La «United Fruit Company» y las «repúblicas bananeras»

En 1904, el negocio de las bananas estaba en pleno apogeo y en aquel año un exiliado norteamericano llamado William Sydney Porter (1862-1910), cuyo seudónimo era O. Henry escribió una novela de cuentos titulada «Cabbages and Kings» (Repollos y reyes). En uno de los mismos titulado “El Almirante” describe a Anchuria, una república ficticia centroamericana, como una «pequeña república bananera» (small maritime banana republic). Tras esto el término de «república bananera» se consolidó y desde mediados del siglo XX ha servido para describir a países inestables, políticamente, atrasados y corruptos.

A la masificación de este significado, también contribuyó el cine cuando en 1971 Woody Allen rodó su película «Bananas» en la que ideaba una república imaginaria: “San Marcos” caracterizada por vivir en la dictadura, del “General Vargas” que combatía a la guerrilla de “Expósito” y “Fielding”. Aquel film sacó a las «repúblicas bananeras» de América Central y Latinoamérica e influyó en la generalización y masificación del término.

«Bananera» viene de «banana» una fruta que se desarrolló en un principio en los climas cálidos del sur de Asia en la península de Malaca que incluye a Indonesia, Filipinas y Nueva Guinea. Los árabes llamaron “banan” a esta fruta y los comerciantes de Arabia, Persia, India e Indonesia la distribuyeron entre los siglos V y XV en las regiones costeras del Océano Índico. Los marineros portugueses también establecieron plantaciones en las islas Canarias y algo después entre los siglos XVI al XIX la banana llegó a América Latina y el Caribe.

Hay que decir, en primer lugar, que la banana que hoy consumimos, que es la fruta más popular del mundo y de la que se venden más de 100.000 millones de unidades cada año no es la que se consumía en el siglo XIX. En aquel entonces todas pertenecía a una única variedad llamada «Gros Michel» pero la misma resultó prácticamente aniquilada por el hongo “Fusarium oxysporum” y en la actualidad se distribuyen otra variedad que es inmune a este hongo y que se llama «Cavendish», que es más pequeña y menos sabrosa,

Diferencias entre las variedades «Gros Michel» y «Cavendish»

La vieja banana «Gros Michel» también era conocida en los Estados Unidos como «Big Mike» y era tan sabrosa que los estadounidenses pronto se enamoraron de esta fruta. El alquimista que primero produjo el banana split utilizó un «Gros Michel» ; el químico que produjo el primer saborizante de plátano artificial también lo tuvo en mente y cuando Eddie Cantor cantaba su “Yes, We Have No Bananas”, seguramente se refería a las viejas «Big Mike». Aún quedan antiguas generaciones de estadounidenses que recuerdan a aquella deliciosas bananas de color amarillo dorado y moteadas de marrón.

Al principio la banana solo estaba al alcance de los más pudientes y aquella fruta tropical multiplicaba su valor al llegar a los muelles de Nueva York o Nueva Orleans. El mercado de las bananas era un negocio muy rentable y las de la variedad «Cuban Red» a veces aparecían esporádicamente en el mercado estadounidense, pero nadie había identificado el potencial real de comercialización de esta fruta y aunque entre 1860 y 1870, varias compañias trataron de crear un mercado en los EEUU, fallaban en mantener un flujo constante de esta fruta hacia los mercados consumidores ya que como no había buques lo suficientemente rápidos para mantenerla fresca se estropeaba antes de llegar a puerto.

Es en 1870 cuando aparece el primer personaje de esta historia: un capitán de barco llamado Lorenzo Dow Baker que fue quien trajo por primera vez la banana jamaicana a los Estados Unidos

Lorenzo Dow Baker (1840-1908). Wikipedia

Baker, había nacido en 1840 en Bound Brook Island, un pueblo de pescadores junto a la bahía cerca de la ciudad de Truro, y se hizo a la mar con solo 10 años. A los 20 ya tenia el título de capitán y se compró una goleta a la que llamó“Telegraph” con la que comenzó a transportar mercancías entre Nueva Inglaterra y las zonas del Caribe.

La Goleta Telegraph de Baker en Jamaica
Fuente: The Provincetown Independent

En junio de 1870, Baker llevó a un grupo de buscadores de oro a Venezuela y en el viaje de regreso amarró en Port Antonio de Jamaica para hacer unas reparaciones a su goleta. Allí se interesó por algún cargamento rentable para llevarlo a casa y en el puerto le sugirieron que cargase una fruta local de forma extraña. Se trataba de la «Jamaica Yellow», una variedad de la banana «Gros Michel» que había sido introducida en Jamaica por Jean Francois Pouyat, un botánico y químico francés que se instaló en la isla en 1820.

Baker decidió arriesgarse y partió de Jamaica con 608 racimos de racimos verdes de aquella fruta y tras dos semanas en el mar, viendo que aquellas bananas comenzaban a madurar decidió poner rumbo hacia el puerto más cercano, que resultó ser Jersey City. Allí las vendió a un comerciante mayorista con una buena ganancia y viendo el floreciente negocio decidió volver a Port Antonio para empacar una nueva carga de 1.408 racimos de aquella fruta. Tras ello se dirigió a Boston en donde contactó con el segundo personaje de nuestra historia: un distribuidos local llamado Andrew Preston, que revendía a terceros consumidores y el precio que pago por las bananas de Baker le supuso al mismo una gran ganancia.

Andrew Preston (1846-1924). Wikipedia

Tras este éxito inicial, Preston y Barker decidieron organizar nuevos embarques de bananas y en 1885 ya habían acumulado el suficiente capital para crear una compañía especializada en la importación de las mismas que denominaron Boston Fruit Company.

Plantaciones de bananas en 1885

Para 1890 la “Boston Fruit Company” ya tenía once barcos navegando entre Cuba, la República Dominicana y la costa este de los EE.UU., con sus bodegas llenas de racimos de aquella fruta amarilla y oblonga, pero ni Preston ni Barker podían adivinar que su sociedad derivaría en un gigante corporativo que arrasaría naciones y que sería un ícono del capitalismo global: la United Fruit Company cuya sangrienta historia comienza ahora.

Minor Cooper Keith (1848-1929). Wikipedia

El tercer personaje de esta historia y el primer “malo” de la misma es quien la fundó. Se llamaba Minor Cooper Keith, y su historia es la de lo que se conoce como un self-made man es decir un triunfador por sus propios esfuerzos. Era sobrino por vía materna de Henry Meigs, un legendario comerciante que había construido varios ferrocarriles en Sudamerica entre ellos los de Lima-Callao y Lima- La Oroya en Perú. En 1871 Meiggs firmó un contrato con Tomás Guardia Gutiérrez, presidente de Costa Rica, para construir un ferrocarril que enlazaría San José, la capital con Puerto Limón en la costa del Mar Caribe. Meiggs invitó a Keith a unirse a este proyecto y él aceptó la invitacion marchando junto con sus dos hermanos a Costa Rica para trabajar en aquel proyecto.

Durante la construccion de los primeros 25 kms de aquella vía ferroviaria Meiggs y los hermanos Keith se enfrentaron a innumerables problemas por construir en la jungla, cuya orografía y enfermedades tropicales les pasaron factura por lo que tuvieron que importar mano de obra de varios países (incluso prisioneros de Nueva Orléans) pero las condiciones de trabajo eran tan duras que cinco mil hombres murieron durante aquella construcción incluyendo a los dos hermanos de Keith y su tío Meiggs solo durante la construcción de los primeros 25 kilómetros de aquella vía ferroviaria.

En el año 1873 Keith comenzó a experimentar con cepas de banana obtenidas de los franceses para tener un alimento barato que dar a sus trabajadores y empezó a comercializar los excedentes de aquella fruta llevándola en barco desde Puerto Limón a Nueva Orleans dándose cuenta de que aquellas. bananas que a él le salían tan baratas subían enormemente de precio en los EE.UU.

Al final en el año 1874 Minor Cooper Keith se quedó solo a cargo de la obra u ocho años después-en 1882- había llevado los rieles hasta 70 millas, desde la costa a Río Sucio, pero en aquel año el Gobierno de Costa Rica no pudo hacer frente a los pagos de Keith y a los de los bancos de Londres que habían financiado el préstamos para la construcción de aquel ferrocarril por lo que Keith hizo dos cosas: la primera casarse el 31 de octubre de 1883 con Cristina Castro Fernández, hija del primer presidente de Costa Rica José María Castro Madriz y en segundo lugar, una vez conseguida una posición importante en la sociedad costarricense, negociar en 1884 con algunos inversionistas la suma de 1.2 millones de libras, que junto a una reducción de la tasa de interés del 7% al 2.5%. de los préstamos bancarios le permitió ofrecer al gobierno de Costa Rica la garantía de terminar aquella obra

La misma era de altísima prioridad para el gobierno costarricense ya que sus exportaciones de café desde el Valle Central donde se cultivaba el mismo debían de ser transportado por carretas de mulas hasta los puertos del Caribe y a cambio de terminar aquel ferrocarril el gobierno del Presidente Próspero Fernández Oreamuno firmó con Keith el 21 de Abril de 1884 el llamado «Contrato Soto-Keith» por el que a nuestro hombre se le otorgaba una concesión de 300.000 hectáreas de terrenos libres de impuestos, a lo largo de la ruta del ferrocarril y el arrendamiento de este servicio ferroviario por un plazo de 99 años.

El tren que cruzaba la selva

El ferrocarril se terminó en 1890 pero Keith se encontró con otro problema: el escaso número de pasajeros que lo utilizaban hacía poco rentable al mismo y no le servía para pagar los costos operativos y su deuda. Afortunadamente los bananeros que Keith plantó en 1873 producían una milagrosa fruta que se revalorizaba enormemente en los Estados Unidos y Keith empezó a utilizar aquel tren para exportar las bananas de sus plantaciones.

El experimento fué un éxito y unos años más tarde Keith extendió sus operaciones bananeras a Santa Marta en Colombia adquiriendo en 1892 otras 6100 hectáreas de terreno en Riofrío con las cuales fundó la Colombian Land Company. En Panamá, Michael Theodore Snyder con su hermanos, Charles Louis y Joseph Alfred, habían formaron la “Snyder Banana Company” que producía bananas en 6.000 acres en Bocas del Toro y en 1897 Keith compró el 50% de aquella empresa haciendo así crecer su imperio y fundando la Tropical Trading and Transport Company para proveeer el transporte de sus crecientes envios a los Estados Unidos complementándolo con una cadena de tiendas a los largo de las costas costarricenses que vendían productos locales.

Luego, a través de la Snyder Banana Company de Panama (por aquel entonces territorio colombiano) hizo un arreglo para exportar bananas a EEUU y empezó a colaborar con la “Boston Fruit Company” de Preston y Barker firmando en 1894 un acuerdo con ellos para vender sus bananas en los Estados Unidos al norte de Cape Hatteras. Con estos arreglos para 1899 Keith ya dominaba el negocio de las bananas en Centroamérica,

Hubo algunos problemas en aquel año de 1899 porque Hoadley and Co, una compañía de bolsa donde Keith tenía 1.5 millones de dólares se fue a la quiebra y Keith perdió todo su dinero. Para resolver aquella desastrosa situación financiera viajó a Boston y habló con Andrew Preston y Lorenzo Barker de la Boston Fruit Company– sus rivales en el comercio bananero- y les propuso la unión de la Tropical Trading and Transport Company y la Boston Fruit Company. La misma era una operación ventajosa para ambas partes porque Preston y Baker poseían una vasta flota de buques mercantes y contactos de gran importancia en los mercados de norte de los EE.UU junto con plantaciones en islas del Caribe y Keith aportaba grandes extensiones de cultivo en Centroamérica mas una amplia red de ferrocarriles y el dominio de los mercados de frutas en el Sur de los EEUU

Así nació la United Fruit Company el 30 de Marzo de 1899 en la que Keith y Preston se repartieron los cargos de vicepresidente y presidente y se creó una flota de barcos, los «banana boats» para el transporte de las bananas que también fueron utilizados para el transporte de pasajeros. Fue la conocida como Gran Flota Blanca (Great White Fleet) y aquellos cargueros fueron fundamentales para ayudar a establecer el comercio de la banana en los Estados Unidos Esta flota estuvo en operaciones durante más de un siglo hasta el año 2007

Folleto de 1912 de la Great White Fleet

La United Fruit Company también conocida por sus siglas UFCO, la Frutera, la Yunai al final fue denominada “el pulpo” por sus numerosos y hábiles tentáculos que empezando por Costa Rica, Jamaica y Panamá se expandieron a Honduras, Guatemala, Colombia, Ecuador, Cuba y República Dominicana. Esta sociedad tiene una historia que está ligada a la interacción norteamericana (algunos dirían «imperialismo «) con sus vecinos de América Central, el Sur y el Caribe.

EE.UU empezó a inmiscuirse en America latina en Noviembre de 1901 cuando unos grupos separatistas del estado colombiano de Panamá declararon la independencia y el gobierno americano decidió apoyarlos enviando parte de su Armada para evitar que el gobierno colombiano recuperase su estado. Tan pronto como se aseguró la independencia de Panamá, Estados Unidos reclamó su premio por apoyar aquella soberanía y obtuvo la franja de tierra para construir el Canal de Panamá. Aquel año las tropas estadounidenses también intervinieron en Honduras y República Dominicana.

Estas intervenciones americanas en Centroamérica dieron a la United Fruit la oportunidad de ejercer un poder despiadado exprimiendo el alma de aquellas naciones latinoamericanas y convirtiéndolas en serviles «repúblicas bananera». Para cultivar, producir e imponer el dulce sabor de la banana, aquella empresa puso a su servicio a gobernantes de al menos a nueve países: Costa Rica, Jamaica, Panamá, Honduras, Guatemala, Colombia, Ecuador, Cuba y República Dominicana y usó a la CIA y los marines norteamericanos para amenazar. Si un gobierno se le rebelaba se cambiaba a ese gobierno y punto.

Al principio hubo que superar algunas dificultades. En 1901 la compañía Elders & Fyffes Co. se estableció en Gran Bretaña con el propósito de enviar y distribuir bananos jamaicanos a Reino Unido pero tras una serie de catástrofes climáticas y problemas financieros los directores de Elders & Fyffes decidieron en 1903 vender parte de sus acciones a la United Fruit que finalmente adquirió el 50% de aquella empresa abriéndose las puertas al mercado europeo.

Luego vino el hongo de “la enfermedad de Panamá” que acabó con la delicada variedad «Gros Michel». Apareció por vez primera en aquel año en las plantaciones de la United Fruit de Panamá y como atacaba a las raíces de la planta cortando el suministro de agua, la empresa tuvo que abandonar miles de acres de sus plantaciones bananeras.

Foto de 1918 que muestra a bananos Gros Michel afectados por la enfermedad de Panamá

Pero pese a estas dificultades el crecimiento de la UFCO fue imparable. Llegó a Honduras, en 1905 a través de la Vaccaro Brothers Company, de la que poseía un 46% de las acciones y para 1912 obtuvo concesiones a nombre de dos compañías: la “Tela Railroad Company” y la “Trujillo Railroad Company” y entró en el mercado de Guatemala con fuerza en 1904 después de que su presidente Manuel Estrada Cabrera le otorgase exenciones de impuestos, concesiones de tierras y control de todos los ferrocarriles en el lado atlántico del país.

Samuel Zemurray (1877-1961). Fuente

Ahora damos entrada en esta historia al segundo“malo” de la misma “. Se trata de nuestro cuarto personaje. Un hombre llamado Samuel Zemurray, que fue también conocido popularmente como: Sam the Banana man. La historia de este lince de los negocios empieza cuando en 1892 la familia de un chico de 15 años llamado Schmuel Zmurri Blausman, nacido el 18 de Enero de 1877, en Kishinev, Besarabia (Antiguo Imperio Ruso), actualmente República de Moldavia emigra a Mobile, Alabama en los Estados Unidos.

Allí cambió su nombre a Samuel Zemurray y empezó su carrera comprando a la United Fruit Company y a bajo precio las bananas que a esta empresa le habían madurado a bordo de sus barcos y que tenían que ser desechadas. Luego las revendía en el interior de EE.UU enviándolas tierra adentro a través de la Railway Express y en el año 1900, y a la temprana edad de 23 años ya era rico y poderoso con dos barcos y 5,000 acres de tierra en Honduras, fundando en 1910 la Cuyamel Fruit Company, de la cual se convirtió en presidente

La Cuyamel Fruit Company fue la gran competidora de la UFCO en Honduras

Las operaciones de Zemurray en Honduras pronto entraron en conflicto con la política de la Secretaría de Estado de Estados Unidos que tenía acuerdos con las repúblicas centroamericanas por los que el Morgan Bank pagaba las deudas externas de aquellos países, y estos las reembolsaban permitiendo a aquel banco que sus agentes estuviesen en las aduanas para recaudar los ingresos de las exportaciones y las importaciones.

Pero Zemurray quería su propio acuerdo sobre impuestos aduaneros en el año 1910 y el entonces presidente de Honduras, Miguel R. Davila se negó a concederle las ventajas que le pedía y continuó con el plan del Gobierno norteamericano . ¿Y qué hizo Zemurray ? Pues financiar un golpe de estado en Honduras promovido por el opositor Manuel Bonilla organizando una expedición de mercenarios para derrocar al presidente Dávila. Aquella»revolución» logro su objetivo y en los ultimos dias del mes de octubre de 1911, el victorioso General Bonilla ascendio a la silla presidencial como nuevo presidente de Honduras. Tras esto Zemurray “se cobró el favor” y obtuvo concesiones del nuevo gobierno hondureño en base a garantías contra un aumento de impuestos, permiso para instalar un ferrocarril y exenciones aduaneras.

Sin duda alguna, Zemurray obtuvo todo esto y mucho muchísimo mas. Y para lograrlo, no se detuvo ante nada ni ante nadie. No se anduvo con consideraciones éticas, sino que actuó con audacia y se arriesgó en aventuras políticas, atizando odios fratricidas. Aún no había fichado por la United Fruit Company pero ya “había enseñado su currículum “

La UFCO llegó a Colombia y se implantó en la región contigua a Santa Marta, controlando todo lo que encontraba a su paso y subordinando a los pequeños productores de banano que quedaron sujetos a sus designios por la apropiación de la tierra, el agua, las comunicaciones y la imposición de su propio sistema de créditos. Al ser la única compradora de la producción local los trabajadores de la compañía eran antiguos campesinos, dependientes de la misma a los que no se pagaba en dinero sino con vales; trabajaban en condiciones laborales deplorables sin dispensarios médicos, y si enfermaban se les cobraba por la hospitalización, durmiendo sobre esteras invadidas por chinches. Esto llevó a que en el año 1928, 25.000 de aquellos trabajadores se declararan en huelga pidiendo algunas mejoras básicas

La UFCO no se andó con chiquitas y siendo vicepresidente Minor Cooper Keith su gerente Thomas Bradshaw, afirmó que aquello no era una huelga, «sino un movimiento claro y absolutamente subversivo de los que caen bajo la sanción del Código Penal y bajo el refreno de las autoridades» Así es que amenazó al gobierno de Bogotá con una invasión militar si no paraba aquella huelga por lo que el presidente de gobierno Miguel Abadía Méndez implantó el Estado de Sitio en zona designando a Carlos Cortes Vargas como Jefe Civil y Militar, con la orden terminante de despejar las vías y movilizar los trenes «haciendo uso de las armas si fuere necesario» .

La noche del 5 de Diciembre de 1928 a las 9 y 45 de la noche aquel general reunió a sus soldados- muchos de los cuales presuntamente habían ingerido alcohol- y les ordenó preparar las armas dirigiéndose a la plaza central de Ciénaga donde se encontraban 4. 000 trabajadores, algunos de los cuales dormían desprevenidamente en el suelo y dando la orden de disparar contra la inerme población de obreros y sus familiares que allí se encontraban dejando un número de muertos hasta ahora desconocido y que en la oscura historia de Colombia se conoce como la masacre de las bananeras

Gabriel García Márquez

El gran escritor Gabriel García Márquez hizo mención a este hecho en su novela “Cien años de soledad” cuando narra la matanza de obreros en el pueblo ficticio de Macondo indicando que cuando la Compañía Bananera llega allí trae consigo primero la modernidad y luego la perdición. “Dotada de medios que en otros tiempos habían estado reservados a la Divina Providencia”- escribe García Márquez– la empresa “cambió el patrón de las lluvias, aceleró el ciclo de las cosechas y trasladó el río de donde siempre había estado”. Importaba “extranjeros dictatoriales” y “contrataba asesinos a machetazos” “para gobernar el pueblo; desató una ola de balas” sobre los trabajadores en huelga en la plaza. Cuando la Compañía Bananera se va, Macondo está «en ruinas«.

Asi eran las cosas, y en 1930 Samuel Zemurray tras vender su empresa Cuyamel consiguió 300.000 acciones de la United Fruit y un sitio en su junta directiva. Con Zemurray al mando- que trasladó la sede central de la compañía a Nueva Orléans- la United Fruit alcanzó su mayor poderío financiero y político en Latinoamérica

Fachada de la entrada del viejo edificio United Fruit en la avenida St. Charles, en Nueva Orleans. Wikipedia

Así fue como durante cien años la United Fruit se labró una siniestra reputación llegando a controlar el 90 por ciento del mercado de bananas. Hubo una fuerte intervencion de los EEUU en los países latinoamericanos y con la excusa de proteger intereses o vidas americanas, invadieron Honduras, Republica Dominicana, Cuba, Nicaragua, Panama, Haiti, Guatemala y el Salvador (algunos incluso fueron invadidos mas de una vez) y como los dictadores que los gobernaban mandaban en países extremadamente dependientes de la exportación de la banana los responsables de la compañía frutera operaban tranquilos ya que sabian que sus gobiernos eran «repúblicas bananeras» que no los molestarían, y si lo hacian, el gobierno americano los respaldaría con el uso de la fuerza.

Sin embargo para el consumidor estadounidense la UFCO presentaba una fachada amable y la misma gastó una fortuna en publicidad prometiendo que sus bananas curaban la celiaquía, la obesidad, y eran ideales para los bebés. En 1944 contrató al dibujante Dik Browne (creador de Hagar the Horrible) para hacer un vídeo publicitario con una caricatura donde una banana imita a la cantante y estrella de cine latinoamericana Carmen Miranda. El mismo fue bautizado como «Miss Chiquita Banana» y fue parte de la campaña de publicidad de la compañía al terminar la II Guerra Mundial

Las críticas venían de Latinoamérica y allí la United Fruit no tardó en ganarse una reputación siniestra. En 1950 el escritor chileno y premio Nobel Pablo Neruda publicó su obra épica «Canto General» sobre la historia de América Latina y en uno de sus capítulos titulado «The United Fruit Company» escribió: “ cuando un supervisor de la United Fruit miró a un trabajador, vio una cosa sin nombre, un número descartado, un manojo de fruta podrida tirada en el basurero«

Y una de las más grandes obras de arte político del siglo XX llamada “Victoria Gloriosa” de Diego Rivera también es una protesta apasionada contra la explotación de Guatemala por parte de la UFCO

El mural de Diego Rivera “Victoria Gloriosa
Fuente: The Provincetown Independent

Cuando murió Zemurray la UFCO se fue poco a poco debilitando pero siguió cosechando récords. Su más resonante crimen fue en 1954, con el derrocamiento del presidente guatemalteco Juan Jacobo Árbenz Guzmán, también conocido como el «soldado del pueblo» un militar y político guatemalteco de ascendencia suiza, ministro de la Defensa Nacional y presidente de Guatemala que pertenecía al grupo de militares que protagonizaron la Revolución de 1944 y que intentó hacer retroceder el dominio de la UFCO en la década de 1950 redistribuyendo sus tierras en barbecho. Aunque su programa de reforma agraria establecía una “justa indemnización”, los asesores de la United Fruit idearon una campaña en la época de la Guerra Fría sugiriendo que Árbenz era comunista y su reforma agraria había sido redactada en Moscú . El 27 de junio de 1954 aquel presidente fue derrocado por un golpe de Estado dirigido por el Gobierno de Estados Unidos, con el patrocinio de la UFCO y ejecutado por la CIA mediante la operación PBSUCCESS, que lo sustituyó por una Junta militar que finalmente entregó el poder al coronel Carlos Castillo Armas.

Juan Jacobo Árbenz Guzmán. Wikipedia

La última intervención de la bananera, se hizo con su nombre y apellido cuando en abril de 1961 organizó en alianza con el gobierno de John F.Kennedy, un ejército mercenario para invadir Cuba, la fracasada Invasión de bahía de Cochinos. Ahí ya empezó su declive y su último presidente Eli Black se suicidó el 3 de febrero de 1976 cuando tras llegar a su despacho del piso 44 del edificio PanAm de Nueva York, rompió el doble vidrio de su ventana se arrojó al vacío. No lo hizo por ningún sentimiento de culpa por la cruel historia de su empresa sino porque el fisco americano ya se aprestaba a darle caza por evasión impositiva como le pasó a Al Capone pero tras su muerte se desnudaría una historia de brutales matanzas, derrocamientos y corrupción

La compañía quebró en la década de 1970, y se fusionó con otra empresa pasando a llamarse United Brands Company, que a su vez en 1990 cambió de nombre por el de Chiquita tomando el mismo se aquel famoso dibujo animado que dio a conocer sus bananas

Compañía “Chiquita “

En la actualidad se han asociado con la firma irlandesa de frutas Fyffes y formarán lo que será la mayor compañía de distribución de bananas del mundo, la ChiquitaFyffes. Vivimos en otros tiempos y ya no se pueden hacer las tropelías de la vieja compañía UFCO pero las mismas siempre quedarán en el recuerdo. Como decía un residente del Macondo en su obra. García Márquez nos brinda el perfecto epitafio de esta historia : “Mira el lío en el que nos hemos metido solo porque invitamos a un gringo a comer unos plátanos”.

Fuentes:

1. Barahona, Marvín. “La sociedad hondureña y la implantación americana: del reformismo liberal a la economía bananera (1876 – 1920). En la hegemonía de los Estados Unidos en Honduras (1907 – 1932). CEDOH. Talleres Lithopress, Tegucigalpa, Honduras.

2 .Mozo, A. (2005). “El poderío de una empresa norteamericana: el caso de la United Fruit Company en Panamá.” Trabajo de final de grado. México: Universidad Autónoma Metropolitana.

3 . Peter Chapman “Bananas: How the United Fruit Company Shaped the World”

La Vanguardia

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