La gran orquesta sinfónica (Primera Parte)

Para que exista música primero hay que ordenar los sonidos, ya que estos abarcan una enorme variedad de vibraciones del aire; un murciélago lo puede hacer vibrar hasta 120.000 veces por segundo y una rana al croar a 50 periodos por segundo y, como ya sabemos, nuestro oído sólo dispone de capacidades para escuchar las…