No me gustan las teorías conspiranoicas pero me estoy acordando de aquella guerra comercial que el presidente norteamericano Donald Trump inició en marzo de 2018 imponiendo aranceles a productos chinos por un monto 50 mil millones de dólares bajo el artículo 301 de la Ley de Comercio de 1974, sustentados en el supuesto de “prácticas desleales de comercio” y “robo de propiedad intelectual” por parte de la nación asiática.

La realidad era que tras aquella guerra comercial se escondía la desesperación estadounidense por el elevado desarrollo científico chino, que por primera vez en los últimos 130 años había colocado a la potencia norteamericana en un lugar secundario en este ámbito. De ahí vinieron los últimos movimientos de Trump sobre la nueva generación de comunicación móvil denominada 5G obtenida por China con un adelanto de 8 meses respecto a Estados Unidos.

El último episodio de esta guerra ocurrió el pasado 2 de Agosto cuando EEUU impuso más sanciones a China y Trump anunció la imposición de nuevos aranceles del 10% sobre importaciones chinas valorados en 300.000 millones de dólares a partir del 1 de septiembre pero en Noviembre de 2019 surgió en China el COVID-19 y el resultado ha sido una variación enorme de aquella guerra comercial iniciada por Trump.

Siempre me ha maravillado la perfecta preparación que ha mostrado China para combatir su epidemia de COVID-19. Todos sus médicos y policías tenían súper-trajes y pantallas protectoras. No les faltaba ningún detalle para proteger a su personal sanitario y policial y en todos los vídeos puede verse cómo iban perfectamente protegidos con trajes, gafas y máscaras. Además a las tres semanas de iniciarse la infección ellos ya tenían en construcción 14 hospitales de 12 mil camas

Sorprendentemente China no quiso que el mundo se enterase antes de tiempo de aquella infección (como si necesitase tiempo para que la epidemia se propagase) y hubo un médico chino llamado Li Wenliang que la detectó en diciembre pasado mientras trataba a pacientes en Wuhan que intentó alertar a sus colegas médicos advirtiendo que había un virus que él creía que se parecía al SARS y era mortal pero la policía le dijo que “dejara de hacer comentarios falsos” y fue investigado por “propagar rumores“. Al final murió dando tiempo a que en Febrero de 2020, se desatase esta gigantesca pandemia mundial.

Y ahora China nos cuenta que ya ha superado al coronavirus y detenido la epidemia; incluso nos anuncia que ha desarrollado una vacuna mientras su economía crece. El pasado 25 de febrero el coronavirus eliminó 1.7 trillones de dólares y las empresas de Europa y EEUU con intereses en China han visto como sus acciones han llegado a caer hasta un 40% en su valor bursátil.

El resultado ha sido que las compañías de USA y Europa se están trasladando a China con toda su tecnología y capital y con ese potencial tecnológico China podrá fijar los precios a su criterio para vender a occidente todo el material sanitario que necesite para combatir un virus que- paradójicamente- se creó en su tierra.

Dos y dos siempre son cuatro y resulta difícil asumir que todas estas cosas hayan ocurrido por casualidad porque a China el “coronavirus” le ha reportado un botín enorme y ha dejado a todo occidente derrotado económicamente, en crisis y aturdido por la enfermedad. Perdonadme si caigo en las teorías conspiradoras pero soy libre de pensar que esta pandemia podría haber sido creada y propagada por los mismos chinos. No soy el único que lo sospecha aunque esto no exculpa a los gobiernos que no han sabido gestionar debidamente la misma.

Aunque parezca un plan magistralmente diabólico nadie está libre de pensar en esta posibilidad. Desde las películas de Fu Manchú aquel personaje de ficción creado por el escritor de novelas policíacas y de misterio Sax Rohmer, que hizo su primera aparición en 1913 el prototipo del villano chino que odia la civilización occidental y a la raza blanca está en nuestro subconsciente y aunque la hipótesis de que los chinos sean tan malos pueda no ser verdad, la realidad es que China le ha ganado a los Estados Unidos aquella absurda guerra comercial que inició el insensato de Donald Trump y tras la devastación económica que nos va a dejar esta pandemia cuando esta pesadilla termine solo nos va a quedar el consuelo de emigrar a aquel país a venderles a ellos las cosas en bazares de “Todo a 100

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La curiosidad es lo que me mueve a escribir

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  1. Gabriel Tamayo Rojas dice:

    Esa teoría la compartimos cada vez más personas sensatas. No sé cuál será el final de todo esto, pero si la teoría finalmente llega alguien a demostrar con claras evidencias y pruebas que es una triste realidad, creo que la batalla comercial puede desencadenar en otro tipo de guerra más convencional o tecnológica si cabe, del tipo cyber ataques, virus informáticos a grandes compañías, etc que también hunden países. El tiempo pondrá a cada uno en su sitio y se hará justicia de una u otra forma.

  2. jabakuku dice:

    No me gustan las conspiraciones, pero blanco y en botella…
    Gracias, y lo importante es la salud

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