Esta conocida sentencia procedente del lenguaje marinero ha pasado a ser de uso cotidiano. Nos recuerda que tanto para los peces como para los seres humanos, el “abrir la boca más de la cuenta o a destiempo” entraña un serio peligro: al igual que el pez es atrapado al morder el anzuelo, la persona que habla en exceso termina siendo víctima de su propia verborrea. De hecho, según el académico Julián Marías, el refrán completo en castellano sería “por la boca muere el pez y el hombre por la palabra“.

Decir que la pandemia del COVID-19 ha sido gestionada por un gobierno de inútiles, ignorantes, incapaces, incompetentes, ineficaces, ineptos, torpes y obtusos no es más que el triste reflejo de la realidad de esta infección en España. Al día de hoy el Ministerio de Sanidad nos da una cifra de 27.459 fallecidos

y con el mayor descaro nuestro gobierno sigue sosteniendo que esto es una “pandemia global” que ha afectado a todos por igual y que en España, gracias a que fuimos los primeros en tomar medidas, se han salvado decenas de miles de vidas.

Solo hay que mirar el cuadro para darse cuenta de que España solo incluye los muertos confirmados por PCR y aún así obtenemos un ratio de 59 fallecidos por cada 100.000 habitantes. La tasa de Italia (que los contabiliza todos) es de 52,2, la de EE.UU 26,6 y la de China 0,3 pero la realidad es que ya andamos realmente por unos 40.000 fallecidos en España. Que estas personas han muerto está muy claro, pero otra cosas es “que se reconozca de manera oficial que esos fallecidos lo han sido por el COVID-19”.

Lo afirman los médicos, las funerarias y las familias pero el Gobierno los niega con contumacia feroz y con un argumento esperpéntico: “no se cuentan porque aunque tuvieran todos los síntomas no se les hizo el test”. Pero no se les hizo el test porque la autoridad ordenó que no se les hiciera, así es es que en realidad en España, con 47 millones de habitantes tenemos una tasa de mortalidad real en próxima a los 85,11 fallecidos por cada 100.000 habitantes. Ningún país del mundo se acerca a esa cifra.

Poco a poco, los países más afectados comienzan la desescalada de las medidas de confinamiento con leves aperturas y con la mirada siempre puesta en que el número de nuevos casos confirmados continúe a la baja pero como España según decía aquel famoso eslogan de los años 60 del pasado siglo XX “Es diferenteD. Pedro Sánchez nos anunció el pasado martes 28 de abril un plan de desescalada gradual, que durará al menos ocho semanas completamente distinto al que están haciendo los países de nuestro entorno

Y entre ese maremagnum de “fases” la polémica se ha centrado en la Comunidad de Madrid. La única a la que Sanidad ha decidido seguir anclándola en la fase 0 a pesar de que su tasa de nuevos casos de contagio es un tercio de la nacional. Este retraso supondrá unas pérdidas de 1.000 millones de euros en sólo una semana para esta Comunidad y el no pasar a la Fase 1, supondrá el equivalente a la destrucción de medio punto de nuestro PIB por la destrucción del tejido empresarial e inversiones.

Hay muchos parlamentarios nacionales y autonómicos y también mucha ciudadanía que sospechan que este rechazo a la petición y los informes del gobierno de Isabel Díaz Ayuso obedecen más a una “venganza política” que a una decisión meramente sanitaria pero yo hoy- por una vez- voy a darle un voto de confianza y a creerme que aunque existan indicios y actitudes para pensarlo el gobierno ha actuado con criterios estrictamente sanitarios para no dejar a esta Comunidad el pasar de fase.

Lo ha dicho el director del Centro de Coordinación de Emergencias Sanitarias, D. Fernando Simón, que ha explicado en rueda de prensa las razones por las que la Comunidad de Madrid no pasa a fase 1. Estas son sus palabras: “En el caso de que Madrid tenga un brote probablemente afectará a toda España“.

Pero lo que este tuercebotas no ha pensado es que el reconocer que si Madrid tuviera un brote probablemente afectaría a toda España es exactamente igual que decir: “ Nuestra manifestación del pasado día 8 de Marzo en Madrid contagió a toda España

La ministra de igualdad, Irene Montero (centro) durante la manifestación del 8-M. Fotografía: Santi Burgos

Aquel día en Madrid se hizo una marcha feminista con 120.000 participantes a pesar de que la ciudad cumplía desde al menos tres días antes las condiciones en las que la agencia de salud pública europea cuestionaba la conveniencia de celebrar estos actos e incluso desaconsejaba a la población el acudir a ellos. Existen sobradas sospechas de que aquella manifestación favoreció la propagación del COVID-19 y la mejor prueba es que se allí se contagiaron la ministra de Política Territorial y Función Pública, Carolina Darias, y la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, que dieron positivo en el test del coronavirus

¿Fue una imprudencia del Gobierno? ¿Había ya datos suficientes para prever lo que vendría después? ¿Se expuso a los asistentes a un riesgo innecesario? En Alemania ya se habían cancelado las manifestaciones y en Francia también se habían prohibido las concentraciones de más de 5.000 personas. Incluso en Italia aquel domingo su primer ministro Giuseppe Conted había confinado a toda la región de Lombardía y otras 16 provincias del norte del país. Pese a todo en España aquella marcha del 8 M en Madrid se permitió

Había ya datos que hacían presagiar malos augurios: el 14 de febrero se sabía que el contagio no tenía por qué ser directo y que una persona que no hubiese estado en China podía contagiarse de otra que sí había estado allí y esa persona podía- a su vez- contagiar a otra ( (propagación terciaria). El 24 de febrero la OMS había pedido a mundo que se preparase para una potencial pandemia y un estudio del 29 de febrero también había establecido que los síntomas se desarrollan entre 2 a 14 días después de la exposición.

Todos estos datos eran ya públicos, así como las recomendaciones de la Agencia de la Salud Pública Europea a La Moncloa a través del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC). Madrid no reunía las suficientes garantías para celebrar eventos como el del 8-M. Así es que muchas gracias don Fernando por confirmarnos lo que ya sabíamos. Su gobierno fue el responsable del disparo de la pandemia por aquella manifestación del 8-M en Madrid.

A estas alturas, señor Simón Vd. ya debería saber que los peces van nadando por el mar y que de repente si ven un gusanito o una gambita, su instinto es el de abrir la boca para comérselo con lo que.. ¡oh sorpresa! no caen en que detrás de ese gusanito o esa gambita hay un anzuelo que pertenece a un pescador que quiere cazar a su presa (el pez). Entonces, el pez muere “por haber abierto la boca cuando no debía

Acerca de mrjaen

La curiosidad es lo que me mueve a escribir

Un comentario »

  1. jabakuku dice:

    Te diria que en todos lados se cuecen habas, aqui en Israel, tambien se ufanan de haber sido los primeros en algo de esta espantosa pandemia. Y hay todo tipo de incongruencias, hay autobuses y no trenes, se puede ir al mar pero no hacer kayak en el rio ….Cosas de estas epocas raras que nos tocan vivir.
    Salud y paciencia.
    Gracias por compartir.

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