaba dos molinos sobre el río Po. Por su pobreza no pudo darle ninguna educación universitaria pero Turriano que era un autodidacta, pronto trabó amistad con personajes muy brillantes del entorno cremonés y uno de ellos: Giorgio Fondulo, un reconocido físico, médico, filósofo y profesor de la Universidad de Pavía lo inició en la ciencia de la astronomía de la que luego derivó su afición por los relojes y las máquinas de precisión.

Enseguida ingresó como aprendiz en algún taller de relojería de Cremona, siguiendo la tradición gremial de aquellos tiempos en los que se era instruido en un oficio, recibiendo alimentos y vestido a cambio de trabajo y su progreso fue tan grande que a finales de 1529 ya era considerado como ‘Magíster’ , que era un título que solo se otorgaba a los profesionales con considerable formación y experiencia.

El maestro Turriano permaneció en su Cremona natal hasta principios de la década de 1540 y allí abrió un taller de relojería en donde recibía los pedidos y encargos de aquella ciudad. Consta en las actas notariales del Archivo Storico de Cremona un contrato suyo de 1536 por el que toma a su servicio a un aprendiz pero aquella ciudad pronto se le quedó corta para sus ambiciones y decidió mudarse a Milán en donde dio sus primeros pasos como inventor al diseñar allí una potente grúa y una máquina para dragar la laguna de Venecia.

Aquellos prototipos de Turriano eran, en aquellos tiempos, un auténtico desafío para la ingeniera italiana de la época, pero él estaba destinado a mayores éxitos y su oportunidad le llegó cuando en los últimos meses del año 1529 el emperador Carlos V viajó a Italia para preparar la solemne ceremonia de su coronación imperial, que habría de tener lugar en Bolonia en febrero del año siguiente.

El emperador se detuvo en Pavía y en la biblioteca del castillo de aquella ciudad admiró un complicado y vetusto aparato que había sido, en su tiempo, una joya de la mecánica medieval europea. Sé trataba del Astrarium, un complejo reloj astronómico construido en algún lugar de Italia, Francia o Alemania entre los años 1348 y 1364 por un médico y relojero llamado Giovanni Dondi dell’Orologio. Aquel reloj era considerado como el instrumento científico de mayor complejidad existente hasta el momento, ya que se trataba de un artefacto de siete caras que movido por un complicado mecanismo representaba en cada momento los movimientos de los planetas en el espacio, según las teorías de Ptolomeo. En sus 107 partes móviles se mostraban las posiciones del sol, la luna y los cinco planetas conocidos hasta entonces así como los días de fiestas religiosas.

Fuente

El emperador Carlos V ,que veneraba los relojes, se enamoró de esta pieza, pero había un problema y era que el Astrarium no funcionaba desde hacía ya muchos años porque nadie había sido hasta entonces capaz de arreglarlo, pero él manifestó un insistente empeño en su posesión y arreglo y fue entonces cuando el Duque Gian Galeazzo Visconti representante de Francisco II Sforza tuvo conocimiento de que había en Milán un relojero llamado Ianellus Turrianis que era un experto en el funcionamiento de los complicados mecanismos relojeros y que se consideraba que podía ser el único técnico capaz de volver a poner en marcha el complicado mecanismo del Astrarium, Turriano recibió el encargo de reparar aquel reloj, que se quería que fuera un obsequio de Francisco II a Carlos V como agradecimiento por haberle restituido el estado de Milán tras la victoria española sobre los franceses en la batalla de Pavía y él aceptó el reto.

Durante cuatro meses el emperador Carlos V, gran aficionado a la relojería, recibió sus visitas y existe constancia documental de los pagos realizados a Turriano para sufragar sus gastos de desplazamientos a la corte imperial instalada en Worms, Augusta e Innsbruck con el objeto de mostrar en persona al emperador los progresos de su labor. Finalmente arregló la pieza e hizo entrega de “il Relogio a la Sua Maestà” ganándose con ello el favor de Carlos V, que satisfecho por su trabajo le asignó en marzo de 1552, una pensión anual de ciento cincuenta ducados.

Tras este trabajo la fama de ingeniero mecánico de Juanelo Turriano se extendió por toda Europa y él se empeñó en realizar una versión mas moderna y mejorada de aquel reloj Astrarium de Dondi. Así se lo dijo a Carlos V y el emperador entre la primavera de 1552 y el mes de marzo de 1553 le encargó construirlo, gestándote así un famoso y misterioso reloj al que llamaron “El Cristalino” en el que Turriano utilizó la colaboración de su amigo, el escultor Jacome de Trezzo, para la talla del cristal de la esfera que lo coronaba y todas las partes transparentes de su maquinaria.

En febrero de 1554 presentó en Bruselas el primer prototipo de este segundo reloj a Carlos V y solicitó a su egregio señor los cristales necesarios para concluir su fabricación que llevo bastante tiempo porque Turriano tardó veinte años en construir las mil ochocientas piezas y tres muelles-todo hecho a mano por él- de aquel reloj que carecía del tradicional sistema de contrapesos para funcionar. La pieza levantaba del suelo algo más de medio metro y tenía una esfera de unos 40 centímetros que se apoyaba sobre una base de ocho esferas planetarias en las que el relojero había introducido todo el sistema solar, marcando las horas solares y lunares y con un zodíaco móvil que mostraba la posición de cada astro en cada minuto. Un maravilloso trabajo que-lamentablemente- se ha perdido.

Reconstrucción hipotética del famoso reloj Cristalino

El emperador quedó tan impresionado por aquel trabajo de Turriano que lo llamó a su servicio nombrándolo Relojero de la Corte y cuando en 1556, decidió abdicar en su hijo Felipe II y emprender su postrer viaje a España, con él se marchó Juanelo que permaneció a su lado hasta su muerte en su retiro del monasterio de Yuste. Fueron aquellos tiempos hasta la muerte de uno de los hombres más poderosos de la tierra, cuando su singular ingenio produjo otros mecanismos tan ingeniosos, como un reloj diminuto, que el emperador llevaba en uno de sus dedos, un candado con combinación de letras y una suspensión cardánica, que aplicó a la silla de manos de Carlos V, para aliviar sus padecimientos de gota.

También empezó por aquel entonces a fabricar sus primeros muñecos autómatas, que eran unas pequeñas marionetas movidas por una sencilla maquinaria. En su “Tesoro de la lengua Castellana”, publicado en 1611, Covarrubias ya consideraba a Juanelo Turriano como el primer creador de estas figurillas en la Península Ibérica y entre ellas destaca la de una dama de la corte española con laúd, que se custodia actualmente en el Kunsthistorisches Museum de Viena.

Tras la muerte de su padre, Felipe II no quiso prescindir de los servicios de Juanelo Turriano y lo nombró Matemático Mayor y en 1558, se inicia la etapa en la que él empieza a trabajar para este rey quedándose al principio como encargado de la colección de relojes reales. Luego el papa Gregorio XIII al iniciar la renovación del calendario gregoriano envió un requerimiento a los príncipes católicos con el propósito de conocer la opinión de los expertos sobre la reforma del mismo propuesta por el matemático calabrés Luigi Giglio y la aportación española fue un manuscrito, firmado por Juanelo Turriano de 1579, que se encuentra actualmente depositado en la Biblioteca Vaticana. Tras esto hubo una petición del Vaticano a Felipe II para que concediese a Juanelo Turriano una licencia de dos años con el fin de que trabajase en Roma para los trabajos de la reforma de aquel Calendario pero el Rey no la concedió ya que había descubierto el gran prestigio como ingeniero mecánico de nuestro hombre.

Y así pasaron más de veinte años en los que Juanelo Turiano vivió en España y durante los mismos, el arquitecto real Juan de Herrera lo puso en contacto con las obras más importantes que se llevaron a cabo a lo largo del reinado de Felipe II. Se sabe que diseñó las campanas, grúas e ingenios utilizados por Herrera en los trabajos del Monasterio de El Escorial y que también dirigió la construcción de la presa del pantano de Tibi, en Alicante, que tiene una novedosa planta en curva con una altura de muro de 43 mts y que fue la más alta del mundo durante casi 300 años. Una construcción que puso en regadío casi 3.000 Ha de la huerta alicantina.

Presa de Tibi

Pero su gran creación y también su ruina fue la máquina hidráulica, que diseñó para surtir de agua a la ciudad de Toledo elevando la misma desde el río Tajo. En aquella ciudad había un problema de abastecimiento de agua- especialmente a los palacios que el emperador tenía en la zona del actual Alcázar- y los sistemas preexistentes eran el “modo romano” con un acueducto sobre el Tajo, los tradicionales “azacanes” que acarreaban agua desde el Tajo utilizando mulas y los pozos que se contaminaban por las aguas residuales.

Turriano se inspiró en la idea de unos ingenieros alemanes que habían pensado elevar el agua por medios mecánicos y presentó el proyecto de su famoso “artificio” a los gestores de Toledo. Se trataba de una magnífica obra cercana al puente de Alcántara, que proponía ascender el agua por un desnivel total de 100 metros con un recorrido horizontal de 300 metros y una pendiente media del 33%. Estaba compuesta por una presa, dos ruedas motrices a nivel del río, seis estaciones intermedias –balsa del acueducto, puerta de la Fragua, pasadizo del Carmen, llano de Santiago, corral de Pavones y explanada del Alcázar-, y un total de 192 canjilones dispuestos en armaduras basculantes y agrupados en 24 unidades intermedias o torrecillas. La fuerza motriz se transmitía por medio de bielas de movimiento alternado y con todo ello se aseguraba elevar un caudal de 11,8 litros por minuto, lo que equivale a 17.000 litros de agua cada 24 horas.

El “artificio” de Juanelo

Dibujo de Alejandro Vega del artificio” de Juanelo

El Marqués de Vasto le encargó realizar aquel trabajo para subir a los depósitos situados bajo El Alcazar la cantidad permanente de “mil seiscientos cántaros de a cuatro azumbre de agua”, (unos 12.400 litros diarios) y en 1565 se firmó el contrato de adjudicación entre el rey, la ciudad y Juanelo. En el mismo se detallaba que las obras correrían por cuenta de éste último, pero que si todo funcionaba de acuerdo con lo proyectado, se le pagarían 8.000 ducados, tras 15 días de la llegada del agua al Alcázar y otros 1.900 ducados de renta perpetua cada año, corriendo a sus costas el mantenimiento del citado artilugio.

Juanelo cumplió con su parte del contrato, y su mecanismo funcionó a pleno rendimiento, dentro de plazo y superando incluso las previsiones iniciales al llegar hasta los 1.700 litros pero la ciudad no le pagó, con la excusa de que el caudal completo quedaba para el uso exclusivo del Palacio Real, en donde era almacenado. Así es que arruinado, y tras costear además de su bolsillo el mantenimiento de su artificio durante seis años, tuvo que llegar a un acuerdo para construir otro segundo artefacto que sería sufragado por la Corona y que quedaría en poder de Juanelo y sus herederos. Se terminó en 1.581 y aunque el Rey cumplió con su deuda, la ciudad volvió a no pagarle y no pudiendo costear su mantenimiento terminó en la mas absoluta de la ruina

Juanelo asediado por las deudas, se vio obligado a vender este segundo artificio al rey Felipe II y murió en Toledo, el 13 de junio de 1585, a la edad de 85 años en un estado de extrema pobreza, tal y como puede verse en este fragmento de una de sus cartas póstumas enviada al Rey en abril de 1586

hazer saber a V. queda con mi muerte mi casa en tan extrema necesidad, que se avra de pedir limosna para me enterrar…”.

Y antes de morir dejó el legado postrero de su genio para vergüenza e ignominia de aquella ciudad que tan mal le trató. No se conserva el prototipo y tan solo queda en el Museo de la España Mágica de Toledo una reproducción del llamado “Hombre de Palo”, que se supone que fue la última obra de Juanelo Turriano. Existen dudas sobre la naturaleza y función de aquel curioso autómata pero la leyenda más extendida es que consistía en un aparato antropomórfico de madera, construido con el fin de recolectar limosnas que caminaba por las calles de Toledo agradeciendo con una reverencia la generosidad de quien le entregaba alguna moneda para su creador.

Reproducción del “hombre de palo”

No sabemos si Juanelo Turiano construyó realmente su Hombre de Palo” pero me gustaría que fuera cierto para la vergüenza de sus contemporáneos toledanos porque a veces la historia es tremendamente injusta con algunas personas.

Fuentes:

Fundación Juanelo Turriano. Reconstrucción el Artificio de Juanelo Turriano en Toledo.

Lázaro, Antonio. Memorias de un Hombre de Palo (El relojero del Rey).

Moreno Santiago, A. y Moreno Nieto, L. “Juanelo y su Artificio. Antología”. Toledo. Comunicación 2006.

Reti, Ladislao. El artificio de Juanelo en Toledo. Diputación provincial de Toledo (1968).

La exploración sonora del cuerpo humano

El pasado 17–2018 Google hizo un doodle personalizado con motivo del 235 aniversario del nacimiento de René Théophile Hyacinthe Laënnec, nacido el mismo día de 1781 en Quimper, Francia . Era un hombre pequeño, enjuto y de aspecto enfermizo pero muy grande en el campo de la investigación clínica de su época en el tema de las enfermedades respiratorias. Curiosamente las mismas acabaron con su vida pues murió a los 45 años de tuberculosis. en 1826 en la ciudad de Douarmenez en Francia

Nuestro Théophile fue un hombre polifacético: filólogo, músico, cazador, dibujante, grabador y administrador, pero por lo que principalmente destacó fue por ser un genio médico y puede ser calificado sin exagerar como “el padre de la auscultación” ya que inventó ael estetoscopio, ese aparato que cambió el método tradicional de exploración del cuerpo humano.

Retrato y firma de René Théophile Hyacinthe Laënnec.   Wikipedia Commons 

El estetoscopio es un dispositivo médico diseñado parar “escuchar sonidos interiores del cuerpo humano” y por los mismos deducir potenciales enfermedades como soplos de corazón o palpitaciones irregulares o sonidos extraños de un pulmón lleno de fluidos; también puede escuchar el latido del corazón de un bebé dentro del útero y oír los sonidos de unos trastornos digestivos.

Leqopold Auenbrugger

La primera idea de “escuchar los sonidos del interior del cuerpo humano” la tuvo en 1761, Leqopold Auenbrugger (1722-1809) un médico austríaco que trabajó en el Hospital Español de Viena, y que inventó el método de “la percusión del tórax“. El mismo se le ocurrió viendo como su padre golpeaba los barriles de vino en su posada comprobando como al hacerlo en un barril vacío, el mismo daba un sonido resonante mientras que si estaba lleno de vino el sonido era diferente. Así fue como durante siete años de investigación médica desarrolló un nuevo método de exploración clínica de las enfermedades del tórax usando la percusión de la caja torácica con el fin de conocer el estado de los órganos internos mediante sonidos.

Porque un pulmón sano funciona lo mismo que un barril de vino vacío y otro lleno de flemas es igual que otro barril lleno de vino. Como aquel médico era un gran aficionado a la música, estaba acostumbrado a diferenciar los distintos tipos de sonido que se producían al percutir un barril y a lo largo de siete años empezó a observar algunas diferencias de tono para distintas enfermedades de pulmón y de corazón. confirmando mediante necropsias sus hallazgos en experimentos en los que inyectaba a un cadáver distintas cantidades de líquido para luego estudiar los sonidos que daban. Este trabajo fue publicado en latín y se llamó “Inventum Novum” en el año 1761 pero hasta que no fue traducido al francés y cayó en manos de René Théophile Hyacinthe Laënnec pasó desapercibido

La primera traducción del latín al francés de los trabajos de Leqopold Auenbrugger fue realizada en 1770 por Rozière de la Chassagne. La tituló : Manuel des pulmoniques, ou traité complet des maladies de la poitrine. On y a joint une nouvelle méthode de rennoitre ces mêmes maladies par la percussion du thorax” y la percusión comenzó a usarse de forma regular gracias a que Jean-Nicolas Corvisart, médico de Napoleón Bonaparte, la difundió y enseñó a sus discípulos. A pesar de la versión francesa previa de Rozière de la Chassagne, Corvisart volvió a traducir al francés en 1808 aquellos trabajos y añadiendo sus propias notas con el título de: Nouvelle méthode pour reconnaître les maladies internes de la poitrine par la percussion de cette cavité”. Corvisart señala: “Habría podido elevarme a la condición de autor publicando una obra sobre la percusión. Pero, haciendo esto, sacrificaría el nombre de Auenbrugger a mi propia vanidad“.

Laënnec a los 19 años de edad, estuvo becado y viajó a París a la Escuela Médica para iniciar los estudios de medicina, siendo nombrado médico en 1816, a los 35 años de edad. Fue alumno de Corvisart y a través del mismo conoció los trabajos de la “percusión del tórax” . Así fue como, examinando a un gran número de pacientes con tuberculosis describió la gran variedad de “soplos pulmonares” y los diferentes tipos de estertores respiratorios.

Patio y jardín interno del Hospital Necker, donde Laennec trabajó desde 1816.

Por la misma época en que fue nombrado en el Hospital Necker, Laënnec inventó el estetoscopio y el método de auscultación mediata. Por aquel entonces los médicos más avanzados, recurrían a la percusión redescubierta por Corvisart, por el método de aplicar directamente el oído al cuerpo del paciente. Lo que se conocía como la “auscultación inmediata”. El problema era que para diagnosticar problemas torácicos, había que apoyar la oreja sobre el pecho del paciente, y esto era una práctica muy efectiva en personas delgadas pero un día de 1816, Laënnec tuvo que examinar a una joven enferma de busto generoso y cuya gordura hacía difícil oír los latidos de su corazón. Laënnec consideró inadmisible hundir su cabeza entre aquello senos y tras su primera sensación de vergüenza empezó a ingeniar otra forma de explorarla.

Y recordando un antiguo juego de niños, cogió uno de sus cuadernos, y enrollándolo en forma de cilindro, aplicó uno de los extremos sobre el pecho de aquella paciente y en el otro su propio oído. Así pudo oír su corazón «de una manera más clara y más distinta de lo que jamás había escuchado aplicando el oído desnudo». Había nacido un nuevo y efectivo invento para oír el pulso cardíaco: el estetoscopio. La invención del mismo constituyó un notable avance ya que a Laënnec se le había ocurrido un instrumento que se interponía entre el paciente y el médico, iniciando un método diagnóstico que transformó la práctica de la medicina.

A través de esta nueva técnica de auscultación por medio de las alteraciones de los ruidos normales del tórax, Laënnec se convirtió un gigante de la medicina. Pudo reconocer varias enfermedades del corazón y de los pulmones estableciendo los fundamentos de la moderna clínica médica, haciendo excelentes descripciones de hipertrofias cardiacas, bronquiectasias, enfisema, edema, infarto pulmonar, neumonía lobar, gangrena pulmonar, neumotórax, pleuresía y tuberculosis pulmonar. Con sus minuciosas autopsias a pacientes con tuberculosis y 50 años antes del descubrimiento en 1882 del bacilo tuberculoso por Koch o “Mycobacterium tuberculosisLaënnec ya había comprobado que los tubérculos y el exudado gelatinoso de los afectados correspondían a la misma enfermedad y todo ello sin usar un microscopio.

El sistema seguido por Laënnec era practicar la auscultación inmediata, con el estetoscopio en su mano izquierda, Además, el examen físico era reiterado para seguir la evolución del enfermo y obtener información sobre la historia natural de su enfermedad y como complemento indispensable, practicaba rigurosa y metódicamente la autopsia de sus pacientes entre las 24 y las 48 horas después de que los mismos hubieran fallecido y esto le permitió correlacionar los signos del paciente vivo con la anatomía y la semiología cadavérica.

Pintura del artista Robert A. Thom (1915-1979), donde se recrea el momento en que Laennec utiliza su estetoscopio para examinar a un paciente.

Con gran maestría en el arte de la observación clínica, y el ejercicio cotidiano de la meticulosa correlación anátomo-clínica en 1819, publicó su libro “De l’auscultation médiate ou traité du diagnostic des maladies des poumons et du coeur fondé principalement sur ce nouveau moyen d’exploration” en donde describía el estetoscopio como “un cilindro de madera, cedro o ébano, de cuatro centímetros de diámetro y treinta de largo, perforado por un agujero de seis milímetros de anchura y ahuecado en forma de embudo en uno de sus extremos”.

Fuente de las imágenes

Laënnec perfeccionó su instrumento experimentando con cilindros de diversos materiales, llegando a la conclusión que el vidrio y los metales eran inapropiados mientras que la madera era óptima. También notó que la presencia de un conducto central era necesaria para la auscultación de la voz, mientras que el corazón podía auscultarse mejor con un cilindro macizo, y los ruidos respiratorios y estertores podían oírse con ambos tipos de estructura. Durante los siguientes años hizo numerosas observaciones documentadas en las historias clínicas del Hospital Necker.

Placa conmemorativa de la invención del estetoscopio en el Hospital Necker. La misma dice: “En este hospital Laennec descubrió la auscultación”. Fuente: Wikimedia Commons.

Sin embargo, antes de llegar a su nombre definitivo el estetoscopio tuvo otros: tambor, pectorilóquio, sonómetro, cuerno médico etc pero Laënnec eligió la palabra estetoscopio por la combinación de dos palabras griegas: stethos = pecho y skopeu = observar) (examinar pecho). Durante algún tiempo estuvo experimentado con modelos de madera pero pronto se dio cuenta de la importancia de colocar un orificio y utilizó varios tipos de madera, marfil y otros materiales hasta que concluyó que las maderas blandas eran mejores.

Recreación del estetoscopio de Laënnec

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Y con el tiempo este instrumento ha ido evolucionando, desde el modelo de Pinard de inspiración musical con una campana de madera pasando por las aportaciones de Arthur Leared que en el año 1851 inventó el estetoscopio biauricular, y George Cammann al año siguiente, perfeccionó este instrumento para su implementación comercial y producción en serie. Luego vino el sofisticado modelo de Rappaport y Sprague del año 1940 que se convirtió en prototipo para comparar a los demás(uno de los modelos acústicos más refinados) y otros muchos cambios que se fueron implementados hasta que en la década de 1960 el doctor Littmann (profesor en la Harvard Medical School) creó un nuevo estetoscopio que era más liviano de todos

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Hoy en día el estetoscopio clásico es un aparato con un extremo donde hay una membrana vibrante que se conecta a un tubo hueco lleno de aire terminado en unos auriculares y se compone de cinco partes: (1) olivas; (2) ojivas; (3) tubo acústico; (4) campana y (5) diafragma tal y como se muestra en la figura siguiente

Las olivas son los auriculares diseñados para transmitir los sonidos de forma directa a los oídos y forradas de goma para aislar los sonidos externos, las ojivas son los tubos huecos que unen las olivas al cuerpo principal del estetoscopio para transmitir sonidos de baja frecuencia, el tubo acústico es flexible hecho de un material de goma y conecta las ojivas a la campana y el diafragma pudiendo llenarse con algún material para transmitir mejor el sonido del paciente hacia el doctor; la campana de dos lados combinada con un diafragma regulable permite alternar cómodamente entre sonidos de altas y bajas frecuencias y transmite los sonidos de baja frecuencia (ideal para escuchar los pulmones) y la membrana, en cambio, detecta las altas frecuencias (sonidos del corazon)

¿Podemos imaginar otro símbolo de la profesión medica que ese estetoscopio que quien nos visita lleva colgado de su cuello o semioculto en un bolsillo de su chaquetilla?

Fuentes:

Pearce, J M S.Leopold Auenbrugger: camphor-induced epilepsy – remedy for manic psychosis”. Eur. Neurol.(Switzerland), 2008; 59 (1–2): 105–7.

Laënnec. El inventor del estetoscopio y maestro de la tuberculosis“. Carlos Awad García, MD*; Francisco González A. M.D.M. Sc.**

Laennec. El método anatomoclínico y la invención del estetoscopio“. Fernando D. Saraví

Eadweard Muybridge: padre del cine y asesino

Entre 1870 y 1914 la investigación fotográfica viró, fundamentalmente, hacia el registro del movimiento mediante la reducción al máximo del tiempo de exposición con el fin de revelar la estructura de un cuerpo en movimiento. Las primeras investigaciones las aporto un fotógrafo ingles llamado Eadweard Muybridge, que fue una de las personas claves en la historia del cine.

Fue un fotógrafo pionero, que hizo su trabajo más famoso en California, donde sus experimentos en los primeros años del cine y la proyección pública de sus imágenes utilizando una máquina de su invención asombraron a las audiencias de todo el mundo aunque también fue un asesino.

Su primitivo nombre era Edward James Muggeridge y había nacido el 09 de abril de 1830 en Kingston upon Thames, Inglaterra. Eran tiempos muy importantes para el desarrollo de la fotografía porque en 1816 se había inventado por Nicéphone Niepce la “heliografía“, el primer proceso fotográfico de positivo directo y se empezaba a estudiar el fenómeno de la visión tridimensional gracias al físico escocés Sir Charles Wheatstone que en 1833 había construido el “estereoscopio“, un aparato con el que se podían apreciar unos dibujos geométricos en relieve. También se inventaron otros dispositivos de imagen en movimiento como el “fenaquistiscopio” y se hicieron otros grandes progresos cuando en 1834 Henry Fox Talbot creó unas imágenes permanentes (negativos) con papel empapado en cloruro de plata y fijadas con solución salina. Además en 1837 Louis-Jacques-Mandé Daguerre creó el “daguerrotipo” y en 1841 Henry Fox Talbot patentó el “calotipo” un procedimiento que permitía fotografiar con papel sensibilizado con nitrato de plata.

Pero nuestro hombre en su juventud no se fijó mucho en estos inventos y a la edad de 22 años se trasladó a los Estados Unidos como representante de la London Publishing and Printing Co. empezando a vender libros durante la época de la “fiebre del oro” en San Francisco. En aquellos tiempos empezó con su rarezas y la primera de ellas fue la de hacer algunos cambios en su nombre: primero se puso Muygridge, y finalmente decidió nombrarse como Eadweard Muybridge adoptando la grafía anglosajona a su nombre en honor de un antiguo rey sajón.

Su vida empezó a cambiar cuando sufrió un grave percance que parece ser que fue el detonante de sus grandes capacidades técnicas . Fue en 1860 cuando, habiendo decidido a regresar a Inglaterra, la diligencia que lo transportaba sufrió un accidente provocándole un traumatismo craneoencefálico grave. Recuperado del mismo regresó a Inglaterra y trabajó hasta 1865 como Director del Banco de Turquía simultaneando el mismo con una nueva afición: la fotografía, por la que pronto se sintió completamente absorbido. Regresó a San Francisco y allí se estableció como fotógrafo daguerrotipista trabando con otro profesional llamado Carleton Warkins y pronto se ganó renombre por hacer unas espectaculares imágenes Del Valle de Yosemite en 1867.

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El gobierno estadounidense reconoció sus habilidades y en 1868 lo mandó como fotógrafo de una expedición que tenía como misión examinar el recién territorio adquirido de Alaska y en la misma elaboró unas hermosas vistas de los faros de la costa del Pacífico que le había encargado la United States Lighthouse Board

Eadweard Muybridge, “Untitled (Lighthouse)”, 1868, Mammoth plate, Albumen print, 16 1/2 x 21 1/4″, The Oakland Museum.

Su vida realmente cambió en el año 1872 y todo se debió a una apuesta cuya historia es la siguiente: un buen día de aquel año Leland Stanford, gobernador de California y presidente de la Central Pacific Railway (más tarde fundador de la Universidad de Stanford) discutía sudoroso y con su cara encendida con un colega llamado James Keene, el entonces presidente de La Bolsa de Valores de San Francisco. El primero sostenía que su caballo de carreras «casi volaba sobre la pista » y Stanford elevó el tono de la discusión manifestando que él tenía un un caballo que realmente «volaba sobre la misma » añadiendo que por un momento, los cuatro cascos de su caballo quedaban «suspendidos en el aire » y sin ningún contacto con la tierra.

Su compañero le contestó que eso no podía ser y tras más de dos horas discutiendo Stanford soltó su reto: “¿Por qué no hacemos una apuesta?” y estrecharon sus manos sellando la misma en 25.000 dólares. Era un envite importante que ganaría el señor Leland Stanford si probaba que su caballo «volaba» y sus cuatro cascos no contactaban con el suelo y para ello decidió contratar a Eadweard Muybridge para resolver aquel debate debido a su gran prestigio como fotógrafo profesional encargándole que fotografiara a su caballo de carreras “Occident” en su movimiento a galope para demostrar su teoría de que durante unos segundos aquel caballo «volaba».

La cosa no era fácil porque en la década de 1880, los detalles del movimiento de los objetos eran desconocidos y el ojo humano, sin ayuda no puede resolver los detalles del movimiento rápido. Nuestro fotógrafo debía- por tanto- hacer un experimentos sobre la fotografía en movimiento y esto le llevó algún tiempo

Muybridge fotografió a Occident trotando a unos 35 km/h en el hipódromo de Sacramento en el mes de mayo de 1872 pero con las cámaras de la época, sus experimentos iniciales solo produjeron imágenes borrosas porque el proceso fotográfico del colodión húmedo, requería de varios segundos, así es que dejó momentáneamente aquel trabajo y abril de 1873, se marchó a un extenso viaje por América Central y Sudamérica. A su vuelta y con mejores negativos, ya logró que se reconociera la silueta del caballo aunque sin nitidez.

En esta época es cuando nuestro personaje se convierte en asesino por una tragedia personal que estuvo a punto de terminar con su carrera. Fue en el año 1874 cuando su joven esposa Flora Shallcross retocadora fotográfica, y con la mitad de su edad dio a luz un niño en el mes de abril al que llamaron Florado Helios. En octubre de aquel año, Muybridge descubrió en la parte posterior de una fotografía de aquel niño una inscripción que ponía: “el pequeño Harry ” y empezó a atar cabos. Aquel apodo hacía referencia a otro hombre de nombre Mayor Harry Larkyns, que era un pícaro al que había visto antes con su esposa y al que también llamaban “Big Harry“. La conclusión le llegó como un mazazo: el niño no era suyo sino fruto de una infidelidad de su esposa con aquel caballero y por tanto decidió matarlo.

Fue un asesinato premeditado porque Muybridge viajó por barco, tren y caballo hasta llegar a una mina de Calistoga, donde aquel hombre estaba trabajando como topógrafo. A esto hay que sumarle la alevosía porque una vez que lo encontró le disparó un tiro por debajo del pezón izquierdo que le causó la muerte. En aquella época no se andaban con chiquitas con los asesinos cogidos “in fraganti ” y cuando lo cogieron estuvo a punto de ser linchado pero consiguió salvarse. Al año siguiente 1875 se celebró el juicio, y en el mismo nuestro hombre no negó el asesinato, por lo que era un candidato perfecto para la horca pero asombrosamente fue absuelto de los cargos.

El jurado valoró dos cosas para exculparlo : la primera era aquella lesión que tuvo en su cabeza por el accidente de diligencia de 1860 que le había dejado un trastorno neurológico grave. Se valoró que el mismo lo había dejado cerca de la locura y eso era un eximente. La segunda razón de aquel jurado fue considerar- inexplicablemente- que el comportamiento del mayor Larkyns le hacia merecedor de su destino, aunque-seguramente-Muybridge debió verse ayudado por los “buenos oficios” de quien le había encargado aquel trabajo para su apuesta, es decir, el entonces gobernador de California Leland Stanford ( a fin de cuentas lo necesitaba para ganar el envite de 25.000 dólares).

Aunque Eadweard Muybridge era”un asesino confeso” la fotografía se vio beneficiada por aquella sentencia judicial exculpatoria ya que si Muybridge hubiera sido ejecutado se habría perdido uno de los hombres más importantes de la fotografía del siglo XX.

Después de su absolución en aquel juicio Muybridge abandonó la ciudad de San Francisco en los Estados Unidos y pasó dos años fotografiando varios sitios en Panamá y Guatemala y a su regreso en 1877 reanudó sus experimentos de fotografías de caballos en movimiento -esta vez con más éxito- desarrollando técnicas químicas y mecánicas para capturar el movimiento en distintas secuencias.

Lo primero que hizo fue renunciar a tomar las imágenes con una exposición correcta e inventó un obturador mecánico con el que logró un tiempo de exposición récord de 1/500 de segundo. Después usó una fila de cámaras de placa de vidrio grande con “cables trampa” que se activaban por unos hilos de rosca finos disparados al paso del caballo. El conjunto de placas de colodión húmedo, tenía una velocidad de obturación de alrededor de una milésima de segundo, y para ello, Muybridge recurrió a un sistema de relojería y mecanismos de cortocircuito que obturaban las cámaras al paso del caballo cuando el mismo tocaba unos finísimos alambres estirados de un lado a otro de la pista con lo que se registraban las imágenes consecutivas de las diversas fases de su carrera

En 1878 Edward Muybirdge inventó una nueva técnica realizada en una pista de unos 40 metros en la que hizo correr al caballo. En paralelo a la misma colocó una batería de 24 cámaras separadas 21 pulgadas y además en ambos extremos de la pista y en ángulos de 90 y de 60 grados puso otras dos baterías de cámaras. Los obturadores de las cámaras se disparaban por la rotura de unos hilos al atravesarlos el caballo en su galope ya que los mismos se rompían cerrando unos contactos eléctricos que iban activando cada uno de los obturadores. Así – en cada instante- se disparaban sincrónicamente tres cámaras (una de cada batería), que impresionaban placas secas a una velocidad de obturación graduable que podía regularse desde varios segundos hasta la altísima velocidad de 1/6000 de segundo.

Los primeros resultados fueron muy esperanzadores y Muybirdge inventó un temporizador formado por un tambor rotatorio que giraba de acuerdo con la velocidad del caballo en movimiento y que en los instantes adecuados enviaba impulsos eléctricos a las cámaras. Así, perfeccionando sus diseños finalmente en 1877 obtuvo la famosa secuencia denominada: “The Horse in Motion” que iniciaba la etapa de los “time lapses

En la misma se muestran claramente las secuencia de las imágenes del caballo al galope y en varias de ellas se ve claramente que los cascos del mismo no tocan el suelo. Efectivamente, el caballo de carreras de Stanford, literalmente volaba por el aire con sus cuatro pezuñas sin llegar a tener contacto con la tierra y así Leland Stanford ganó su apuesta.

Fuente

Tras estos experimentos Muybridge desarrolló en 1879 el zoopraxiscope un primitivo proyector de cine que utilizaba una fuerte luz para proyectar imágenes secuenciales y que creaban la ilusión óptica del movimiento y por ello se le considera como uno de los padres de la imagen en movimiento

En agosto de 1881 Eadweard Muybridge fue a Europa dónde fue recibido con entusiasmo, y el 26 de Noviembre el pintor Ernest Meissonier celebró una brillante recepción para él en París contando entre su público incluso con la princesa de Gales. A su regreso a los Estados Unidos en 1882 empezó un proyecto para filmar el movimiento de animales bajo el patrocinio de la Universidad de Pennsylvania y con la supervisión de miembros de la Universidad, de la ciencia y el arte como el gran pintor Thomas Eakins. Comenzó con el mismo en 1884 y el trabajo final fue fotografiado el 28 de octubre de 1885. La Universidad lo público con el título de “Animal Locomotion: an eleetio photo-graphics investigation of consecutives phases of animal movements” bajo el patrocinio del Centro Ransom en 11 volúmenes con un total de 781 placas en las que se fotografiaron animales, aves y animales salvajes en el jardín zoológico de Filadelfia en el año 1884 y caballos, animales de granja y animales domesticados en el año1885.

Esta obra sigue siendo hoy una referencia básica con casi 100.000 planchas fotográficas y para el que quiera disfrutar de este trabajo lo remito al libro “Horses and other animals in motionen este enlace Muybridge volvió a Inglaterra donde murió en Ston-upon-Thames en 1904.

Esta es la historia de un convicto de asesinato que fue también “el padre del cine“. Muybridge en vez de pagar su crimen de 1875 vivió veintinueve años más que fueron tremendamente productivos y en los que siguió mejorando sus técnicas fotográficas con una gran variedad de estudios de movimiento y dando conferencias y publicaciones. Se perdonó a un asesino pero se ganó a un genio que incluso fue el antecesor del “time lapse” esa técnica que los Hermanos Wachowski, usaron en su película Matrix

La historia a veces- y para bien del progreso- se escribe con renglones torcidos

Fuentes

Biografías y Vidas. Eadweard Muybridge [en línea]: <http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/muybridge.htm&gt;

http://www.abc.es/20120409/medios-redes/abci-eadweard-muybridge-fotografo-capto-201204090955.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Eadweard_Muybridge