En 1988 se estrenó ‘Chucky: El muñeco diabólico‘  bajo la dirección de Tom Hoolland que contaba la historia de un muñeco poseído por el espíritu de un asesino. Fue un clásico del terror filmado hace casi tres décadas, pero sus imágenes siguen asustando a los niños en todo el planeta. 

Hoy en día se intenta que los juguetes sean atractivos y bonitos para que los niños se queden prendados de ellos al momento pero en el pasado los niños no tenían tanta suerte ya que no había un control exhaustivo de los juguetes. Por eso algunos de los que se comercializaban eran más perturbadores que educativos, e incluso podían crear un trauma a sus potenciales usuarios.

Un muñeco puede ser aterrador y un buen ejemplo fue uno que se fabricó imitando el rastreo en los niños. Esta forma de moverse de un bebé hasta el siglo XVII fue considerado como algo “antinatural” y los puritanos de aquel tiempo lo consideraban como algo degradante para el ser humano y más propio de las crías animales; sin embargo a comienzos del siglo XIX ya se planteó la cuestión de que a los bebés se les debía de permitir arrastrarse y a mediados de la década de 1800, esto ya era visto como algo normal de la infancia. Por eso en la época victoriana alguien pensó en hacer un juguete que imitase el gateo de un bebé  sin pensar que un muñeco que se arrastra por el suelo puede dar mucho miedo.
En los Estados Unidos a finales del siglo XIX ya se producían en serie muñecos con elementos mecánicos accionados por mecanismos de relojería y un tal Robert J. Clay decidió usar uno de estos sistemas para desarrollar un muñeco que imitaba el rastreo de los niños. Lo patentó el 14 de marzo de 1871 (Patente No. 112.550)

El artilugio se denominaba ‘Creeping Baby-Doll‘ y el dibujo anterior es parte de su memoria descriptiva. En la figura 1 se ve una vista lateral del juguete y en la 2 su sección transversal. La idea consistía en un tronco donde se insertaba una cabeza a la que se añadían brazos y piernas con articulaciones unidas por una varilla con un mecanismo de relojería formado por un muelle enrollable unido a unas ruedas. El eje de la manivela hacia oscilar las piernas y brazos del muñecos y así se imitaban los movimientos de un bebé que se arrastra sobre el suelo. El inventor explicaba en su memoria que se trataba de “un juguete muy divertido producido con un bajo coste

Incluso uno de sus subordinados llamado George P. Clarke patentó una mejora del modelo original de Clay ( Patente No 118.435 de fecha 29 de agosto de 1871)

Cualquier niño normal pienso que se asustaría al ver estos extraños artilugios arrastrándose hacia él  pero hay que decir que aunque ninguno de estos prototipos tuvieron el éxito esperado por sus inventores alguien siguió pensando que los niños nunca se asustan y desarrolló otro perturbador juguete para ellos. El autor de este desaguisado fue Thomas Alva Edison, un empresario estadounidense que patentó más de mil inventos

Fuente
Edison inventó el fonógrafo para grabar y reproducir el sonido en 1877 en su laboratorio en Menlo Park, Nueva Jersey y pensaba usarlo para hacer un juguete que hablase, pero fue otro quien lo inventó. Su nombre era William W. Jacques y era un ingeniero eléctrico y químico que desarrolló un prototipo de muñeca parlante basada en el fonógrafo original de papel de estaño de Edison. Junto con un socio llamado Lowell C. Briggs fundó en Boston en el año 1887 la Edison Phonograph Toy Manufacturing Company cuyo objeto social era la fabricación de aquellas muñecas habladoras y ofrecieron a Edison que a cambio de prestar su nombre al producto, ellos le entregarían un paquete de acciones de la compañía por los derechos de autor

El documento de la imagen es uno de los certificados de aquellas acciones y lleva las firmas del entonces Presidente de aquella Compañía, William W. Jacques actuando como Secretario su socio Lowell Briggs . Está impreso por la American Bank Note Company de Nueva York y lleva unos bordes a su alrededor adornados con ilustraciones de Santa Claus y sus renos. Edison aceptó- en un principio- aquellas acciones pero luego le gustó tanto la idea de fabricar aquellas muñecas que le hizo una fea jugada a sus socios y antes de comenzar la producción, alegó la propiedad de su marca registrada para hacerse cargo de la compañía, expulsando a William W. Jacques que pasaría años demandándolo.

Cadena de producción de las muñecas de Edison

La muñeca producida se denominó ‘Screamy Jack Murder‘ y era un juguete con un tamaño bastante grande, ya que medía algo más de medio metro, y tenía un peso de 1,8 kilos con cuerpo metálico y brazos y piernas articulados, de madera. En su interior llevaba un cilindro de cera para ser usado por un fonógrafo en miniatura de Edison.

Su pectoral era de metal con una serie de agujeros por los que salían las palabras que reproducía el pequeño fonógrafo de su interior grabadas en un cilindro de cera operado por una llave que estaba ubicada en la espalda de la muñeca. Se trataba de un fonógrafo diminuto, con un pequeño cuerno que apuntaba hacia los agujeros de su pecho y que recitaba una rima infantil pre-grabada de una duración de seis segundos. 

Por encima del cilindro de registro había un diafragma, con el lápiz de reproducción. Al girar la manivela un estilete se insertaba en el fonógrafo y al llegar al final de la grabación una palanca hacia que se devolvíera el estilete de reproducción hasta su posición inicial. 
Entre septiembre y noviembre de 1888, Edison finalizó el prototipo de sus fonógrafos para grabar las voces de aquellas muñecas y sustituyó los cilindros de estaño por otros de cera. No se sabe bien la razón de aquella decisión, pero está claro que no fue una buena idea porque las agujas de acero del estilete del fonógrafo desgastaban el cilindro de cera donde iba la grabación y muchas veces las muñecas llegaban a los proveedores con sus cilindros de grabación rayados por los movimiento durante el transporte. 

Para la grabación de los sonidos de las muñecas, Edison contrató a varias mujeres a las que pidió que hablaran “con voz infantil” a sus fonógrafos y las mismas repetían frases como : “Mary tenía un pequeño cordero“, “Jack y Jill“, “Little Bo-peep” y otras historias hasta un total de doce recitaciones disponibles en la fábrica de fonógrafos. 

Las primeras muñecas parlantes salieron al mercado el 7 de abril de 1890 y eran un juguete caro. El modelo básico, vestido con una camisa sencilla, costaba 10 dólares de aquel tiempo y el modelo más elaborado que llevaba un vestido victoriano tenía un precio que oscilaba entre los 20 y los 25 dólares.


Para entender lo caras que eran aquellas muñecas solo hay que decir que 10 dólares de 1890 suponían el sueldo de dos semanas de un obrero y que su precio equivalente actual sería del orden unos 200 dólares (casi 175 euros).

Caja de presentación de la muñeca

Y los pobres niños-ricos que tuvieron la mala suerte de que sus padres les compraran una de aquellas muñecas se encontraron con un aterrador juguete que les producía unos sonidos deformados que unidos a los propios del fonógrafo en la reproducción causaban un verdadero pandemonio. El problema también se agravaba porque al no llevar aquel juguete un motor de resorte, el niño debía girar la manivela trasera de la muñeca a mano y con una velocidad constante para oír sus palabras y el sonido que emitían daba realmente miedo. Hasta el propio Edison tuvo que reconocer que el sonido de su muñeca Cathy no era bueno afirmando que “las voces de sus pequeños monstruos eran sumamente desagradables de escuchar” 

Se vendieron menos de 500 de aquellas muñecas y la mayoría de ellas fueron devueltas a la empresa porque eran un producto malo y con un desorbitado precio. Al final y hacia los últimos días de mayo de 1890 la compañía juguetera de Edison tuvo que detener la producción de sus juguetes y antes de 1896, todos los fonógrafos no vendidos para aquellas muñecas fueron destruidos.

La moraleja de esta historia es que hay juguetes que para los niños resultan más aterradores que adorables y no hay nada peor que recibir un muñeco que produzca pesadillas y recuerdos de terror a los niños.

Fuentes:

Red Historia
The History Blog
American History
Museo Digital
Scripophily.net

Acerca de mrjaen

La curiosidad es lo que me mueve a escribir

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