Una de las visitas obligadas en Estambul es el Palacio de Topkapi, que fue el hogar de los sultanes otomanos y de su corte hasta mediados del siglo XIX, y que tras la abolición de la monarquía otomana en 1922 fue convertido en museo. Allí se encuentra el famoso “mapa de Piri Reis” (dedicado a Solimán el Magnífico) una carta geográfica incrustada en un trozo de piel de gacela de 90 x 63 cm. delineada en nueve colores que muestra unos contornos del océano Atlántico, parte de América Central y del Sur, las islas Antillas, el suroeste de Europa y el África occidental.

 
 Fuente de la imagen  

Las tres líneas de su título en árabe nos dicen que su autor compiló este mapa en Gelibolu, en el año 919 AH del calendario islámico, (que corresponde a nuestro 1.513 d. C. es decir veinte años después del “descubrimiento oficial de América“) y que era “sobrino de Kemal Reis” (un corsario turco y almirante otomano). Su nombre era Piri Ibn Haji Memmed o Piro Muhyi ‘I Din Re’is (más conocido como Piri Reis), en su tiempo un lingüista consumado que hablaba griego, Italiano, español y portugués y también un reputado erudito de la navegación. En realidad el mapa es solo un fragmento porque, por estar rasgado, se sospecha que debió también de contener datos de Europa, Asia y Australia. 

 La zona sombreada es el “mapa de Piri Reis” y la línea de puntos es el área de un segundo mapa 

Este mapa se encontró el 2 de noviembre de 1929, en unos trabajo de catalogación de objetos de la Biblioteca del Serrallo de Estambul y desde el primer momento sorprendió a los investigadores. En primer lugar porque se trataba de una carta geográfica realizada al “estilo europeo” con líneas que surcaban el Atlántico como “líneas de rumbo ” (típicas de las cartas de los marineros medievales tardíos) y también por su novedosa delineación con profusas representaciones de naves bellamente dibujadas, acompañadas de inscripciones). Esto último fue lo que causó más sorpresa porque al tratarse  “de un mapa turco”  no cumple la prohibición de la religión islámica de colocar “objetos vivos” en obras de arte, pero lo que más sorprendió a todos fue el hecho de mostrar zonas de la Tierra que se pensaba que no estaban descubiertas en los tiempos de su confección, como las islas Malvinas o la cordillera de los Andes, e incluso algunos llegaron a decir que en el mismo aparecían regiones de la Antártida ahora ocultas bajo el hielo (este continente no fue descubierto hasta 1818) 

Por eso, y sobre este mapa se ha escrito mucho, y se han elaborado distintas teorías sobre su origen. Unas que lo consideran como una “cartografía inexplicable” y adelantada a su tiempo- es decir, eso que llamamos un  “Oopart” (Out of Place Artifact u “objeto fuera del tiempo” ) y otras que lo consideran simplemente “como un magufo” . Entre estas últimas recomiendo la lectura de este  estupendo artículo  del año 2010 en el que se desmontan muchas de las teorías que se empeñan en atribuir el origen de este mapa incluso a “fuentes extraterrestres“. 

Me encuentro entre los partidarios de esta última opinión, pero el objetivo de este artículo no es el de argumentar a favor o en contra de algunas de estas teorías sino el comentar “las curiosas notas” que aquel almirante del siglo XVI escribió en su mapa . Se trata de 24 notas marginales escritas en turco y con caligrafía arábiga que nos cuentan muchas historias y datos geográficos sobre  las islas y costas que en este mapa figuran.

Por ser un tema extenso voy a dividir este ariculo en dos partes.En esta primera vamos a tratar de las partes del mapa referidas a América Central, el Caribe y las islas Antillas, y en la siguiente hablaremos de las costas Sudamérica, la Patagonia argentina, el océano Atlántico, la “supuesta Antártida”, el suroeste de Europa y el África occidental.

Así que empecemos.

La creación de este mapa se gestó en el contexto histórico del interés del soberano otomano Selim I (1512-1520) en conocer los descubrimientos de las “nuevas tierras” de los navegantes españoles y portugueses. Aquellos últimos ya habían llegado hasta el Océano Índico y entrado en contacto con el imperio persa, (tradicional adversario de los otomanos) y aquel sultán quería conocer si los navegantes castellanos también estaban en condiciones de llegar a Asia por la nueva ruta abierta por Colón en 1492.

El “golpe de suerte” de Piri Reis vino cuando en una campaña naval contra Venecia en 1501, una flota turca capturó a un buque español en el Mediterráneo, resultando  que uno de los prisioneros  era un marinero que había hecho tres viajes a las Indias con Cristóbal Colón y que llevaba consigo una carta marítima de aquel navegante. Se trataba de un mapa que mostraba una parte del “nuevo mundo” recién descubierto.  

Como Piri Reís era un gran cartógrafo, se fue a la Biblioteca Imperial de Constantinopla y localizó allí ocho mapas de Ptolomeo, un mapa árabe de la India, cuatro nuevos mapas de mar portugués de Sind, Hind y China y con estos viejos mapas y el mapa colombino de América incautado al marinero español hizo un “puzzle cartográfico” reduciéndolos todos a la misma escala. Aquel turco admiraba tanto al navegante genovés descubridor de América que llamó a su mapa: “mapa de Colón” y cuando presentó el mismo al sultán a este le encantó tanto, que lo nombró almirante de la flota turca. 

¿Y eran fiables las fuentes de Piri Reís ? Pues si. En 1492 Christopher Columbus pasó a la historia como el descubridor de las Américas pero su proyecto ya había sido intentado antes con el rey de Portugal por un cartógrafo llamado Lee Toscanelli. El secreto  de Colon era que aquel navegante “sabía muy bien a dónde iba” y aunque nunca sabremos cuáles fueron las fuentes cartográficas que utilizó, existen abundantes referencias que nos indican que el genovés disponía de documentos que le indicaban que “había lugares y tierras nunca vistas” en aquel tiempo. 

Los documentos relativos a las primeras expediciones descubridoras de América por la Corona de Castilla contienen muchas referencias a mapas y “cartas de marear” de prestigiosos cartógrafos como Andrés de Morales o Juan de la Cosa pero también nos hablan de mapas y apuntes cartográficos realizados por tripulantes anónimos en muchos antiguos viajes. En uno de ellos (citado por Antonio de Fuentes y Guzmán) se nos habla de un piloto llamado Alonso Sánchez de Huelva que al parecer entre 1476 y 1477 navegó en una carabela que iba de Guinea hacia Inglaterra y que fue sorprendida por una fuerte tormenta. Los poderosos vientos alisios desviaron aquella nave hacia el Caribe y sus tripulantes registraron perfiles, leguas y distancias, elaborando un mapa de aquellas extrañas regiones. El retorno de la desconocida carabela parece ser que se produjo hacia 1478 y la “privilegiada información”  de aquel piloto parecer ser que llegó a manos de Colon cuando él tenía unos 27 o 28 años y así fue como el mismo supo que navegando por el mar Tenebroso hacia poniente encontraría tierras lejanas.

En cuanto a los viejos mapas usados por Piri Reis (algunos de lo cuales venían del siglo VI antes de Cristo) no me cabe la menor duda de que también contenían “información muy fiable“. En una muy remota antigüedad parece ser que existieron civilizaciones con conocimientos de astronomía o física que pudieron permitir el elaborar mapas muy precisos de la tierra. Es la línea de investigación del pasado remoto de las culturas humanas, que ha desarrollado el historiador Charles H. Hagood (1904 – 1983), profesor de Historia del Springfield College en New Hampshire, en su obra “Los Mapas de los Antiguos Reyes Marinos. Evidencia de Civilización avanzada en la Edad del Hielo” (Maps of the Ancient Sea Kings. Evidence of Advanced Civilization in the Ice Age, 1966) en donde sostiene que hubo civilizaciones con altas habilidades marineras y que en muchos antiguos mapas sus autores utilizaron la proyección de trigonometría esférica (“Los Antiguos Reyes Marinos”, pag. 145). 

Repasemos ahora las notas del trozo de mapa de Piri Reis de la siguiente imagen tomada del libro “The Oldest Map of America,” del profesor Dr. Afet Inan. Ankara [1954, pp. 28-34.]

Las Costas americanas. El Caribe y Centroamérica. (Textos I-II-III-IV- XIV- XV- XVI- XVII – XVIII con aclaración en Texto VIII- V y VI)Una zona que representa a esta parte geográfica actual

 
Que Piri Reis veía así

 
Como antes comentamos la principal fuentes que uso Piri Reis para dibujarla fueron unos mapas de Colón de su primer viaje

  
 Texto I

El Texto I es un fragmento difícil de interpretar, pero debe de corresponder con la llegada de Colón a Cuba. Dice más o menos esto: “hay una especie de tinte rojo llamado vakami, que no se observan al principio, porque es a distancia… las montañas contienen los minerales ricos…. Algunas de las ovejas tienen lana de seda.”

Cuba, se nos muestra en su mapa como un continente, que es exactamente lo que señaló Colón en su documento del 12 de junio de 1494 registrado ante el notario público de su barco, Fernand Pérez de Luna, sin embargo esta zona del mapa caribeño es bastante inexacta. 
  Texto II

En el Texto II Piri Reís nos escribe: “en este país hay nativos y toda su población va desnuda” y nos presenta una isla grande con un loro posado sobre una esquina. Se trata de la isla de Hispaniola (La Española) que Colón descubrió en su primer viaje. Esta isla, actualmente está ocupada por las naciones de Haití y la República Dominicana, y fue el primer lugar del Nuevo Mundo donde los españoles formaron una colonia (marcada por tres torres en su mapa) y sirvió de base logística para la conquista de la mayor parte del Hemisferio Occidenta. La forma de esta isla no se corresponde con su forma real actual y la razón se debe a que Piri Reis la copió de Colón  y aquel navegante la había pintado tal y como figuraba en las representaciones de Marco Polo y en los mapas medievales de Toscanelli). Se trataba de la legendaria isla de Cipangu en Japón que era la que Colón, pensaba que había encontrado.

 La isla bajo la Hispaniola es Puerto Rico y en el mapa vemos las costa continentales de Centroamérica con Las Antillas, Colombia y la curva que forma el Golfo de Darién y las costas atlánticas de Panamá, Costa Rica y Nicaragua 

  Texto III

En su Texto III Piri Reis nos dice: “esta región es conocida como el Vilayato de Antilia. Es en el lado donde se pone el sol. Dicen que hay cuatro clases de loros, blanco, rojo, verde y negro. La gente come la carne de los loros y su tocados están hechos de plumas de loros. Hay también allí una piedra muy dura que se asemeja al jaspe negro, y que la población utiliza como si fuera un cuchillo. Que es muy difícil… [ilegible]. Nosotros vimos la piedra

Más adelante aclaró este punto esto en su libro “Babriye” (Libro de las Materias Marinas un atlas náutico de aquel marino otomano) cuando escribió : “En las naves enemigas que capturamos en el Mediterráneo, encontramos un tocado de estas plumas de loro y también una piedra que se asemeja a la piedra de toque” 

Sin embargo Las Antillas no se muestran como islas (igual que Cuba) porque eso era lo que Colón pensaba. Por eso él llama a Centroamérica “Vilayato de Antilia” (condado de Antilia). 

  Texto IV

En el Texto IV Piri Reis nos escribe una especie de “curriculum personal” indicando: “este mapa fue dibujado por Piri Ibn Haji Mehmed, conocido como sobrino de Kemal Reis, en Gallipoli en el mes de Muharrem del año 919″. Hay que decir que el año 919 de la hégira, corresponde a unas fechas comprendidas entre el 9 de marzo y el 7 de abril del año 1.513 de la era cristiana.

  Texto XIV 

En el Texto XIV Piri Reis nos cuenta una curiosa leyenda medieval que hace referencia a la  isla de San Brandán un monje irlandés del siglo VI, que hizo un legendario viaje al interior del océano Atlántico y celebró una misa en un momento dado… encima de una ballena. Dice el marino: “se cuenta que en la antigüedad un sacerdote llamado Sanvolrandan viajó por los siete mares. Atracó sobre este pez al creer que se trataba de tierra firme y prendió fuego sobre él. Cuando el lomo del pez se puso a arder, se zambulón hacia las profundidades. El antes mencionado Sanvolrandan tuvo que volver a su barco y huir. Este incidente no lo narran los infieles portugueses, y está tomado de un antiguo Mappae Mundi“.

El incidente está tomado posiblemente de un texto del siglo X titulado “Navigatio Brendani” y dibuja la mítica isla que se dice que se encontraba al oeste de las Canarias también conocida como “isla de San Borondon
  Texto XV

Una característica de este mapa es el número de islas. la mayoría de ellas con rica fauna. Están dispersadas por el Atlético y muchas ya estaban en mapas de la Alta Edad Media (de hecho aparecen en un globo terráqueo de Martín Behaim de 1492). Piri Reis escribe en su Texto XV : “han dado el nombre de Undizi Vergine a estas islas pequeñas, es decir, las Once Vírgenes“. 

Se trata de las hoy conocidas como Guadalupe, Antigua. Barbuda, Dominica, St.Kitts, Martinica, St.Lucia, St.Vicent, Barbuda, Trinidad&Tobago y Granada y el hecho de que se refiera a ellas en italiano muestra que Piri Reis se basó para citarlas en un mapa precolombino  

  Texto XVI 

Nos dice en el Texto XVI: “llaman a esta isla Antilla. Hay muchos monstruos, loros y troncos hay allÌ, pero no está habitada por nativos“.  En realidad se está refiriendo a la isla de Trinidad, cuyo nombre indígena era Kairi o Leré ( tierra de los colibríes) descubierta por Colón el 31 de julio de 1.498

  Texto XVII 

En el Texto XVII junto a un bonito dibujo de un barco nos habla sobre barcos portugueses que llegaron a estas costas y afirma: “este barco fue llevado por una tormenta a través de estas costas. Su nombre fue Incola di Giuvan. Esta escrito en su mapa que la mayoría de estos rÌos tienen oro en su lecho. Cuando desciende el nivel del agua, se recoge mucho polvo de oro que esta mezclado con la arena. En su mapa [aquÌ se corta]” 

  Texto XVIII

Y en el Texto XVIII da más datos : “se trata de la barcaza de Portugal que encontró una tormenta y vino a esta tierra. Los datos se escriben en el borde de este mapa”. Esos datos están en el Texto VIII que se encuentra en la parte inferior derecha del mapa 

  Texto VIII 

y que dice: “de camino a la provincia de Hind, un barco portugués halló un mal viento que soplaba desde la costa. El viento de la costa [parte incomprensible] al barco. Después de que una tormenta los llevara hacia el sur, los portugueses vieron una playa frente a ellos y fueron a ella [parte incomprensible]. Vieron que ese lugar era bueno para atracar. Echaron su ancla y se aproximaron a la playa en botes. Había indÌgenas andando, y les lanzaron flechas con punta de espina de pez. Estuvieron allí ocho dÌas y comerciaron con aquellas gentes mediante signos. El barco que llegó a esas tierras escribió sobre ellas. Dijeron que el barco, sin llegar a Hind regresó a Portugal, donde al volver dio toda esta información. Describieron sus costas en detalle. Las habÌan descubierto”

  Texto V

En el Texto V el almirante nos describe en un largo pasaje el primer viaje de Colón y sus dificultades para la obtención de patrocinio. Dice así:”estas costas son llamadas Playas de la Antillas. Fueron descubiertos en el año 896 del calendario árabe . Se cuenta que un genovés infiel, de nombre Colón, fue quien encontró estos lugares. Es sabido que en manos de Colón hubo un libro en el que se afirmaba que, al final del Mar de Occidente (el océano Atlántico) había costas y archipiélagos, y toda variedad de metales y piedras preciosas. El antes mencionado, que había estudiado en profundidad el libro, refirió estos conocimientos a los Grandes de Génova y les dijo: “Dadme un par de barcos,dejadme marchar y descubrir esos lugares”. Ellos le respondieron: “Oh, hombre inútil, acaso puede hallarse el fin del Mar de Occidente? Sus exhalaciones están plenas de oscuridad.” Colón, el citado, al comprender que no recibiría ninguna ayuda de Génova, decidió ir a presentarse ante el rey de España para explicarle el asunto y todos los detalles. Este rey también respondió al principio como los genoveses, pero al final le dio dos barcos muy bien armados y equipados. Y le dijo a Colón antes de enviarle al Mar de Occidente: “Si todo ocurre como has anunciado te nombraré almirante de esas tierras todas”. Sucedió que Gazi Kemal tuvo un esclavo español que le dijo haber estado con Colón tres veces en esas tierras [ aquí una referencia al marinero capturado en 1501] Le refirió esto: “Primero alcanzamos el estrecho de Gibraltar, desde ahí en línea recta entre las dos [parte incomprensible]. Habiendo hecho una travesía de cuatro mil millas vimos una isla enfrente de nosotros. Las olas dejaron paulatinamente de hacer espuma. El mar se calmó y la Estrella del Norte fue difuminándose paulatinamente hasta hacerse invisible.Dijeron que las estrellas de esa zona no tienen el mismo orden que las de aquí. Se las ve en distintas posiciones. Atracamos en la isla que habíamos visto durante la travesía. Los pobladores de nos acercaron y nos dispararon sus flechas, pero al fin nos permitieron pisar tierra y pedirles información. Tanto los hombres como las mujeres lanzaban sus flechas con las manos. Las puntas estaban hechas con espinas de peces, y todos los habitantes iban y muy [parte incomprensible]” Viendo que no era posible tomar tierra en esa costa, cruzaron al otro lado de la isla donde vieron una barcaza. Los de esta, al verles a ellos, huyeron y se internaron corriendo en la tierra. Los españoles tomaron la barcaza y comprobaron que en el interior había trozos de carne humana. Aquellas gentes de la isla pertenecían a una tribu que iba de isla en isla capturando otros hombres para comérselos.. El citado Colón vio otra isla más, se acercó a ella y comprobó que allí vivían gigantescas serpientes. Evitaron atracar en esa costa, aunque permanecieron diecisiete días allÌ. Los habitantes de esta isla vieron que no les llegaba daño alguno de aquel barco, les llevaron pescados en sus pequeñas embarcaciones. Los españoles estaban complacidos y les regalaron cuentas de vidrio.Parece que Colón había leído en su libro que en la región eran muy apreciadas las cuentas de vidrio. Al verlas, los habitantes les llevaron más pescado. Los españoles les dieron entonces más cuentas. Un día vieron oro en la mueca de una nativa, lo cogieron y les dieron más cuentas de vidrio a cambio. Les pidieron más oro. “Os daremos más de estas cuentas”, les dijeron. Así lo hicieron, trayéndoles mucha más cantidad de oro. En sus montes, parecía que había minas de ese metal precioso. Un día vieron asimismo perlas en las manos de una persona. Vieron que, cuando les daban cuentas de vidrio, los indígenas les traían muchas perlas. Las perlas estaban en las playas de esa isla, bajo el agua, a una profundidad de una o dos brazas. Los españoles cargaron también su barco con muchos troncos y se llevaron a dos nativos que presentaron ese mismo año al rey de España. Pero Colón, al ignorar el lenguaje de estas gentes, se comunicaba mediante signos, y después de este viaje, el rey de España envió sacerdotes y cebada, para enseñar a los indígenas como sembrar y cosechar y convertirlos a su religión cristiana. Ellos no conocían ninguna clase de religión. Andaban desnudos y yacían como animales. Estas regiones han sido ahora abiertas a todos y se han hecho célebres. Todos los nombres que marcan los lugares en las citadas islas y costas fueron dados por Colón, y esos enclaves deben ser conocidos por estos nombres. También fue Colón un gran astrónomo. Las islas y costas de este mapa se han recogido del mapa de Colon

Aquí nos encontramos con la primera nota polémica de Piri Reís cuando nos dice que las tierras americanas: “fueron descubiertas en el año 896 del calendario árabe”. Eso supone el año 1485 del calendario cristiano o sea siete años antes del viaje de Colón. Como ya antes cite, existen citas de mapas de viajantes anónimos a aquellas costas  entre 1476 y 1477 por lo que afirma Piri Reís podría ser posible.

  Texto VI

En el Texto VI Piri Reis continúa con su currículum y nos cuenta cómo elaboró su mapa: “esta parte muestra el modo en que fue dibujado este mapa. No existe otro mapa igual en este siglo, ni lo hay en manos de nadie. Lo ha dibujado la mano de este pobre hombre y ya está finalizado. Lo ha hecho de unas veinte cartas y mapamundis, que en los tiempos de Alejandro, señor de los Dos Cuernos, fueron dibujados. Muestran las zonas habitadas del mundo. Los arabes denominamos jafariye a estas cartas. De ocho jafariyes de este tipo, un mapa arabe de las Indias y de los mapas de cuatro portugueses que muestran los paÌses de Sint, Hind y China dibujadas geométricamente, y también de un mapa hecho por Colón en la región occidental de la que he hablado. Efectuando la reducción a una misma escala de todas estas cartas, he alcanzado esta forma definitiva. AsÌ, este mapa es tan correcto y exacto para los siete mares como el mapa de nuestros paÌses se considera correcto y exacto por los hombres de la mar

La vida y los trabajos de Piri Reis nos muestran la Edad de Oro de la civilización turca en la historia. Piri fue un hombre que con la exuberancia visual de su mapas y las historias que aletean tras sus trazos motiva al observador al asombro

(Continuaremos la semana que viene….)

Acerca de mrjaen

La curiosidad es lo que me mueve a escribir

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  1. Gabriel Tamayo dice:

    Te gusta adentrarte en los misterios del pasado. Muy interesantes eso enigmas sobre Colon y las cartografías de la época. Un abrazo Manolo.

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