La acuarela es un tipo de pintura que se realiza con colores diluidos en agua. El pigmento se aplica mezclado con una pequeña cantidad de agua, y al evaporarse la misma, el mismo queda en el papel de una manera tan diáfana que permite que el fondo blanco de ese papel quede a la vista bajo la pintura. Eso proporciona a esta técnica pictórica una excepcional transparencia y luminosidad y produce obras imposibles de conseguir por ningún otro medio. Por eso la pintura a la acuarela goza de tanta popularidad y los artistas la utilizan para los temas más diversos. Como ya dijimos antes, la clave está en el agua, que es la protagonista absoluta de este arte y por eso “acuarela“, deriva del latín “aqua“.

La acuarela basada en el “papel” surgió en China hacia el siglo I a.C. En aquel país surgió un tipo de pintura denominada “Shuimo huna“, una frase que viene de los términos agua (“shui”) y tinta (“mo”). La antigua danza del pincel, fue una técnica ancestral que se desarrolló en China hacia el siglo V durante la dinastía Tang (618-907) y que tuvo su desarrollo con el maestro Wu Daozi (Wu Tao-tzu) (710-780) un artista de la corte imperial que pasó la mayor parte de su vida realizando pinturas murales para los templos de la zona de Chang-an ( la mayor parte de ellos destruidos durante la persecución del budismo en el 845) y que configuran pinturas de inspiración budista y taoísta.

  
Los 87 Celestiales. Pintura de Wu Tao-tzu Fuente: http://www.oocities.org/es/jardindelosinmortales/articulos/pinturas/wudaozi.html

También tuvo su influencia el pintor Wang Wei (701- 761) que es considerado como el mejor pintor de la dinastía T’ang, aunque, desgraciadamente, no queda ni rastro de su obra original.
  
Reproducción del cuadro “Pájaro Profeta”. Pintura de Wang Wei.”Colección de arte oriental”. José A. Giménez Mas

La técnica de la acuarela es muy antigua y los primeros trabajos con sistemas similares en los que se utilizaba agua mezclada con pintura datan del antiguo Egipto. En la Dinastía IV  entre el 2613 y el 2498 a.C. en la Mastaba de Nefermaat y Atet en Meidum se hizo la siguiente pintura de 172 x 27 cm. en estuco pintado. Son las famosas “ocas de Meidum” de la época del faraón Snofru que representa en la capilla de Atet a estas aves y que fueron realizadas con una técnica pictórica similar al fresco con un fondo de tono azulado y una policromía que parece poner las bases de lo que vendría después.
  
Y lo que vino fue aquella técnica surgida en el siglo XVI que se empleada para pintar sobre los muros y en la que se utilizaba como superficie una capa de yeso mojado y que se llamó la “pintura al buon fresco“. Consistía en una especie de aguada basada en una lechada de cal que llevaba los pigmentos mezclados y que se aplicaba sobre el revoque todavía húmedo del muro. Al secarse la humedad el pigmento quedada firmemente integrado en la pared (igual que le pasa a la acuarela con el papel) y el ejemplo más famoso es la Capilla Sixtina con mas de mil metros cuadrados realizada entre los años 1508 y 1512 por el gran artista Miguel Ángel
  
La acuarela, como tal evolucionó desde China y fue introducida en Japón alrededor del siglo XIII donde, inspirados por los maestros chinos, se desarrolló una técnica similar a la misma (ejecutada con tinta) denominada “Sumi-es ” con pintores como Musō Soseki, (en japonés 夢窓疎石) (1275 – 1351). Aquella antigua técnica tenía como soporte principal el papel de arroz y el artista utilizaba tinta negra, presentada en pequeños bloques sólidos que se frotaban sobre una piedra plana, mientras se iba mezclando el agua hasta lograr la intensidad buscada.

  Pintura japonesa antigua

Con la introducción del papel en occidente por los árabes a mediados del siglo XII en la Europa medieval y para la decoración de códices manuscritos, empezó a emplearse la técnica de usar pigmentos solubles en agua que se aglutinaban con un densificador derivado del huevo. Posteriormente surgieron otros tipos de pinturas opacas solubles en agua como el gouache (también conocido como tempera) que era una técnica pictórica similar a la acuarela pero con sus colores más espesos y diluidos en agua o cola arábiga y mezclados con miel. Aquella técnica fue la empleada por los miniaturistas medievales y aún se sigue usando en la actualidad.

Fue por aquel tiempo cuando aparecieron las primeras  “verdaderas acuarelas” que fueron las que hizo el gran maestro alemán Alberto Durero (Albrecht Dürer 1471-1528) sobre temas de historia natural para los libros de sus viajes, con dibujos detallados de plantas y animales 

  
 Liebre joven Alberto Durero 1502.Acuarela y Gouanche sobre papel. 25,1 x 22,6 . Museo Albertina. Viena 

Pero con la pintura al óleo iniciada de la mano de los maestros flamencos disminuyó un poco el interés por la acuarela y en los finales de los siglos XVI y el XVII esa técnica quedó relegada para hacer “bocetos preliminares” de cuadros, si bien hubo algunos artistas que la utilizaron para sus miniaturas como Rowland Lockey (1565–1616) y un afamado miniaturista británico llamado Nicholas Hilliard (1547–1619) 

  
Autorretrato Nicholas Hilliard 1577. Fuente:Wikipedia 

Lo mas empleado en aquellos tiempos era la acuarela en monocromo, que usaba el llamado “bistre“, un pigmento marrón oscuro e intenso marrón que se obtenía de la mezcla de hollín con tinta del calamar. Era un recurso muy apropiado para crear expresivos efectos atmosféricos de nubes y cielo, y llegó a pensarse que era el utilizado por Rembrandt (Harmenszoon van Rijn 1606 -1669) aunque mas tarde los técnicos del museo Metropolitan de Nueva York, descubrieron que lo que este maestro utilizaba para sus aguadas era tinta de agalla, una sustancia que se fabricaba con hojas de roble y sales de hierro
  Rembrandt. Río con árboles (h. 1654-56). París, Museo del Louvre. Pincel y aguada marrón. Fuente: http://lineaserpentinata.blogspot.com.es/2011/05/dibujos-de-rembrandt.html?m=0

Al principio los acuarelistas seguían la tradición holandesa de aguadas monocromáticas pero pronto la cosa cambio y la acuarela se libró de aquellas ataduras y empezo a despegar en Inglaterra y Francia en el siglo XVIII. apoyada por la notable mejora de la calidad del papel y los nuevos pigmentos que llegaban a los puertos procedentes de todas las partes del mundo. Era la época del romanticismo, y se glorificaba la naturaleza y la belleza natural y aquella técnica era ideal para representar los temas románticos de cielos tormentosos, niebla, bruma y espesos follajes. La innovación colorista con hermosos cielos al atardecer se la debemos a Paul Sandby un pintor inglés, nacido en Nottingham en 1730 y fallecido en Londres en 1809 que-enviado por el duque de Cumberland– viajó por el Norte de Escocia con la misión oficial de levantar planos y aprovechó aquel tiempo para representar en acuarelas los románticos paisaje con que se encontraba 
  Castillo de Windsor: Terraza Norte mirando al Oeste (Acuarela sobre papel, 1800). Victoria and Albert Museum (Londres, Inglaterra). (Fuente y texto extraído de http://www.mcnbiografias.com)

Así fue como llegó la “madurez” a esta modalidad artística y pintores como John Constable (1776-1837), Thomas Gainsborough (1727-1788) y Paul Sandby (1731-1809) la sacaron de los temas habituales de paisajes. Fijemosnos en las aguadas de sátiras sociales en forma de caricaturas del gran  Thomas Rowlandson (1756- 1827)  
  
  
Y con todas estas aportaciones la acuarela ya empezó a recibir el aplauso de los ambientes artísticos y entre finales del siglo XVIII y principios del XIX pasó a ser la antecesora del impresionismo. Uno de sus mayores aportes lo dio William Turner (1775-1851) un inglés viajero y romántico, y un fantástico colorista, que fue llamado “el pintor de la luz” y que nos dejó una prolífica obra de casi diez mil acuarelas, la mayoría de ella en la National Gallery de Londres.
  Venice, Looking East from the Giudecca, Sunrise (1819) British Museum, London, UK

La tonalidad de color de este cuadro está en línea con el impresionismo porque los pintores anteriores incluían en su paleta el color negro, los pardos (sombra tostada, sombra natural, etc.) y las tierras (ocre, rojo venecia, siena natural, siena tostada, etc.) pero el impresionismo quitó estos colores y empezó a usar los colores primarios (amarillo, rojo, azul), binarios (naranja, verde, violeta) y los terciarios (mezcla de binarios); descubriendo con valentía el color y desterrando el negro, los pardos y los ocres de tierra. Fue una revolución colorística grande y profunda, que se apunta en la acuarela de la imagen anterior.

Los franceses, eternos competidores de los ingleses, también desarrollaron entre los siglos XVIII y XIX muchas obras pictóricas utilizando la acuarela. Destacan François Marius Granet (1777-1849), Jean-Honoré Fragonard (1732- 1806) y el gran Eugène Delacroix (1798- 1863) que realizó con esta técnica un diario de apuntes sobre temas marroquíes que luego utilizaría en sus apasionados, románticos e impresionantes cuadros de temas bíblicos e históricos

  Eugène Delacroix – Páginas del álbum del norte de África y España. 1832. Acuarela. Département des Arts graphiques. Museo del Louvre. París

Y hubo dos grandes pintores españoles de finales del XIX y principios del XX que supieron usar la acuarela para “captar la luz“. Hablamos de Mariano Fortuny y Madrazo (1871- 1949) y Ricardo de Madrazo y Garreta (1851-1917)
  Fortuny Playa Africana, 1867. Acuarela, 31,5x61cm. Museo Nacional de Arte de Cataluña.

   

“La antigua Sinagoga mayor de Segovia” Ricardo de Madrazo

 Y este arte llego a Estados Unidos en donde John Singer Sargent (1856- 1925) llegó a pintar más de 2.000 acuarelas siendo especialmente notables las que hizo sobre Venecia, muchas de ellas dibujadas desde la perspectiva de una góndola.

  John Singer Sargent. La siesta de los gondoleros, c. 1904, acuarela, 50.8 x 35.6 cm, Colección privada

Winslow Homer (1836- 1910) que estuvo en el frente de batalla de la Guerra Civil americana como cronistas de guerra demostró que la acuarela no existía solo para abocetar, sino que con ella se podía realizar piezas maestras. En 1873 comenzó a utilizar la acuarela concentrándose en ella los siguientes 30 años. Los temas que pintó en Florida, las Bahamas y Cuba, en donde pasaba los inviernos, son acuarelas avanzadas para sus contemporáneos: sueltas, espontáneas y siempre naturalistas.
  The Red Canoe (1889). Acuarela Winslow Homer

En 1866 se fundó la “American Society of Painters in Watercolours” y por primera vez las acuarelas fueron exhibidas en las galerías de arte junto a pinturas al óleo. El color había llegado a la acuarela dando a los paisajistas una herramienta ideal para trasmitir sus percepciones de luminosidad, movimiento, reflejo y transparencia, entrando por la puerta grande en las escuelas de arte y en los museos de todos los países occidentales, y convirtiéndose en la técnica preferida por muchos artista. La combinación entre la utilidad de la acuarela, para las editoriales y el mercado de ilustraciones del siglo XIX, ha dado gran valor a esta la técnica.

Como deciamos al principio, la clave de este procedimiento artístico consiste en que el punto luminoso y claro del dibujo está en el blanco del papel, que se transparenta según el grado de disolución de los colores ¿Y cómo se pinta una acuarela? Pues los materiales que necesitamos son bien simples: pinceles, papel, lápiz blando, goma de borrar, pinturas y agua limpia. Unos pinceles baratos de pelo de oreja de buey, un blocs de hojas engomadas, un lápiz blando para hacer un dibujo-guía, una goma de borrar para corregir errores y unas pinturas watercolor de esas que vienen en unas cazoletas llamadas “godets” será todo lo que necesitamos y sobretodo agua limpia que habra que cambiar a menudo para que las mezclas no se ensucien. Veamos cómo se desarrolla un pequeño cuadro (extraído del “Curso de Acuarela” de Cesáreo García Castillo

1.-Trazo de líneas con lápiz Se hace un somero dibujo a lápiz de los contornos 
  
2.-Manchado previo Se hace un manchado de las diversas zonas teniendo siempre en cuenta que en la acuarela se trabaja del claro hacia oscuro y que además no existe el blanco (será siempre el papel )
  
3.-Segundo manchado Dejando secar la acuarela diez o quince minutos efectuamos un segundo manchado, desde atrás hacia adelante en el que iremos definiendo las montañas y el cielo.
  
4.-Finalización de la obra Solo hay que dar unos toques de sombra y resaltar algunos detalles para reforzar las zonas que lo necesiten, usando pintura menos diluida.
  
La acuarela que hemos mostrado está hecha con un pincel redondo de tamaño 12 y con pinturas de color azul ultramar, ocre, siena tostada y verde vejiga. Parece fácil ¿verdad? Pues nada todo es ponerse…

Fuentes;
“La acuarela como técnica”. Otto Gustavo Estrada. Universidad de San Carlos de Guatemala
Museo Nacional de la Acuarela. Ciudad de México  
“La Torre de Montaigne”. Historia de la acuarela

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