No hay libro mas extraño y fantástico que el ‘Codex Seraphinianus’. Sé trata de una de las obras más extrañas y sorprendentes del mundo, que su autor, el artista italiano Luigi Serafini nos describe como un lugar imaginario escrito con un código indescifrable. Si nunca ha oído hablar de este título, le anticipo que se trata de una enciclopedia repleta de detalles sobre un mundo extraño e inventado apoyado con ilustraciones increíbles, y con un texto totalmente intraducible.

© Luigi Serafini

Su autor: Luigi Serafini (Roma, 1949) un artista, arquitecto y diseñador italiano, un día de junio de 1976, se encerró en su estudio de la calle de Sant’Andrea delle Fratte, tras volver de un largo viaje por California y decidió desarrollar unas vivas ideas que desde hacía meses le rondaban por su cabeza. Cogió un puñado de lápices de colores y empezó a dibujar. Cuando un amigo suyo vio esas creaciones surrealistas le preguntó: “Luigi, ¿qué es eso?“. “Nada, no sé, a lo mejor es el comienzo de una enciclopedia“, contestó casi sin pensarlo. Trabajó en su obra por un periodo de 30 meses entre los años 1976 y 1978 y en Diciembre de 1978 su particular enciclopedia estaba terminada”.

Tras la publicación de esta obra (que no se debería llamar ‘libro‘ puesto que no puedes leer nada), comenzó a ganar fama y dinero y la primera edición de 5.000 copias fue vendida entre los años 1981 y 1993. Actualmente se ha convertido en un objeto de colección y algunos ejemplares han sido vendidos a precios cercanos a los 1.000 €. En 2006 se volvió a publicar su obra con nuevas ilustraciones y una pequeña introducción en Italia, EE.UU, Países Bajos, Alemania y China.

La misma es una alucinante enciclopedia que nuestra visualmente un mundo irreal, está ilustrada con fantasiosos dibujos llenos de detalles coloreados en tonos vivos y- sobretodo- escrita en un alfabeto inexistente que, supuestamente, codificaría una de las lenguas del universo ficticio que nos presenta.

Luigi Serafini. Fuente Getty Images

El trabajo podría catalogarse como un imaginativo experimento artístico con 360 páginas divididas en dos secciones generales. La primera de ellas trata sobre la naturaleza de un mundo extraño (obviamente distinto al planeta Tierra) y en la misma se analiza su fauna, flora, física y química. Son cuatro capítulos fascinantes en los que se nos presenta con detalle un mundo desconocido y en el que hay una ‘naturaleza de ficción‘. En este mundo vemos árboles que se desprenden de la tierra y que se lanzan a un lago a nadar, raíces de las que parecen salir escaleras, plantas bulbosas con hojas con filigranas, cérvidos que se reproducen en macetas y peces que parecen ojos con cejas arqueadas.

© Luigi Serafini

Tras describir las plantas, los animales y los fenómenos físicos de este extravagante mundo, el libro continúa com una segunda parte en la que se abordan todos los aspectos de la vida de ese mundo imaginario y fantástico que antes nos ha sido presentado. Aquí podemos ver imágenes de máquinas surrealistas, metamorfosis de animales y extraños seres con una cultura, historia, vestimenta, gastronomía y costumbres en un sin fin de fantasías

© Luigi Serafini

En esta parte veremos cosas tan sorprendentes como un par de creadores de amor que producen un cocodrilo, cómo se desarrolla un caballo desde un gusano y el porqué es una gran idea reemplazar una pierna con una rueda. Todo ello a lo largo de 11 capítulos repletos de dibujos hechos a mano con lápices de colores que buscan demostrar las características de estos seres surrealistas, naturaleza y sus objetos cotidianos igual que en una enciclopedia real en la que podemos encontrar procedimientos químicos, leyes de la física, animales extraordinarios y una flora desconocida; incluso se nos muestra la historia de su sistema de escritura y lo que resulta toda una paradoja: un código indescifrable para descifrar otro código igual

© Luigi Serafini

Ver sus páginas resulta impresionante y perturbador cuando descubrimos la imagen de una pareja que en pleno acto sexual se fusiona y se convierte en un cocodrilo que baja de la cama; hay imágenes grotescas y otras de gran belleza acompañadas de una escritura curvilínea e indescifrable. Esta caligrafía ha sido estudiada por muchos lingüistas que han intentado sin éxito descifrar el significado del misterioso alfabeto en el que está escrito el libro sin obtener claros resultados, aunque algunos aseguran que se trata de una especie de mezclas de diferentes lenguas escritas, con un toque especial del propio autor afirmando que la numeración de las páginas, distinta de nuestro sistema de paginación decimal (0123456789), estaba escrita en base 21. Esto es que debe tener tantos símbolos como su base.

El sistema decimal tiene 10 símbolos (0-1-2-3-4-5-6-7-8-9) y el binario tiene 2 símbolos (0-1) por consiguiente un sistema de base 21 debe de tener 21 símbolos que podría ser: 0-1-2-3-4-5-6-7-8-9- a- b- c- d- e- f- g- h- i- j- k. Con estos símbolos, el 21 sería 10 y siguiendo así el 11 sería el 22, Continuando la serie al llegar al 19 sería el 30 y empezaríamos con 1a que sería el 31, 1b, 1c, 1d, 1e, 1f, 1g, 1h, 1i, 1j y 1k que sería el 41. Luego- terminada la serie del 1, empezaríamos con la del 2 y el 20 sería el 42, continuaríamos así y el 30 sería el 63, el 40 sería el 84, el 50 sería el 105, el 59 sería el 114, el 5a sería el 115 etcétera..

No andaban muy descaminados quienes intentaron encontrar un sentido a las extrañas páginas de este sorprendente libro e incluso algunos miembros de la Sociedad de bibliófilos de la Universidad de Oxford se esforzaron en descifrarlo, realizando simposios para debatirlo y usando imágenes del mismo como directrices para la construcción de objetos reales en 3D. Incluso se creo un sitio web para traducir del inglés al lenguaje de Codex Seraphinianus. Llegó a afirmarse que este idioma ficticio seguía algunas de las reglas de la escritura occidental, es decir, líneas que se leen de izquierda a derecha, con letras mayúsculas que también sirven como números y con otros detalles mas originales, como algunas letras que sólo pueden ser usadas al principio o al final de una palabra, una característica propia de las lenguas semíticas (propias de Oriente Medio y el norte de África) pero el propio Serafini en una entrevista realizada en el año 2009 confesó que no había nada de misterioso tras los ‘garabatos‘ de su Codex Seraphinianus confirmando que el texto no tiene sentido y que no puede ser descodificado porque no hay un ningún significado en la escritura del mismo. Es decir que sus textos y descripciones fueron elaborados sin ningún fundamento o estructura ligüistica. “Me limitaba a sentarme, dibujar y acompañar los dibujos con escritos mecánicos inexistentes” aseguraba el autor que añadía , que solo perseguía el objetivo de que el lector recreara ante su libro ‘la sensación que le produce a un niño el enfrentarse a páginas llenas de letras que aún no puede entender‘.

¿Es esto cierto? Pues no del todo porque Serafini añade y completa la información proporcionada por las ilustraciones y usa códigos conocidos para presentarnos su mundo fantástico. A través de la variación de tipografías, del uso de sangrados y espacios en blanco, de glosas, cuadros, gráficos y tablas como aquellos presentes en los libros científicos del pasado pre-imprenta, Serafini añade y completa la información proporcionada por las ilustraciones. Todos estos elementos nos permiten leer el texto, saber cuándo empieza y cuándo termina un capítulo o un epígrafe, y reconocer jerarquías y dependencias entre secciones y fragmentos del texto.Se usan códigos que conocemos para presentarnos un mundo fantástico, reconocible y al mismo tiempo ajeno y todo claramente inspirado en los herbarios medievales y en la ilustración naturalista de los siglos XVIII y del XIX.

En aquellos libros de herbarios y bestiarios medievales, los escribas se tomaban todo tipo de licencias a la hora de dibujar y describir plantas y animales, acompañado sus escritos con anotaciones mitológicas, esotéricas y morales.

Herbario medieval

Bestiario de Aberdeem

¿Sin parecidos verdad? Pues aunque Serafini nos escriba en un lenguaje imaginario su Codex Seraphinianus tiene un sentido para leerse. A través de la variación de tipografías, del uso de sangrados, espacios en blanco, glosas, cuadros, gráficos y tablas, con estos elementos podemos intuir el texto, es decir: saber cuándo empieza y cuándo termina un capítulo o un epígrafe, y reconocer jerarquías y dependencias entre secciones y fragmentos del texto.

Porque nadie pierde treinta meses en hacer algo sin sentido y creo que Luigi Serafini tampoco lo hizo

Fuente

Serafini, L. Codex Seraphinianus. Parma: Franco Maria Ricci; 1981. [Rizzoli; 2006; 2013]

Acerca de mrjaen

La curiosidad es lo que me mueve a escribir

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  1. Gabriel Tamayo Rojas dice:

    Sería muy interesante de “ojear” durante un “pacifico” verano sin nietos… jajajaja
    Un abrazo desde Almería amigo Manolo

  2. jabakuku dice:

    Me gustaria mucho poder hojear un ejemplar! Bueno , con el precio que tienen no va a ser posible!!🤣
    Como siempre muy bueno el post!
    Gracias!

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