Si eres hombre y alguna vez tu urólogo te dice que tienes una “Hiperplasia benigna de próstata” (HBP) lo que te está comunicando es que tu próstata está agrandada. La próstata es un órgano sexual fundamental para la fertilidad masculina y está situada entre la vejiga y la uretra. A partir de los 50 años suele comenzar en la misma un crecimiento benigno que no suele tener mas importancia que las molestias que provoca, consistentes principalmente en dificultades para orinar porque el crecimiento de esta glándula comprime progresivamente a la uretra y provoca dificultades en la micción.

 

Con la hiperplasia las células del epitelio prostático, empiezan a cambiar de estructura y ganan altura. Su estadiaje de crecimiento se mide por la llamada escala de Gleason que tiene unos parámetros relacionados con la altura en micras que alcanzan esas células y a partir de una determinada altura, las mismas pueden abandonar el epitelio secretor e invadir el parénquima y la luz de los túbulos secretores prostáticos tendiendo hacia la malignización que es lo que se llama cáncer de próstata. Una patología que en España arrebata la vida a unos 6.000 hombres anualmente.

Lo mas chocante es que el aumento del tamaño de la glándula prostática suele estar ocasionada por un aumento relativo de los estrógenos (hormonas femeninas) sobre la testosterona (hormona masculina), por lo que la disminución de la testosterona parecería ser la causante de la HBP; bajo este punto vista seria lógico pensar que si suministramos  “testosterona exógena” al cuerpo del hombre podríamos “engañar”- por así decirlo- a las células de ese epitelio prostático y las mismas no crecerían con lo que tendríamos una buena terapia para combatir la HBP. Lamentablemente no es así.

La toma de suplementos de testosterona se empezó a difundir cuando un doctor llamado Fred Ellyin, de la Universidad de Chicago publicó un artículo en el “Scandinavian Journal of Urology and Nephrology” en el que indicaba, que suministraba dosis muy pequeñas de testosterona (25 a 50 miligramos semanalmente) a un grupo de hombres entre los 60 y los 75 años, y que al cabo de dos años, los mismos habían aumentado su deseo y frecuencia de contactos sexuales con sus parejas, teniendo además una disminución de sus niveles de colesterol y grasa corporal, y todo ello sin efectos secundarios. De ahí que muchos creyesen que el tomar suplementos de testosterona seria bueno para el hombre a partir de cierta edad, porque en las mujeres hay una considerable evidencia de que la “sustitución de estrógenos” en su menopausia da muy buenos resultados. Sin embargo la “sustitución hormonal en los hombres mayores” ya es un asunto más polémico porque hay muy pocos estudios que demuestren de si una terapia de suplementos de testosterona resulta beneficiosa o no.

El primer efecto de tomar testosterona es que se aumenta la fuerza muscular y por eso los suplementos de esta hormona suelen venderse en las tiendas de “físico culturismo” 

 

Pero no es necesario recurrir a estos compuestos porque “se puede tomar testosterona legalmente y con receta médica” si se le pide expresamente a nuestro medico que nos la recete y el mismo comprueba que no existe ningún peligro de carcinoma prostático. A la mayoría de los hombres mayores les cuesta aceptar que en los “asuntos del sexo” las cosas nunca volverán a ser como cuando eran jóvenes y la toma de testosterona les parece una buena solución.

Pero a los hombres les pasa igual que a  las mujeres, que cuando sus ovarios empiezan a reducir significativamente la producción de estrógenos sus menstruaciones se van interrumpiendo para finalmente detenerse (menopausia). En el varón, ocurre algo parecido; a partir de los 20 años su producción de testosterona ya inicia un suave descenso y al llegar a los 60 “cae en picado“. 

 

Es lo que hay. Los hombres y las mujeres tienen el mismo problema al envejecer pero en ellas el descenso en la producción de sus hormonas sexuales es relativamente brusco y suele  producirse en unos meses o años (aproximadamente en la cuarta o quinta década de su vida). En cambio en los varones, la cosa evoluciona de una manera  mucho más lenta y tarda décadas (en lugar de meses)  en percibirse por lo que los cambios son más “sutiles” y mas difíciles de percibir que en la mujer; por ello el término de “menopausia masculina” (andropausia) se sustituye por muchos urólogos por el de “deficiencia parcial de andrógenos en el hombre adulto”  (PADAM, por sus siglas en inglés).

Tomar testosterona, es un peligro porque a pesar de toda “su grandeza”, tiene unos efectos secundarios muy serios, y – paradójicamente- está demostrado que su aporte a veces puede provocar un crecimiento aun mayor de la glándula prostática. La razón estriba en que esta hormona se transforma en dihidrotestosterona y con altos niveles de la misma se influye directamente en el agrandamiento de la próstata. Por tanto- y a priori – si ya se tienen los síntomas de una hiperplasia de próstata estos, podrán empeorar tomando testosterona.De todos modos vamos a explicar lo mínimo imprescindible que se necesita para tomar un suplemento de testosterona.

En primer lugar el hombre tendrá que hacerse una bioquímica de sangre para conocer el  valor del PSA y el nivel de testosterona en su sangre. El PSA (siglas en inglés de antígeno prostático específico) es la prueba que detecta posibles síntomas de cáncer de próstata y es una sustancia proteica sintetizada por las células de la próstata, cuya función es la disolución del coágulo seminal. Una pequeñísima parte de este PSA pasa a la circulación sanguínea y su medición sirve para el diagnóstico, pronóstico y seguimiento del cáncer de próstata. El valor normal del PSA total ha sido fijado entre 0,16 y 4.0 ng/mL (nanogramos por mililitro de sangre. 

En segundo lugar habra que sacar en promedio cuales son  los valores de testosterona en sangre, la cantidad total oscila entre los 1,80 ng/mL y los 8 ng/mL (ng/mL es la abreviación para nanogramos por militro) pero en realidad lo que mas interesa es sacar cual es el porcentaje de testosterona “realmente libre“, lo que se consigue con una Bioquímica de SHBG.

La razón está en que hay dos tipos de testosterona. La primera de ellas está ligada la hormona SHBG. (Globulina fijadora de la Hormona Sexual- GLHS en español) que es una  proteína transportadora y el modo má frecuente de transporte de la testosterona en el cuerpo, siendo también una reserva circulante ya que aproximadamente el  60 al 70% del total de la testosterona se activa cuando se rompe su vinculo con la SHBG. Los hombres mayores o aquellos que beben mucho o tienen desórdenes del tiroides produce relativamente más hormona SHBG, en su cuerpo, y esto reduce la cantidad de “testosterona libre“. El circulo vicioso es que si tienen la  testosterona en niveles bajos también le subirán los niveles de SHBG y muchos medicamentos también afectan a la producción de esta hormona en el hígado, principalmente los sedantes, antihipertensivos, y- como no- nuestros viejos amigos la cerveza y las bebidas alcohólicas.

El otro tipo de testosterona es la que fluye y circula libremente por el torrente sanguíneo y que no está atada a ninguna proteína del suero; esto supone otro 30 a 40% del total de la testosterona en el cuerpo y este segundo tipo está vinculado a otra proteína, llamada albúmina, aunque la testosterona vinculada a la albúmina también resulta ser inactiva. Al final lo que nos interesa es la “testosterona activa  libre” que en un hombre sano solo supone un valor algo mayor del 2% del total de la testosterona que tiene en su sangre. La fórmula para calcular el índice de testosterona libre (TLC) y que proporciona una aproximación de la cantidad de testosterona que no está unida a SHBG (y por lo tanto, biodisponible),se calcula de la siguiente forma: 

TLC= Testosterona total / SHBG

Los valores de SHBG oscilan en el hombre entre los 13,2 y los 89,5 nmol/L y el rango aceptable está en valores mayores del 2% 

Si todo va bien se podrá tomar suplementos de testosterona que se pueden aplicar en parches transdérmicos o en soluciones inyectables. Son mejores las segundas porque los parches a veces provocan irritaciones en la piel, dolores de espalda y otros efectos adversos como calambres musculares, nerviosismo o apnea del sueño. En cualquier caso los suplementos de testosterona siempre exigirán al que los tome el realizar revisiones trimestrales de triglicéridos, colesterol, creatinina, urea, albúmina, PSA y sodio,potasio y calcio en sangre y como la testosterona también es responsable de la producción de glóbulos rojos habrá que controlar el hematocrito (niveles de glóbulos rojos).

Si eres hombre el suplementos de testosterona tal vez te aumente un poco la líbido y la capacidad  eréctil, pero nunca se debe “tomarla por libre ” sino bajo un control médico. El  hombre mayor lo mejor es que se de cuenta de que es totalmente normal que experimente síntomas negativos relacionados con el descenso de la producción de sus hormonas sexuales y no debería tomar testosterona, para intentar vencer en su combate contra el paso del tiempo.

Fuentes:
http://culturacientifica.com/2014/11/09/testosterona/

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/007581.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Hiperplasia_benigna_de_próstata

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