El Triángulo de las Bermudas original es un área geográfica situada entre las islas Bermudas, Puerto Rico y la ciudad estadounidense de Miami. Al unir estos tres puntos con una línea imaginaria se forma un triángulo equilátero de 1,1 millones de km² que desde hace más de 70 años ha sido protagonista de historias de desapariciones misteriosas de navíos y aeronaves y de actividades extrañas en los radares de aviones y barcos. Su historia se origina con la saga del Vuelo 19 (Flight 19), una de las desapariciones más misteriosas de la historia de la aviación.

El 5 de diciembre de 1945 a las 2:10 pm cinco aviones Avenger despegaron de la Estación Aérea Naval (NAS) de Fort Lauderdale en Florida para una sesión de entrenamiento de rutina. En un día claro su ruta del vuelo era la de volar sobre el Atlántico hacia el este y realizar un bombardeo a baja altura en los bancos de arena de Hen & Chicken, para continuar 140 kilómetros, realizar un giro al norte y recorrer otros 140 kilómetros, finalmente en una última maniobra, pondrían dirección al sudoeste y tras volar otros 220 kilómetros, volverían a su base pero nunca regresaron. El informe final de la Marina de los Estados Unidos mencionó “Razones desconocidas” al citar la causa de la desaparición de este vuelo

No solo eso sino que un avión de rescate con 14 hombres a bordo que fue enviado en su búsqueda también desapareció inexplicablemente y hay una extensa lista de barcos y aviones perdidos en esa zona aparentemente sin ninguna explicación.

Esto dio pie a que el escritor Vincent Gaddis en la revista sensacionalista Argosy acuñase el término “Triángulo de las Bermudas” en 1964

Y Charles Berlitz, un lingüista que no conocía el método científico ni en fotografía, se queda sin empleo en la empresa de su abuelo-la famosa cadena de academias de idiomas Berlitz– y a los 60 años de edad pescando historias de acá y de allá publicó su exitoso libro de 1974 “The Bermuda Triangle.” (El triángulo de las bermudas) en el que sostenía que los barcos y aviones avistaban luces extrañas antes de desaparecer. Fue un libro convertido en un best seller y adoptado por la cultura popular como un documento verídico. La obra vendió 14 millones de ejemplares y se tradujo a 22 idiomas y en la misma el señor Berlitz muy aficionado a todo lo paranormal llego a afirmar cosas como que la Atlántida era real y estaba conectada a este triángulo de alguna manera.

Tras este libro en los años, se empezaron a fabricar las más peregrinas teorías para explicar este misterio y algunos escritores se unieron a las ideas de Berlitz sugiriendo que una mítica ciudad atlante podría estar en el fondo del mar, usando sus poderes para hundir barcos y aviones. Hay otras sugerencias más fantasiosas que incluyen portales de tiempo (una grieta en la estructura del espacio-tiempo en esta zona) o bases alienígenas submarinas.

Larry Kusche

El misterio fue resuelto en 1975 por un periodista llamado Larry Kusche que se hizo la pregunta más básica: ¿hay realmente algún misterio que explicar? y obtuvo una respuesta muy simple: no hay ningún misterio en estas extrañas desapariciones. Este bibliotecario de la Universidad de Arizona descubrió que todos los datos sobre desapariciones en aquel lugar estaban exagerados o eran cifras falseadas, y publicó un libro titulado : “The Bermuda Triangle Mistery- solved” que es todo un catálogo de las trapacerías de Berlitz. Por ejemplo el carguero Stavenger (al que hace desaparecer en 1931) nunca existió, el buque alemán Freya y el carguero japonés Raifuku Maru que él situaba en el Triángulo fueron navíos que naufragaron respectivamente en el Pacifico y en el Atlántico Norte, otros barcos- supuestamente perdidos en este Triángulo- fueron hundidos en acciones de guerra como el Proteus y el Nereus en 1941 y algunos otros fueron víctimas de tormentas -como el Cotopaxi en 1925 y el Sandra en 1950.

Hay un segundo libro de este autor titulado: “The disappearance of Flight 19” (1980) que demuestra que fue un cúmulo de infortunios lo que llevó a la muerte, el 5 de diciembre de 1945, a la tripulación de aquella patrulla de aviones torpederos mientras volaban sobre el mar para adiestrarse por fallos en la orientación y referencias.

Resumiendo, la posible causa causa de la desaparición de embarcaciones y aviones en esta zona puede estar en el singular oleaje que se genera en este punto. “Hay tormentas al sur y al norte que se unen, y si a eso sumas otras que provienen de Florida, todo ello crea una formación potencialmente mortal de olas rebeldes. Son empinadas y altas, y hemos llegado a medir olas de más de 30 metros“, ha indicado el Dr. Simon Boxall de la Universidad de Southampton. Recientemente un grupo de científicos de esta universidad realizó una serie de experimentos en laboratorio para recrear olas gigantes de 30 metros de altura y reconstruyeron también una réplica del barco estadounidense USS Cyclops que desapareció misteriosamente en el Triángulo de las Bermudas en 1918 con 300 personas a bordo.La simulación de olas gigantes derribó con facilidad la nave de la prueba

Por consiguiente las “desapariciones misteriosas” inventadas por las teorías de Charles Berlitz sobre lo paranormal de este Triángulo están plagados de errores, equivocaciones y teorías no científicas y esta región no tiene un número de desapariciones mayor que otras de similares características, de otras partes del globo terráqueo como las del paralelo 36 en su latitud Norte (Bermudas, Alborán, Afganistán, del Diablo e islas Aleutianas) y en su latitud Sur (Argentina-Patagonia, costa oriental de África, Índico, entre Nueva Zelanda y Australia y al sur de la isla de Pascua). El número de accidentes de avión y hundimientos de barcos, en todas estas zonas es el “habitual”, estadísticamente hablando y diariamente cientos de aviones de línea vuelan sobre el triángulo de las Bermudas a diario. En realidad son aguas peligrosas, pero no hay ningún misterio en el mismo

En España también tenemos nuestro Triángulo de las Bermudas con su paranoia habitual. Se encuentra en un área delimitada por el peñón de Ifach (Calpe en Alicante), la costa suroeste de Mallorca y el islote de Es Vedrà en Ibiza. Son muchas las leyendas que aseguran que las aves se desorientan al volar sobre esta franja de mar y que hablan de embarcaciones que se perdieron en sus aguas. De sus tres vórtices al de Es Vedrà al que se le atribuye mayor poder telúrico supuestamente adquirido cuando se desprendió de Ibiza, con la que conformaba una única isla hace algunos millones de años

Los magufos empiezan cuando en 1.850 un religioso carmelita llamado Francisco Palau y Quer en un retiro místico en Es Vedrà aseguró haber vivido experiencias paranormales y haber sido testigo de apariciones de «damas de luz y seres celestiales» (no sabemos que se tomaba este hombre en su soledad) pero el caso más sonado y mediático de todos es el llamado Caso Manises en el que el vuelo JK-297 con 109 pasajeros, que volaba de Mallorca a Canarias solicitó realizar un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Manises (Valencia) alegando ser perseguido por «varios puntos de luz roja, que subían y bajaban de una forma no convencional y se desplazan a una velocidad endiablada, desconocida en cualquier avión convencional».

Una vez en tierra, el capitán contó que aquel objeto volador no identificado había comenzado a seguirles cuando estaban sobrevolando la isla de Ibiza, justo la misma zona donde un año antes un barco butanero afirmaba haber visto también una lluvia de más de cincuenta ovnis: «Aparecieron ante nosotros unas luces de color amarillento, como de bengalas, que no permanecían estáticas», señaló el capitán de aquel buque.

La prensa española se hizo eco de aquel incidente

Aquel piloto se llamaba Javier Lerdo de Tejada, ( lo de lerdo es una curiosa coincidencia) y se puso muy nervioso al ver aquellas misteriosas luces. Recordemos que en 1979, la creencia en los ovnis estaba en España en su máximo esplendor y cuando contactó con la Torre de Control del Aeropuerto de Barcelona, los controladores no hicieron nada para tranquilizarle y tuvieron parte de culpa de que el Ejército tomara cartas en el asunto. A eso se sumó un error de interpretación de una señal en un radar que hizo pensar que aquellas luces eran, en efecto, algo material pero las mismas eran solo las llamaradas de la refinería de Escombreras (Cartagena) que, debido a unas condiciones atmosféricas muy concretas, eran visibles a mucha más distancia de lo habitual.

Al final, no hay necesidad de invocar a portales de tiempo, Atlantis o bases extraterrestres El misterio de todos los Triángulos de las Bermudas tiene una explicación mucho más simple: investigación descuidada y noticias sensacionalistas.

Fuentes:

Livescience

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