La imagen de portada es la famosa paloma mensajera de nombre ‘Cher Ami’. Su historia fue llevada al cine al estilo de los largometrajes de los estudios Disney en una película de animación española dirigida por Miquel Pujol y estrenada el 19 de junio de 2009.

La paloma ‘Cher Ami’ se convirtió en un héroe nacional de los Estados Unidos cuando el 3 de octubre de 1918 en plena I Guerra Mundial quinientos soldados norteamericanos del denominado “Batallón Perdido” de la 77ª División de Infantería estadounidense quedaron atrapados junto a una colina sin comida ni munición. La artillería americana llegó por la tarde, pero al no saber cual era la situación exacta de sus soldados atrapados comenzó a disparar sin darse cuenta de que estaba usando “fuego amigo” con su propio ejército. Tras los intensos bombardeos de su propio ejército y atacados por los alemanes al final solo quedaron unos doscientos soldados americanos vivos y su comandante, el mayor  Charles Whittlesey, tras mandar dos palomas mensajeras con un mensaje de auxilio que fueron abatidas recurrió a su ‘última paloma’ apodada ‘Cher Ami’ a la que puso una nota con este mensaje: “We are along the road parallel to 276.4. “Our own artillery is dropping a barrage directly on us. For heaven’s sake, stop it.” (“Estamos en un camino paralelo a la 276.4. Nuestra propia artillería está lanzando todo sobre nosotros. Por amor del Cielo, ¡párenlo!” )

Aquella paloma echó a volar, bajo una lluvia de fuego de los soldados alemanes y aunque fue derribada, milagrosamente volvió a emprender el vuelo y en 65 minutos, recorrió las 25 millas, que le separaban del puesto de mando, cayendo sobre la espalda de un soldado mientras se desangraba; tenía un tiro en un pecho y una bala le había cegado un ojo y de su pata izquierda colgaba de un tendón el pequeño cilindro con el mensaje. Así fue como ‘Cher Ami’ logró salvar las vidas de aquellos 200 soldados americanos y se convirtió en un animal famoso que llenó las portadas de todos los periódicos de los Estados Unidos y más tarde formaría parte de muchos poemas e historias,

Por su heroico servicio, a esta paloma se le concedió la ‘Croix de Guerre’ francesa y fue devuelta a los Estados Unidos donde murió en Fort Monmouth, NJ el 13 de junio de 1919, como resultado de aquellas sus heridas. Recibió una medalla de oro a título póstumo y fue incluida en el Salón de la fama de las palomas mensajeras de 1931 organizado por la American Pigeon Fanciers. Actualmente está disecada en el Museo Smithsonian de los Estados Unidos

Cher Ami. Museo Smithsonian

Parece increíble con nuestros actuales sofisticados sistemas de comunicación el pensar que, antiguamente las palomas mensajeras eran el medios para trasmitir comunicados y la historia nos muestra que el uso de estos animales se ha venido haciendo desde hace largo tiempo. Existen registros de su empleo desde el año 2.800 a.C. y en el Egipto antiguo de los tiempos de Ramsés II, ya eran el medio de transmisión que los generales usaban para informar a los faraones. También en la Grecia clásica se sabe que eran empleadas para llevar a las distintas ciudades las noticias sobre los Juegos Olímpicos y hay referencias de que también los persas y los mongoles de Gengis Khan las usaban. Las tropas romanas de Julio Cesar contaban con palomares portátiles para mandar mensajes por medio de palomas en sus diferentes campañas bélicas y también se sabe que fueron utilizadas por los musulmanes en Oriente, en la época de las Cruzadas.

Han sido muchos los servicios prestados por estos sencillos pájaros: fueron las palomas mensajeras las que salvaron a las poblaciones de Harlem y Leyden, cuando fueron sitiadas por los ejércitos españoles de Flandes, entre los años 1572 y 1574 y un miembro de la adinerada familia de banqueros Rothschild llamado Nathan Mayer Rothschild informó por un complejo sistema de palomas mensajeras a los ingleses que se había derrotado a Napoleón en las campos de Waterloo entre el 15 y el 18 de junio de 1815.

Y en este último caso aquellas palomas cubrieron en pocas horas los 362 Km. de distancia que separan Waterloo de Londres lo que no es nada sorprendente porque uno de estos pájaros puede cubrir distancias superiores a los 1.000 kilómetros tanto por tierra como por mar volando a velocidades medias del orden de los 60 kilometros/hora ( 1000 metros por minuto) e incluso a mayor velocidad como se prueba en el vídeo siguiente en dónde puede verse como una paloma adelanta a un vehículo que circula a 100 kilómetros por hora por la autopista A2, entre Ámsterdam y Utrecht.

El nombre de la paloma mensajera es Columba livia domestica, y se trata de una variedad de la paloma bravía que ya posee un gran poder de orientación porque al anidar en paredes rocosas y tener que buscar su comida en los campos cercanos debió evolucionar su sistema cerebral de orientación para saber volver a su nido con la comida para sus pichones pero en la paloma mensajera esta evolución ha sido mucho más sofisticada ya que sabe encontrar el camino de regreso al lugar donde siempre ha vivido desde puntos geográficos que puede encontrarse muy lejanos

Se han hecho muchos experimentos para entender cómo las palomas mensajeras son capaces de regresar a su palomar después de ser soltadas en un lugar muy distante.

En uno de ellos se colocó a un grupo de palomas un control de latón y a otro un imán y fueron soltadas en días soleados y nublados. Los resultados se muestran en la imagen en donde la línea de puntos indica la orientación correcta hacía su palomar; la tendencia direccional, de todos los pájaros de cada grupo de prueba se representa con una flecha y el resultado fue que las palomas que llevaban imanes se orientaban mejor que las palomas sin imanes.

Sin embargo pasó una cosa muy curiosa y es la de que ambos grupos de palomas (tanto las que llevaban imanes como las que no) se desorientaban si volaban bajo un cielo nublado y no lo hacían cuando el sol era visible. Para entender esto, en 1949, Gustav Kramer y sus estudiantes del Instituto Max Plank de Biología Marina de Wihelmshaven, en Alemania, pusieron a una paloma en una jaula circular con unos recipientes de comida idénticos que estaban colocados a intervalos regulares alrededor de su periferia. Con esto pudieron demostrar que el animal podía ser fácilmente entrenado para ir hacia un recipiente de comida en una dirección determinada (por ejemplo hacia el noroeste) incluso si se giraba la jaula y se cambiaba el paisaje circundante y descubrieron que la capacidad de la paloma para determinar una dirección dependía de que el pájaro fuera capaz de ver el sol ya que bajo un cielo cubierto elegía los recipientes de comida al azar

Conocido esto se planteaba una nueva incógnita: si las palomas eran capaces de utilizar el sol como una brújula para determinar la dirección de su vuelo, deberían entonces de saber compensar el cambio en la posición aparente del sol durante el día ya que- por ejemplo- en el Hemisferio Norte el sol sale por el este, se mueve al sur a mediodía y se pone por el oeste por lo que si el ave tuviera que volar hacia una dirección particular, no podría limitarse a seleccionar un ángulo constante de vuelo con respecto al sol sino que debería de cambiar el ángulo relativo unos 15 grados por hora, (que es la velocidad media de cambio de la posición del sol durante el día). En pocas palabras, estas palomas mensajeras tendrían un sentido exacto del tiempo con la posición del sol en el cielo que les permitiría elegir la dirección del vuelo utilizando el sol como brújula.

Esta hipótesis del ‘arco solar’ fue propuesta por G. V. T. Matthews, de la Universidad de Cambridge, en 1950 indicando que las palomas podían obtener únicamente del sol toda la información requerida para determinar su vuelo. Por ejemplo, si una paloma era liberada a mediodía en un sitio desconocido al sudoeste de su palomar, el pájaro observaría el movimiento del sol y rápidamente extrapolaría el arco solar en el cielo hasta la posición de mediodía: luego comparara la altura del sol a mediodía con el recuerdo de la altura del sol a mediodía que tenía cuando estaba en su casa, y así si el ave estuviera al sur de su hogar, el sol estaría más alto en el lugar de su liberación y la paloma sabría que debería volar hacia el norte para-que el sol apareciese más bajo. Es decir que para determinar el desplazamiento este-oeste, la paloma compararía la posición del sol en el lugar de liberación con la posición que el sol debería tener en sus recuerdos.

Con esto se puso de manifiesto que estos pájaros podrían tener un ‘reloj interno’ que les informaría de que si en su hogar era mediodía al ver el sol en el lugar de su liberación a menor altura les avisaría de que debían de volar hacia el este. Combinando las dos desviaciones; el ave sabría entonces que debería comenzar a volar hacia el nordeste para alcanzar la dirección de su palomar.

William T. Keeton quiso saber mas sobre este “reloj interno” de las palomas mensajeras y puso a una de ellas en una cámara de aislamiento para probar su capacidad sensorial. A la misma le colocó dos electrodos con unos cables que le producían un pequeño shock eléctrico y otros dos cables conectados a unos electrodos que recogían los latidos de su corazón. La paloma estaba sujeta por una especie de arnés que le impedía moverse y al pájaro se le daba el shock eléctrico tras un ‘estímulo específico’, que bien podía ser un cambio en la potencia de un campo magnético inducido, un cambio de la presión atmosférica o un cambio en el plano de polarización de la luz que incidía sobre su ojo. Cómo el shock se le daba a la paloma unos segundos después de terminar el estímulo, el mismo hacia latir su corazón mas deprisa pero se comprobó que la paloma era capaz de apreciar los cambios en el estímulo, antes de recibir ese shock ya que su corazón empezaba a latir más deprisa al comienzo del mismo. Con este experimentos se demostró que la paloma mensajera era capaz de percibir las pequeñas fluctuaciones de la presión atmosférica e- igual que las abejas- podía detectar también cambios en el plano de luz polarizada.

Y siguieron las pruebas más para detectar el curioso GPS de las palomas mensajeras: algunas de ellas dieron respuestas tan curiosas como que tapando el ojo izquierdo de la paloma la misma se orientaba perfectamente, mientras que si se tapaba su ojo derecho su orientación dejaba de ser exacta, pudiendo llegar a perderse en más de una ocasión. La idea era que si el reloj interno de las palomas se manipulaba, y se establecía un régimen de luz artificial distinto al natural del sol, se producían desvíos en su rumbo de vuelta  a casa. Pero aunque la posición solar parecía ser un factor clave no se explicaba cómo era posible que, debidamente entrenadas, las palomas eran capaces de volar y encontrar su camino de vuelta a su palomar incluso volando de noche.

Por eso otros investigadores sugirieron que el pájaro podría comparar unas determinadas características del lugar dónde se encontrase con las características almacenadas en su memoria sobre el lugar donde nació, y eso supondría un sistema de navegación olfatoria similar al que sigue un salmón en el mar para encontrar el río donde vio la luz y finalmente se ha encontrado la verdadera explicación del GPS de las palomas mensajeras: ellas pueden percibir las irregularidades del campo magnético de la Tierra. Las variaciones en el ángulo de ese campo magnético les ayudan a determinar su posición. Es decir el GPS de estas aves consiste en su capacidad de detectar las variaciones del campo magnético de la tierra.

Recientemente dos investigadores del Baylor College of Medicine, Le-Qing Wu y David Dickman, han identificado las respuestas neuronales en el tronco encefálico de una paloma mensajera y las mismas muestran que el cerebro de estas aves codifica la información magnética. Se trata de una especie de ‘brújula biológica’ y su informe apareció en The Science Express

El experimento lo hicieron construyendo un cuarto oscuro con un sistema de electroimanes en tres dimensiones que les permitía “oscurecer” el campo magnético de la Tierra y crear alrededor de la paloma uno nuevo campo , diseñado por ellos. Luego registraron la actividad cerebral de la palomas mientras se cambiaba el campo magnético. Así fue como descubrieron que había 53 neuronas en el tronco encefálico de estas aves que registran la dirección, la intensidad y la polaridad del campo magnético, cualidades que son necesarias para derivar un modelo interno que representa el rumbo direccional y la ubicación de la geosuperficie.

En la figura anterior, la parte izquierda representa un diagrama del campo magnético terrestre mostrando cómo las líneas del campo (representadas por flechas) intersectan la superficie terrestre, y como el ángulo de inclinación (ángulo formado entre las líneas del campo y la Tierra) varía con la latitud. En la parte derecha aparecen representadas cuatro características de los vectores de este campo geomagnético que podrían proporcionar información sobre su posición geográfica a nuestros animales.

Las neuronas del tronco encefálico de la paloma codifican un vector geomagnético que puede ser computado por el cerebro del ave para conocer su posición y dirección. El componente de elevación del vector geomagnético proporcionaría la latitud, el componente azimut del vector podría ser usado como una brújula magnética para obtener la dirección del destino. Asi es como la paloma mensajera sería capaz de distinguir diferentes valores de inclinación del campo y podría determinar la latitud en la que se encuentra.

Pero, ¿dónde tienen las palomas los receptores magnéticos para orientarse? Sé pensó en un principio que eran las células con magnetita que tienen en su pico que iban conectadas con el nervio trigémino.

Imagen de resonancia magnética nuclear del pico de una paloma

Fuente

Pero en el año 2012 un grupo de investigadores austriacos, encabezado por Treiber, demostró que esos grupos de células ricas en hierro no son neuronas sensibles al campo magnético, sino macrófagos (células de defensa) por lo que sigue siendo un misterio la capacidad de orientación de estas aves. Algunos dicen que tal vez se encuentre en su oído interno pero el GPS de las palomas mensajeras sigue siendo un misterio

Fuentes:

Gorman, J. (2012) Study Sheds Light on How Birds Navigate by Magnetic Field.

Treiber CD, Salzer MC, Riegler J, Edelman N, Sugar C, Breuss M, Pichler P, Cadiou H, Saunders M, Lythgoe M, Shaw J, Keays DA. (2012) Clusters of iron-rich cells in the upper beak of pigeons are macrophages not magnetosensitive neurons.

Walcott, C. (1996) Pigeon homing: Observations, experiments and confusions.

William T. Keeton. La orientación de las palomas

Acerca de mrjaen

La curiosidad es lo que me mueve a escribir

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s