La imagen de portada muestra a dos grandes genios de la música: Johann Sebastian Bach (izquierda) y Georg Friedrich Händel (derecha) que flanquean el retrato de un matasanos de su época: el Dr. Joannes Taylor, un pseudo-oftalmólogo inglés, que se hizo famoso por estar implicado en la ceguera de estos dos grandes compositores del Barroco.

Ambos músicos habían nacido con poca diferencia de tiempo en la zona de Brandeburgo-Prusia. Johann Sebastian Bach lo hizo el 31 de marzo de 1685 en Eisenach y Georg Friedrich Händel el 23 de febrero de 1685 en Halle, una ciudad situada a 189 kilómetros de Eisenach. Bach, fue un compositor que se elevó muy por encima de sus contemporáneos pero que en vida nunca pasó de ser un músico de perfil bajo que jamás viajó a más de cien kilómetros de su zona de nacimiento, en cambio Händel fue un compositor que alcanzó una enorme fortuna y que, como empresario, llego a labrarse un sólido  prestigio internacional

La admiración venía de Bach que idolatraba a Händel. Su mujer, Ana Magdalena, contaba cómo a él le encantaba transcribir durante horas las partituras de aquel músico y cómo siempre hablaba del mismo con verdadera devoción. Es más, siempre afirmó que Händel sería la única persona a la que desearía ver antes de morir pero fue un deseo que nunca pudo cumplir pese a que en 1719, realizó un viaje de unos 30 kilómetros desde Köthen su residencia entonces hasta Halle, la ciudad natal de Händel con la intención de conocerlo pero cuando llegó allí aquel ya había abandonado la ciudad. En 1730 su hijo Friedmann lo intentó de nuevo y volvió a viajar hasta Halle para tratar de invitar a Händel a visitar a la familia Bach que residía Leipzig a solo 44 kilómetros pero dicha visita tampoco se consiguió. Ambos compositores jamás tuvieron la oportunidad de darse la mano ni de gozar de una tertulia íntima.

Pero los dos tuvieron un punto en común que unió sus biografías y fue el que a ambos los operó en sus ojos el mismo cirujano. El causante de tal desaguisado fue un personaje británico llamado Joannes Taylor que ostenta la gloriosa hazañas de provocar la ceguera de estos dos compositores, los más importantes de su tiempo,

El noble oficio de médico siempre ha convivido con epítetos de carácter despreciativo y uno de ellos es el de ‘matasanos’ que-coloquialmente- se usa para definir al profesional que- sin saber su oficio- no solo no cura sino que causa daño y el mismo le cuadra a la perfección a aquel maldito curandero de nombre Joannes Taylor al que un famoso literato y crítico llamado Samuel Johnson definió con estas palabras : “es una muestra de lo lejos que la ignorancia es arrastrada por el descaro”.

Palabras totalmente ciertas, ya que en su fatua vanidad incluso llegó a posar en un retrato en el que muestra en una de sus manos el ojo de uno de sus paciente. No sabemos si lo consideraba ‘un trofeo’ porque aquel matasanos dejó ciegos a innumerables de sus pacientes .

Este espantoso personaje había nacido en 1703 en Norwich y pronto decidió establecerse como médico ambulante presumiendo siempre de estar al tanto de los últimos descubrimientos en la ciencia médica oftalmológica. Con un llamativo carruaje decorado con ojos ejerció su oficio por toda Europa, desde Portugal hasta Rusia, llegando incluso Persia, y se ofrecía a operar a la gente de cataratas y estrabismo. El ‘matasanosTaylor a ser objeto de caricaturas y sátiras teatrales, incluyendo la imagen siguiente sacada de la referencia a una ópera inglesa anónima de título ‘The Operator

Caricatura de John Taylor realizada en Florencia en 1770 por Thomas Patch

Porque aquel hombre operaba las cataratas de forma parecida a como se hacía en Mesopotamia y Egipto 3000 años antes. El paciente sentado y sujeto por uno o más ayudantes era atontado con opio y un ayudante sostenía a Mr. Taylor la cabeza del mismo mientras nuestro ‘matasanos‘ con una aguja-lanceta incidía en la pared del ojo, empujando el cristalino opaco hasta lograr abatirlo hacia el interior del ojo. A veces la suerte le sonreía y la catarata madura se hundía envuelta en su cápsula por lo que no ocurría mayor daño, pero lo más frecuente era que el núcleo del cristalino se sacase del saco capsular con lo que había altísimas probabilidades de facoanafilaxis, glaucoma secundario o uveítis, amén del riesgo de un desgarro de retina, hemorragia intraocular y endoftalmitis. Por si fuera nuestro curandero también utilizaba colonia como desinfectante ocular y esto producía un horrible dolor al paciente que cuando se quitaba la venda descubrían que tenía muy mala o nula visión. Estas complicaciones no afectaban a Mr.Taylor que ya había tenido unos días de margen para recorrer muchos kilómetros hasta otro pueblo en unas giras en las que iba dejando un reguero de damnificados ciegos a su paso.

Operación de cataratas

Pese a esta horrible cadencia de despropósitos el ‘matasanos Taylor’ fue un hombre con una gran labia, cultura y don de gentes consiguiendo ser una persona muy bien relacionada socialmente. Tuvo tratos con Albrecht von Haller, un médico, anatomista, considerado el padre de la fisiología moderna, con Herman Boerhaave, un médico, botánico y humanista neerlandés que tuvo una inmensa influencia en tres ramas del saber: química, botánica y medicina. También se relacionó con Giovanni Battista Morgagni, que es considerado como el médico que dio el primer paso para cambiar el punto de vista de la anatomía patológica moderna, con Jean-Louis Petit un cirujano francés, reconocido por ser el inventor del torniquete e incluso con Lineo, Metastasio y lo mejorcito de la nobleza y el clero de su época llegando a ser nombrado por el rey Jorge II de Inglaterra “cirujano ocular de la corte” y gracias a esta publicidad él pudo presentarse como “el Chevalier Taylor, oftalmiatra, médico real, pontificio e imperial”. También publicó numerosos tratados en múltiples idiomas sobre fisiología ocular, tratamiento de las cataratas y otras enfermedades oftalmológicas.

Johann Sebastian Bach cayó en la trampa de aquella fama. El compositor fue siempre corto de vista y sus amigos lo atribuían a que pasaba noches enteras estudiando, leyendo y transcribiendo música pero en realidad no sabemos con certeza cuál era la causa real de sus problemas visuales : tal vez cataratas, glaucoma crónico o retinopatía diabética ( en su famoso retrato de Haussmann lo vemos rellenito). Forkel, uno de sus primeros biógrafos, nos dice que terminó con dolor ocular y fue entonces cuando en marzo de 1750 quiso el destino de que arribara a Leipzig en donde vivía el charlatán Taylor con toda su parafernalia por lo que muchos amigos y familiares le insistieron en que se dejara examinar ‘por aquella eminencia inglesa’ a lo que el viejo músico accedió de mala gana.

Taylor diagnosticó cataratas y lo sometió a su ‘operación de los horrores‘ Tras está primera operación, al quitarse Bach las vendas aún veía menos que antes por lo que Taylor le dijo que se imponía una segunda operación, que el músico soportó. El resultado fue aún peor y quedó completamente ciego. En vista de esto nuestro ‘matasanos ‘ le aconsejó su habitual cuidado posoperatorio, que consistía en la aplicación directa en los ojos de una mezcla de bálsamo del Perú y agua caliente, colirio de sangre de paloma, sal quemada, y azúcar pulverizada, además de sangrías oculares y laxantes. Aquel tratamiento debió causarle una infección que-probablemente- contribuyó a su muerte ocurrida el 28 de julio de 1750.

El maestro Händel también era gordo, y un gran comedor y bebedor descomedido, con un temperamento iracundo. En febrero de 1751 (ya hacía 7 meses que Bach había muerto ciego) perdió indoloramente la visión de su ojo izquierdo mientras escribía en Londres su oratorio “Jephta” y así lo anotó en la partitura en que estaba trabajando.

Página de la partitura autógrafa del oratorio “Jephta” de G.F. Händel en cuya esquina inferior derecha aparece la anotación: “Biss hierher komen den 13. Febr. 1751 verhindert worden wegen relaxation des gesichts meines linken auges so relaxt” (“Hasta aquí este miércoles 13 de febrero 1751, incapaz de continuar debido al debilitamiento de la visión del ojo izquierdo”).

Probablemente aquello fue una neuropatía óptica isquémica anterior (NOIA) o un embolismo retiniano pero en agosto de 1752 Händel perdió también la visión del ojo derecho, sea por otra NOIA consecutiva en dicho ojo, por oclusión de arteria central o quizás por un ictus cerebral posterior. El diagnóstico del Dr. Samuel Sharp que inicialmente lo trató fue que padecía una ‘gutta serena’, que es un término usado para aludir a cualquier forma de ceguera sin signos externos de enfermedad.

Así es que ocho años después de cargarse a Bach, en agosto de 1758 Händel también cayó en las garras de nuestro ‘matasanos oftalmólogoDr. Taylor que le hizo una operación que- como de costumbre- no tuvo éxito y lo dejó completamente ciego. Händel aún pudo componer algunos coros y arias del oratorio Esther gracias a la ayuda de su amigo John Christopher Smith, y llegó a dirigir la última representación de El Mesías en el Covent Garden el 11 de abril de 1759, tres días antes de fallecer el 14 de abril de 1759 a los 74 años

A pesar de haber dejado ciegos a Bach y Händel, el ‘matasanos Taylor‘ siguió presumiendo de su buena formación como cirujano dedicados exclusivamente a las enfermedades oculares e incluso acuñó el término ophtalmiater, derivado del griego que significa “médico de ojos“. Era tal su soberbia que cuando él mismo comenzó a sufrir trastornos de la vista, en un dechado de inconsciencia decidió auto-operarse perdiendo por completo la visión y muriendo en la total obscuridad en el año 1772

Fin de la historia. La vida del ‘matasanos Taylor‘ me recuerda aquella teoría de “la osadía de la ignorancia” que en realidad se llama “Efecto Dunning-Kruger”, y que se basa en un estudio realizado en los años noventa por la universidad de Cornell que básicamente, viene a decir lo siguiente

Los incompetentes tienden a creer que son mejores de lo que son

Fuentes

Los grandes compositores. Tomo I. Salvat Ediciones, Pamplona, 1981

Zegers R. The eyes of Johann Sebastián Bach. Arch Ophthalmol

Miranda M. La enfermedad neurológica de Georg F Häendel. Rev Méd Chile.

Jackson DM. Bach. Häendel and the Chevalier Taylor. Med Hist. 1968

Tarkkanen A. Blindness of Johann Sebastian Bach. Acta Ophthalmol. 2013

Bäzner H. Georg Friedrich Händel: a case of large vessel disease with complications in the eighteenth century. Prog Brain Res. 2015

Trevor-Roper P. Chevalier Taylor–Ophthalmiater Royal (1703-1772). Doc Ophthalmol. 1989

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La curiosidad es lo que me mueve a escribir

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